El Jali-jai, un bebedizo 'carrapisero' con secreto familiar

­"Toda la juventud de Olivenza ha probado esta bebida, que espero que mis hijas continúen elaborando"

Narciso Píriz López, 'El carrapiso' vierte un chupito de Jali-Jai

El Jali-Jai es una bebida bien conocida en Olivenza, o como dice uno de sus impulsores "una cosa carrapisera que ha probado toda la juventud"

­Narciso Piriz López, más conocido como 'El carrapiso', es el quinto de nueve hermanos. Con 81 años de edad, aún recuerda el día en que decidió quedarse con el comercio-taberna, que entonces regentaba su tía, Casimira López.

­"Tenemos un libro que se titula 'El médico de los pobres'. Antes era un aguardiente con mora que tomaba mi tía todos los días como algo medicinal. Cierto día, vino un cliente, se lo di a probar y le curó una dolencia en el estómago. Él fue el padrino del bebedizo, que, a la gente le encanta"

­Este año, a principios de abril, cumplirá 50 años tras la barra del bar, donde ahora se encuentra su hija, aunque Narciso, que prefiere que le llamemos 'carra', no duda en pasar allí parte de su día, buscando algún entretenimiento. Confía en que sus hijas continúen elaborando la bebida y se hagan con el truco del brebaje, que define como "un bebedizo como otro cualquiera".

­"El bar me da vida. Esta casa era de mi madre y yo ahora vivo aquí al lado", sonríe. Su madre adquirió el local con 1.500 pesetas. Ahora en el mes de febrero, hace un siglo que su abuelo materno, Juan de los Morrones, abrió la puerta del local.

­"Empecé trabajando en este bar con 32 años y nueve mil pesetas, siete mil pesetas que me dieron de liquidación en mi trabajo como albañil, y dos mil que me dio mi suegra. Desde entonces la vida ha cambiado mucho" dice con nostalgia.

­"Pagaba seis duros diarios de renta. La vida detrás de la barra es muy sacrificada. Yo he trabajado veinte horas al día, pero en los negocios propios no hay que mirar horarios, y si hay que arrodillarse, uno lo hace. He sido maestro de todo y oficial de nada"

­Ahora mira a su alrededor y observa lo que ha conseguido, con esfuerzo.Las mesas, sillas o el jardín, han sido realizados por él. Café molido, patatas, lejía o jabón, fueron algunos de los productos que vendió mientras el comercio funcionó. "Nunca supe cuánto se ganaba en aquella fecha pero no debo nada a nadie. Antes costaba mucho conseguir el dinero para comer" comenta.

­"Hay que aprender a trabajar, porque en una vida hay muchas vidas. Nada de lo que hay ahora existía antes. Listo fue aquel que aprendió a hablar y vestirse. Ahora, se creen que van a la moda, y hay que tener cuidado, porque como están las cosas, puede que el saco se de la vuelta"