Fernández Vara: «Me hubiera gustado ser alcalde de Olivenza»

Fernández Vara, en el despacho de su domicilio en Olivenza.
Fernández Vara, en el despacho de su domicilio en Olivenza. / JUAN MIGUEL MÉNDEZ PEÑA
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  • El presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, concede en exclusiva a HOY-Olivenza una entrevista en la que hace balance de los últimos acontecimientos políticos en el ecuador de legislatura.

Tras vivir intensamente un proceso de primarias federales y regionales dentro del PSOE, Guillermo Fernández Vara podría haberse tomado unos días de descanso fuera de los focos mediáticos y sociales. Sin embargo, tras pasar unos días junto a su familia en la playa, ha vuelto a Olivenza para pasar sus últimos días de vacaciones antes de abrir el curso político, institucionalmente en Mérida con los actos con motivo del Día de Extremadura, y políticamente en Badajoz, donde este 9 de septiembre ha protagonizado un acto con Pedro Sánchez, secretario general del PSOE. Fernández Vara recibió a HOY Olivenza en su casa para entrevistarle y hacer balance de los últimos acontecimientos políticos y sociales de la región en el ecuador de la legislatura.

- Los últimos meses han sido para usted muy intensos. ¿Han tenido precedentes en su trayectoria política?

- No. Todo lo que transcurre desde el 20 de diciembre de 2015, desde las primeras elecciones generales hasta ahora, en este año y medio, reconozco que ha sido diferente. Porque entró una componente para la que yo no estaba preparado, pues yo siempre he estado preparado para la batalla electoral y para la contienda o confrontación con otros partidos, para gobernar o estar en la oposición, pero para el debate interno tan profundo que se ha producido en el Partido, no. Todo ha sido diferente. ¿Negativo? No, en absoluto. Yo creo que ha sido para bien, pues yo suelo ser muy positivo y creo que las cosas cuando ocurren son para bien. Habrá un antes y un después y que, probablemente, sin todo lo que ha ocurrido en este año y medio probablemente el PSOE no estaría ahora mismo con opciones de volver a ganar unas elecciones en España, y lo estamos. Con lo cual yo creo que, siendo diferente, ha sido muy positivo.

- ¿Algún mal sabor de boca en este tiempo intenso?

- Sí, mucho. En el ámbito personal, aunque poco a poco las cosas van curando y cicatrizando, como todo en la vida, era una batalla de hermanos contra hermanos. Uno está preparado para batirte el cobre con quien haga falta; siempre con las maneras y formas respetuosas que yo siempre he utilizado en política (por eso llamé a mi blog 'La Plaza de la Cordialidad'), pero evidentemente es muy duro desde el punto de vista personal. Primero porque estábamos confrontando con personas a las que personalmente querías, porque en las primarias federales estábamos discutiendo con compañeros a los que yo tenía un enorme respeto y afecto personal, empezando por los candidatos. Y en el ámbito regional, igual; y en el ámbito provincial ahora, igual, como en el ámbito local... Es decir, las primarias producen contiendas entre personas que nos tenemos muchísimo cariño y respeto.

- Hace unos meses su posición política en el seno del Partido Socialista era muy distinta a la de ahora... ¿Sigue pensando que con Pedro Sánchez el PSOE pasará a ser «un partido irrelevante»?

- No. Es que yo no considero que mi posición haya sea diferente... Tú analizas y se puede comprobar que defiendo lo mismo desde el punto de vista territorial, al igual que sobre lo que tienen que ser los servicios públicos, con respecto a la financiación autonómica, en el debate sobre el cambio climático, etc. Ahí estábamos discutiendo de personas no de proyectos y, en un momento dado, a mí me preocupa la 'mirada del sur'. Tengo que reconocer que una parte importante de mi decisión en toda la campaña que tuvimos de primarias no era tanto personal como de preocupación por el sur. Porque creo que en el escenario en que nos encontramos la voz del sur tiene que seguir siendo fuerte, porque cuando la voz del sur ha sido fuerte al PSOE le ha ido bien y a España le ha ido bien; y cuando al PSOE en el sur no le ha ido bien, no le ha ido bien tampoco a España. Y esa era la razón de fondo, no había otra. Por eso a mí no me fue difícil, tan pronto como pasan las primarias, ni hablar con el Secretario General, con Pedro, ni cuando él me ofrece participar en el proyecto. Porque yo tenía muy claro que el día 21 de mayo unos habían ganado y otros habíamos perdido, pero tenía muy claro que el PSOE había ganado. Yo no estaba dispuesto a que pareciera que el PSOE había perdido, porque el PSOE había ganado el 21 de mayo. Ese proceso fue de una fortaleza tan brutal ante la ciudadanía, que nunca nadie se atreverá a hacer lo que nosotros hemos hecho, probablemente porque no hay ningún partido en España que tenga la solidez democrática que tiene el PSOE.

