Alejandro Talavante y Yessica Ramírez se dan el 'sí quiero' en Olivenza

El torero Alejandro Talavante y la modelo Yessica Ramírez se dieron este viernes el 'sí quiero' en Olivenza, en una ceremonia íntima, romántica y cargada de emoción, celebrada en la iglesia de Santa María del Castillo. Al enlace matrimonial acudieron cerca de 300 invitados.

Sobre las 18.30 horas, un total de 16 vigilantes de seguridad de la empresa Alcor aparecían en escena. Seis agentes de Policía Local, tres en la calle Lope de Vega y otros tres en la plaza de Santa María velaban por el correcto desarrollo del evento.

Cientos de personas se concentraban en las inmediaciones del templo parroquial. Durante la salida de los novios el número aumentó hasta varios miles de curiosos. 

La nota de color la ponían los abanicos en una tarde calurosa, en la que no faltaron las camillas, que tuvieron que trasladar a una vecina hasta el centro de salud afectada de una lipotimia.

Un total de 26 vallas de seguridad forradas con fundas azules con el escudo del Ayuntamiento marcaban el espacio para los mirones, que se acercaron para ver la llegaba de novios e invitados al enlace matrimonial.

En la puerta de San Sebastian, grandes centro florales de lilium y margaritas marcaban el paso del cortejo. A partir de ahí, una alfombra roja de unos 100 metros de longitud se perdía por la plaza hasta el altar.

La puerta del templo se abrió a las 19.20 horas. Más de una decena de medios de comunicación esperaban la llegada de los invitados.
Sin embargo, el primero en aparecer sobre la alfombra fue el novio. 

Alejandro Talavante bajó las 19.45 horas de un Audi Q7 de color blanco. Vestía un traje oscuro de chaqué de la firma Ermenegildo Zegna. Estuvo acompañado del brazo de su madre, que lucía un largo vestido rojo al que pusó la nota de elegancia con una mantilla negra de encaje. Su padre y su hermana pequeña les acompañaban. 

Tras ellos, fueron llegando poco a poco los invitados. Finito de Córdoba y Arancha del Sol, que lucía un vestido del diseñador Lorenzo Caprile, Sergio Ramos con Pilar Rubio que decidieron sentarse en bancos separados durante la ceremonia, el Juli y Rosario Domeq con un diseño de Second Skin, Manzanares y Rocío Escalona con un vestido Succo, Rafael Amargo, Josemi de Ketama, Niña Pastori, Juan José Padilla, o el periodista José Ribagorda, que acudió solo.

No faltó el Alcalde de Olivenza con su esposa, el Gerente del Patronato de Tauromaquia de la Diputación Provincial de Badajoz, también acompañado por su esposa y Enrique Ponce, que llegó solo cuando ya estaba empezada la ceremonia.

Pasadas las 20.00 horas en la plaza se levantó un revuelo. Llegaba la novia. Bajó de un rolls-royce blanco acompañada por su hijo de cuatro años y una niña, que caminaron delante de ella por la alfombra roja. Lucía un vestido de tul vaporoso de la marca Pronovias, decorado con fajín de pedrería. El mismo adorno que llevaría el velo, que salía de un moño medio bajo, que le otorgaba un gran toque de sencillez, como ocurria con su maquillaje.

Poco después de las 20.15 horas, con la llegada de la novia a la iglesia, daba comienzo la ceremonia religiosa, oficiada por el párroco de Badajoz, Enrique Cruz Barrientos. De fondo, la marcha nupcial de Mendelsson.

El Cuarteto Guadiana, procedente de Extremadura y compuesto por dos violines, viola, violonchelo y contrabajo, fue el encargado de amenizar musicalmente la ceremonia, en la que no faltó la música de Mozart con la Romanza Pequeña Serenata Nocturna durante la lectura; El Oboe de Gabriel de Morricone durante el rito del matrimonio; la célebre serenata de Schubert en el ofertorio o el Himno de la alegría de Beethoven, durante las firmas y las fotos. 

El canon de Pachebel marcó la salida del templo parroquial.

Tras una ceremonia de unos 45 minutos, finalmente salieron de la iglesia el diestro Alejandro Talavante y la modelo Yessica Ramírez, ya convertidos en marido y mujer.

Fuera aún esperaban los vecinos, que con gritos de alegría fueron despidiendo a quienes abandonaban el lugar, no sin antes pedirles que posasen para sus cámaras fotográficas.

Los últimos en abandonar el templo fueron el torero José Padilla y su mujer. El diestro fue quien recibió la mayor ovación de la tarde por parte de los espectadores.

De allí, los invitados fueron subiendo a los siete autobuses que les esperaban entre el Paseo de Hernán Cortés y la calle Lope de Vega, para llevarlos hasta el lugar de celebración, la finca que el torero tiene en la carretera de Villarreal, Los Arrifes de arriba.

En las calles aún se congregaban vecinos de Olivenza y de poblaciones cercanas. Una excursión de un grupo de 50 personas llegadas de Huesca también tuvo la oportunidad de disfrutar de una tarde de famoseo.

Quizás la limpieza de las calles de Olivenza, la armonía de sus fachadas y la cordialidad de su gente, hayan sido algunos de los motivos que han llevado a que el diestro pacense, Alejandro Talavante, elija la localidad para contraer matrimonio con Yesica Ramírez Meza.

Grupo Events ha sido la empresa encargada de la iluminación de la finca. Las encinas ponían el matiz de intimidad al entorno.

Grandes focos iluminaban el camino por el que pasaron los invitados en autobús. En la entrada, unos seis macetones decoraban el espacio.

Al fondo, en una carpa transparente contratada en exclusiva para la ocasión, de más de mil metros cuadrados con aire acondicionado, tuvo lugar la fiesta.

Durante el cockteil, que se sirvió al aire libre, un grupo de mariachis ambientó el momento al ritmo de rancheras, canciones que pondrían nombre a las mesas de los invitados en la cena, que tuvo lugar en el interior de la carpa.

Jamón, gazpacho de remolacha, huevos de codorniz, compota de foie y mermelada, ensalada de perdiz o caña de lomo, fueron algunos de los entremeses. Entre las camareras, algunas ataviadas con trajes japoneses que servían sushi.

Esa noche los hoteles contaron con unas 130 habitaciones reservadas. Los trabajadores encargados del montaje y los preparativos también pernoctaron en la localidad.

Por ahora, y tras la celebración, en el pueblo quedarán los comentarios. Firmas de vestidos que lucían las famosas, peinados, decoración del entorno, o el vestido de la novia, como no puede ser de otra manera. La vida en los pueblos es lo que tiene. Antes y después, siempre se contarán historias.  Mientras, los vecinos viven de la ilusión que les provocan hechos como el de que un conocido torero venga a Olivenza a contraer matrimonio y confiera la oportunidad a los vecinos de vivir, aunque sea tras unas vallas, la boda de un famoso.