- ¿Qué le parece, por tanto, la defensa de la «España plurinacional» introducida por Pedro Sánchez en el partido?

Yo no he tenido nunca ningún problema, porque siempre he dicho que previo a esa frase, al perfeccionamiento del artículo 2 de la Constitución para que reconozca la realidad plurinacional de España, ahí la apuesta del PSOE por otras dos cuestiones que me parecen básicas: la primera, la indisoluble unidad de España, y la segunda, que la soberanía reside en el pueblo español. Si estas dos premisas se cumplen, el cómo acabemos el edificio del Estado Autonómico lo tenemos que definir entre todos. Y por eso hablamos de perfeccionar lo que la Constitución decía respecto a las nacionalidades y regiones. Me parece, y lo digo convencido, que fue mucho más atrevido que el constituyente en el año 78 introdujera en el artículo 2 de la Constitución la palabra 'nacionalidades', a que ahora el PSOE en su congreso haya decidido que tenemos que perfeccionar lo que el constituyente quiso decir en aquel momento. Ahora de lo que estamos hablando es que lo que se puso encima de la mesa lo acabemos de terminar, porque la realidad -y creo, honestamente, que aquí es donde está el origen del problema y por lo que el PSOE quiere tener respuestas para ello- es que ahí en un momento dado se empieza un edificio que se llama 'Estado de las Autonomías' y lo empezamos a construir sin proyecto básico y sin proyecto de ejecución; lo fuimos haciendo como fuimos pudiendo: los Estatutos de Autonomías se fueron haciendo, luego aparece la LOFCA, en los años 90 aparece la decisión de traspasar la educación -que parecía inamovible-, después la sanidad, previamente lo había sido el IMSERSO y la Universidad... Nos encontramos conque íbamos construyendo un edificio pero no teníamos proyecto. Lo que venimos a decir ahora es que todo eso ha llevado a cabo una España que no tiene que ver con la del 78. ¿Tan difícil es que nos pongamos de acuerdo respecto a cuál es el final de la construcción del Estado, este 'plurinacional' o de 'plurinacionalidad' que el constituyente planteó y que no se atrevió a decirlo? Lo que estamos haciendo nosotros ahora en el año 2017 es lo que los constituyentes en el 78 hubieran querido pero sabían que no podían. Y sólo lo enunciaron y dejaron puesto las palabras «nacionalidades y regiones», pero eso hay que perfeccionarlo y acabarlo de rematar. Y esto es lo que yo sé que hay detrás, porque estoy absolutamente convencido, entre otras razones porque conozco muy bien al secretario general y a los miembros de su ejecutiva que son responsables en este ámbito. El hecho de que él haya tomado una decisión importante que es la de elegirme presidente del Consejo de Política Federal, no es casualidad, es un mensaje también que está enviando.

- ¿Va más allá ese debate de la mera nomenclatura de las comunidades autónomas?

- Sí, creo que hay un trasfondo que nosotros defendemos que tiene que traducirse en un discurso federalizante, porque queremos que esto termine en un Estado Federal. Por cierto, como tantísimos otros en el mundo, donde no pasa nada.

Fernández Vara, en un momento de la entrevista.

Fernández Vara, en un momento de la entrevista. / JUAN MIGUEL MÉNDEZ PEÑA

- Fiscalmente, ¿qué implicaría eso para Extremadura?

- Los estados federales se definen en las constituciones. Lo que decidamos. Yo no tengo nada en contra de que cada uno se sienta español como quiera. Sí tengo en contra que ese sentirse español de una manera u otra signifique distintos derechos y distintos deberes. Aquí tenemos que tener muy claro que hay derechos fundamentales que están en la Constitución que tienen que garantizarse a los españoles vivan donde vivan. Y a eso ahora lo llamamos como lo queramos llamar en el modelo de financiación. Y esa va a ser la gran batalla en la que vamos a entrar a partir de los próximos meses.

Primarias provinciales

- Retomando la cuestión de las primarias, pasó de defender a ultranza el sistema de primarias a ser crítico con ellas en los últimos meses...

- No, no... Yo he defendido siempre el sistema de primarias. No he sido crítico, lo que sí he dicho es que tenemos que analizar muy bien cuando acabe todo este proceso en qué lo podemos mejorar. El sistema de primarias yo lo he defendido desde siempre y siempre nos quedará a esta federación el orgullo de haber sido la primera que se ha atrevido a hacer unas primarias prácticamente sin avales y a doble vuelta. Pero tenemos que analizar cuando pase el proceso en qué lo podemos mejorar. Yo creo que hay cosas que podemos mejorar.

- Y ahora tocan los procesos provinciales, al que se prevén que concurrirán dos candidatos por provincia. ¿Va a a ser neutral o va a intervenir en el proceso?

- Yo hubiera preferido que hubiera habido consenso, es obvio, es una aspiración que cualquiera tiene. Pero compiten dos candidatos en la provincia de Badajoz: uno es el actual secretario general, miembro del grupo parlamentario socialista y mi anterior director de gabinete cuando yo fui presidente, y el otro es un compañero de mi comarca al que yo apoyé desde el minuto uno y al que nada más salir elegido alcalde lo hice presidente de la FEMPEX; en Cáceres tenemos a Miguel Ángel Morales, con el que yo he trabajado durante estos durísimos años de la oposición para recuperar el gobierno, y el alcalde de Casar de Cáceres, Rafael Pacheco, que era mi número tres en la ejecutiva regional. ¿Cómo voy a tener yo nada en contra de nadie? Obviamente, siendo secretario general y además siendo presidente, más aún, tengo que mantener neutralidad, sin duda ninguna... Si me llama algún compañero y me pregunta y quiere que hablemos de posiciones, lo hacemos encantado de la vida, pero yo voy a ser neutral, lógicamente.

- Sin embargo, en el año 2012 sí tuvo sus preferencias...

- ¿Las hice pública? No, no las hice pública en 2012. Yo tengo opinión, cada uno tiene su opinión, pero en este caso concreto yo voy a ser absolutamente neutral...

- ¿Neutralidad personal o, más allá de la propia figura del secretario general, de toda su ejecutiva regional?

No, aquí somos todos compañeros y compañeras que tienen opinión. En estos días he visto que miembros de mi ejecutiva han aparecido en presentaciones de unos y de otros... Todo mi respeto por ellos. Lo que no podemos como comisión ejecutiva o como secretarios de área de la ejecutiva, es manifestarnos. Uno, por estar en la ejecutiva, no tiene más derechos que ningún otro militante, pero tampoco menos.

Carrera política

- Ha manifestado reiteradamente que su carrera política empieza y termina en Extremadura. ¿Descarta algún día que pudiera ser ministro en un gobierno presidido por Pedro Sánchez?

- Esa pregunta no me la habían dicho nunca. Yo siempre me he planteado que mi carrera política esté aquí; no adivino ninguna otra consideración. Sí me hubiera gustado, y además lo digo con todo el convencimiento, que Extremadura hubiéramos tenido gente en los gobiernos de España. Probablemente, porque hemos sido siempre muy de aquí, todos los que hemos participado en la vida política en distintos partidos en Madrid siendo extremeños hemos sido algo reacios. Creo que a Extremadura le hubiera ido mejor si hubiéramos tenido ministros. Tuvimos a María Antonia Trujillo en un momento dado en un ministerio pequeñito que no tenía excesiva relevancia, a pesar de que era una persona de valía y preparación, pero en su momento probablemente nos hubiera venido muy bien haber tenido un ministerio.

- ¿Y a qué se debe que una federación socialista como la extremeña, una de las más importantes del país, no haya tenido su peso en un gobierno nacional?

- Pues en un momento dado porque a quien le ofrecieron el ministerio de Fomento fue a Juan Carlos Rodríguez Ibarra cuando era presidente y dijo que no. Luego hubo una cosa que en la historia se contará durante el primer gobierno de Zapatero y hemos tenido algunas opciones algunos de poder estar, pero por las razones que fueran no fue así y nos quedamos aquí. Pero porque además esa era nuestra vocación desde el minuto uno. ¿Qué va a pasar en el futuro? ¡Quién sabe! Yo lo que sí quiero, desde luego, es luchar y trabajar todo lo que pueda para que dentro de dos años volvamos a gobernar en Extremadura, en los pueblos donde habíamos ganado, recuperar los que habíamos perdido y que Pedro Sánchez sea presidente del Gobierno. Y hoy por hoy lo veo posible. Hace un año, no.

- ¿Se presentará a las primarias para la candidatura a la presidencia de la Junta en 2019?

- Sí, sí... Efectivamente, ya lo he dicho cuando me presenté a la secretaría general. Sí, si todos en el Partido estamos convencidos de que yo soy solución y no problema. Pongo un ejemplo: imaginemos que dentro de un año hay un incendio y ocurre una tragedia, y uno se quema, se abrasa... Yo, a fecha de hoy, no estoy abrasado. Evidentemente, la gestión, yo noto el afecto en la calle -estoy todo el día en la calle, además, y ahora mucho más que antes-. Y lo notas. Podrá la gente votarte o no votarte, pero la gente te respeta. Y eso es un valor en la política absolutamente incuestionable. Yo dentro de dos años haré lo que crea que es mejor para el Partido. Y a fecha de hoy estoy convencido que es contar con alguien que tiene el conocimiento 98-99% de la población y es hoy el líder mejor valorado en Extremadura.

- Le gusta que le llamen 'alcalde de Extremadura'. ¿Qué le hubiera gustado ser en política de no haber sido presidente de la Junta?

- Si tengo alguna cosa que me falta en la vida es haber sido alcalde de mi pueblo, de Olivenza. Ramón Rocha lo dice en muchas ocasiones: «tú eres quien me tenías que haber sustituido, pero se cruzó por medio Ibarra». A mí me hubiera gustado ser alcalde de Olivenza y se cruzó Ibarra, y esto no se lo he dicho a ellos. Ramón nunca me lo ha dicho con claridad, pero yo creo que él todo lo estaba trabajando para que hubiera sido así. De hecho me pidió ir de número dos con él en los años 90 porque iba preparando el camino, pero Juan Carlos me llamó y se cambiaron las tornas.

Política regional

- ¿Habrá crisis de gobierno en Extremadura?

- Entendiendo como 'crisis', no. Se habla de crisis cuando se hacen remodelaciones importantísimas. ¿Que en un momento táctico haga algún cambio? Nunca lo he descartado.

- ¿Ampliaría su gobierno o sigue pensando que la reducción de cargos es eficaz?

- Sigo pensando que es absolutamente indiferente que sean diez, siete, cinco o seis... Es indiferente. Tengo razones para pesar que la eficacia y la eficiencia vienen de la forma de trabajar, no en el número de consejerías. Y yo, desde luego, he hecho una dinámica de trabajo en la que he ido aprovechado mi experiencia en el pasado. Y eso ha permitido que, por ejemplo, el proyecto de la azucarera de Mérida -que no sabemos si finalmente acabará el inversor queriéndolo hacer o no-, me comprometí con él a tener en el plazo de dos meses toda la documentación y así ha sido. Y eso sólo se consigue con mucho trabajo transversal y de equipo. Más importante de que hubiera antes en la Junta 13-14 consejeros y ahora haya 5, es que antes había 80-90 directores generales y ahora hay 35-40. Es mucho más fácil durante muchos días a la semana, como yo hago, y llamar a un par de directores generales, al interventor y al abogado general para hacer una reunión de trabajo sobre un asunto concreto. Antes había que llamar a doce. Y es mucho más fácil ahora que está todo mucho más agrupado. Además, ha servido, una vez que tengo conciencia de la situación tan difícil a inicios de la legislatura, que duplicaba la dificultad que se me había contado -se calculaba en torno a los 250-300 millones de déficit que luego acabó siendo de 600-, ha contribuido también a aminorar el gasto, obviamente.

- Se están planteando varias iniciativas empresariales de calado en la región como la azucarera. ¿Percibe la misma resistencia que con la refinería?

- No del mismo nivel, pero en los próximos meses tendremos y asistiremos, con este proyecto y algunos más que van a venir, a debates sobre proyectos que, sin duda ninguna, hará que haya gente que se posicione. Pero Extremadura tiene un problema por encima que cualquier otro y lo dice el último CIS con toda claridad: el desempleo. Y a mí me preocupa el desempleo, el cambio climático, el déficit demográfico... Y con todo eso tenemos que trabajar. Y por eso yo estoy saliendo mucho de Extremadura, las reuniones las hago de manera bastante discreta para que no se venda nunca nada que no esté en las perspectivas porque eso genera muchas frustraciones (si hay algo que no tengo agarrado, no lo digo). En los próximos meses va a haber noticias que creo que van a ser positivas con la implantaciones de nuevos negocios en Extremadura.

- Parece que la reclamación de un «tren digno» va a ser su caballo de batalla frente al gobierno central del PP en los próximos meses. ¿Renuncia a un AVE en Extremadura o es una postura más conformista?

- No, Extremadura reivindica el AVE, está en el Pacto por el Ferrocarril. 'Digno' o 'AVE' lo que tiene que acabarse es lo que hay. Y lo que hay es una vergüenza. Y la paciencia se agotó, ya lo he dicho una y otra vez. Por eso valoro a todos los responsables que se sumen de todos los partidos. Porque este no es un problema de partidos, sino un problema de región. Esto ya no es un problema sobre quién tiene la culpa mi 'contra quién' hay que ir, sino 'a favor de'. Extremadura no puede consentir que mientras la gente va de Madrid a Segovia en diez minutos, para venir a nuestra región la gente tenga que parar un tren en mitad del campo, andar dos kilómetros a campo a través y coger un autobús. Eso no se puede consentir, porque ahí no es un 'tren digno', sino una indignidad para nosotros. Se lo decía recientemente a un miembro del gobierno central: «Esto no es un tema contra vosotros, sino una cuestión en favor del futuro de Extremadura. Y será vuestra la responsabilidad y del gobierno siguiente que venga y esto hay que arreglarlo, y si puede ser en un año, mejor que en dos». Y mientras eso ocurra, que cambien las máquinas; si hay dinero para comprar alta velocidad, habrá dinero para comprar unos trenes que permitan tener aquí unas máquinas y unos servicios y aire acondicionado en los vagones, como mínimo. Lo que no se puede traer aquí es lo que no vale en otros sitios. Y eso, desde luego, no lo vamos a permitir. ¿Qué es lo que ha ocurrido? Que por primera vez en mucho tiempo hemos enganchado con un tema sobre el que la sociedad se está sensibilizando; los que están aquí y los que están fuera porque vienen a Extremadura y lo padecen. Por eso yo quiero conciliar una gran posición de reivindicación en torno a este tema por parte del conjunto de las fuerzas políticas y sociales.

- ¿Reivindicación tradicional o a través de medios y las redes sociales?

- El Pacto por el Ferrocarril lo decidirá. El día 13 tenemos reunión y vamos a seguir proponiendo acciones. Desde luego, todo lo que se visualice y movilice, bienvenido sea. Hemos estado resignados en este tema durante demasiado tiempo y esto se ha acabado. La movilización no es un tema de manifestaciones, sino un tema emocional. La movilización de esta tierra contra la condena ferroviaria a la que estamos sometidos no ha hecho nada más que empezar. Y se va a notar, indiscutiblemente.

¿Y por qué ahora y no antes?

- Además de porque la paciencia se agotó hace tiempo, porque nos encontramos con que gran parte de los proyectos que están viniendo a Extremadura nos piden que en tres años necesitamos un tren. No está en juego sólo en tardar una hora o dos llegar a Madrid, sino el futuro industrial de Extremadura.

Guillermo Fernández Vara, consultando un tratado de Medicina.

Guillermo Fernández Vara, consultando un tratado de Medicina. / JUAN MIGUEL MÉNDEZ PEÑA

- Recientemente sufrió en su mismo domicilio de Olivenza un escrache. ¿Su defensa a ultranza de la libertad de expresión en este caso no es una forma de obviar los motivos del Campamento Dignidad?

- No, no... Los que me conocen bien lo saben. Yo no soy radical en nada, excepto en la defensa de la libertad de expresión y la libertad de información. De las cosas que más me satisfacen de lo ocurrido en estos dos años, aparte de la recuperación de derechos que ha habido (reabrir los centros sanitarios, la devolución de los libros de texto, el aumento de los docentes o la mejora de los seguros agrarios), es que los periodistas en Extremadura son libres para escribir de lo que les dé la gana sin temor ninguno a qué ocurra como consecuencia de lo que dicen. La democracia no es perfecta sin libertad de información y sin libertad de expresión. Y eso duele, claro que duele... A mí no me gusta que vengan aquí a la puerta de mi casa, porque yo no vivo solo, aquí vive más gente: mis suegros viven ahí detrás, están mis vecinos... Pero en la vida hay que ser consecuente. Por eso le pedí a las fuerzas de seguridad que se retiraran, que respetaran que estuvieran aquí y les dije que si llovía que entraran en casa, que la consideraran suya.

- En el ecuador de la legislatura, ¿de qué logros se siente más orgulloso?

- Lo tengo que llevar al terreno de mi coherencia: si el futuro de los pueblos depende de la Educación, me siento orgulloso de haber recuperado el transporte educativo para los niños de FP y Bachillerato, de recuperar los libros de texto gratuito acabando con las fotocopias de libros, del plan de infraestructuras educativas que estamos ya desarrollando, y de haber recuperado el número de maestros de manera significativa. Porque creo que es muy importante la lucha contra la exclusión social, pero también tenemos que pensar en las clases medias de este país. Y una educación de calidad es lo que más hace, junto con la sanidad, que las clases medias se sientan atraídas por un sistema fiscal que sea respetuoso, que permita que pague más el que más tiene y que reciba más el que más lo necesita. Y este es un debate que tenemos pendiente en España. Por eso yo de cualquier cosa me puedo sentir orgulloso, pero sobre todo del ámbito educativo.

- ¿Cree que podrá cumplir al final de mandato todas las promesas electorales que firmó ante notario?

- Las importantes sí, de hecho las más importantes están cumplidas al 75-80%. Y, desde luego, estos dos años que nos quedan por delante van a ser muy importantes en el desarrollo industrial y empresarial de Extremadura. Creo que si las cosas que tenemos entre manos van saliendo, probablemente serán de los dos años más brillantes de los últimos 20 en lo que al desarrollo empresarial de Extremadura se refiere.

- ¿Hay algo le frustre o que se le haya escapado de las manos?

- Claro que hay cosas que me frustran. ¡Cómo no va a ser así si hay chavales de la generación de mis hijos que se han ido de Extremadura, entre ellos alguno de los míos! ¿Cómo no te va a frustrar que los chicos que se han formado aquí o se han ido a formar fuera se forman en cosas que nosotros, por nuestra masa crítica, tenemos cierta dificultad para poderlos atraer? Eso es, sin duda ninguna, lo que más me frustra...

- Con el otorgamiento de la Medalla de Extremadura al colegio jesuita 'San José' de Villafranca han surgido voces críticas. ¿No cree que es un agravio comparativo que se le otorgue a ese colegio y no a otro u otra institución?

- Con la Medalla de Extremadura hay un límite de cinco medallas que estableció el gobierno anterior, algo que me parece razonable. He estado en consejos de gobiernos muchos años y siempre había gente que pensaba que las medallas se las podías haber dado a otro. Pero ahora el sistema es diferente, las medallas no las da el gobierno; el gobierno sólo da una y este año se la hemos dado a la institución deportiva del 'Santa Teresa', porque creo que tiene un mérito brutal: primero, porque soy un enorme defensor de que la igualdad de género viene también por la igualdad en el deporte, pero además porque hacen un trabajo magnífico y están en la máxima categoría nacional desde hace unos años, manteniendo unos niveles de rendimiento extraordinarios. Pero las otras cuatro medallas se dan en función de los apoyos que tiene; se abre un período de propuestas y esta (la del 'San José') ha sido la que más adhesiones ha tenido. Y esto la gente no lo sabe. Y la entrega no es discrecional, ya que el conjunto de los que están allí votando (las distintas instituciones, los grupos políticos, la Universidad, la Real Academia...) tienen en cuenta las adhesiones que trae cada petición, pues sería absurdo que le des la Medalla a gente que no tenga ninguna adhesión y a gente que haya tenido una adhesión tan alta no se la hayas dado. Y luego yo creo que las instituciones educativas al final hay que medirlas como instituciones que hayan tenido en Extremadura de hace 125 años y eso hay que entenderlo y respetarlo. En cualquier caso, también hubo una petición del ayuntamiento de Villafranca de los Barros con el apoyo de todos los grupos políticos al que se adhirieron muchos ayuntamientos de la comarca de Tierra de Barros que apoyaron el proyecto. Lo que no puede ocurrir es que si una institución se entiende que merece la Medalla no la pueda tener porque el presidente haya estudiado allí.

Relación con la oposición

- ¿Qué ha cambiado entre usted y José Antonio Monago desde 2015?

- Tenemos un contacto muy escaso, más bien institucional, porque personal ninguno. En Extremadura hay que reconocer que entre el PSOE y el PP tenemos el 80% del parlamento, por lo que hay momentos complicados en los que yo lo he llamado y él me ha llamado a mí. Y eso debe ser lo que institucionalmente procede. Yo ahora veo, a diferencia de hace un año o año y medio, que en el parlamento han madurado los grupos nuevos, en el sentido de que han ido acogiéndose al modus operandi de los parlamentos. Y a mí me parece que ahora hay un diálogo muy fluido, con el PP, con Podemos y con Ciudadanos. Mi relación con Monago es respetuosa y normal.

- ¿Tiene menos trato con el Sr. Monago que en la legislatura anterior que usted presidió la Junta?

- Sí, claro. Han pasado cosas en los cuatro años que estuve en la oposición, lo he dicho en muchas ocasiones... A mí se me quiso quitar de la vida política extremeña no a través de las urnas, sino a través de los tribunales: me presentaron dos querellas por delitos electorales. ¿Qué sensación tengo? Chico, pues que yo eso no lo hubiera hecho nunca. Que a una persona, porque haga un comentario en su blog, te lo quieras quitar de en medio de la vida política... Porque ellos saben que me hubieran quitado de en medio, porque en cuanto un juez me hubiera imputado o condenado, estaba muerto. Sí creo que en la vida no se puede gobernar con rencor; y eso lo tengo más claro que el agua. Podrá haber diferencias, pero no puede gobernarse con rencor, porque cuando gobiernas con rencor te equivocas.

- ¿Qué echa en falta en la actual clase política o qué cambiaría de ella?

- He estado leyendo este verano un libro de Belén Barreiro que recomiendo, 'La sociedad que seremos', donde hace un análisis extraordinario de por qué la sociedad actual ya no está partida en dos, sino está partida en cuatro. Y habla de acomodados, empobrecidos, analógicos y digitales, que mete en una coctelera y de ahí sale que hoy en España tengamos un gobierno por el voto de los mayores de 65 años, tengamos un PSOE que es mayoritario en los tramos de edad medianos, y tengamos a Ciudadanos y Podemos que tienen el voto de los menores de 35 años, unos conservadores y otros progresistas. Esta es la realidad. ¿Qué echo de menos? Que haya una de estas fuerzas, y en eso estamos trabajando en el PSOE, que sea capaz de recuperar la confianza de las personas mayores de 65 años y que sea capaz de recuperar la ilusión de los menores de 35. Ese es el debate y el reto que tenemos por delante.

- ¿Qué mensaje lanza a los extremeños en torno al Día de Extremadura?

Hay varios, porque los formatos ahora han cambiado y los discursos se hacen en sede parlamentaria. Uno de ellos está vinculado al ferrocarril, pero también hablo de la cuestión demográfica, del cambio climático, de que nos quedan pasos que dar en la igualdad de género... Pero también incido en algo que no podemos ni debemos perder de vista: lo que podamos llegar a ser en Extremadura no va a venir llovido del cielo. Yo cuando estudié la carrera y las oposiciones fuera de aquí mi ilusión era venirme a Extremadura, porque quería desarrollar aquí mi proyecto de vida. Por eso animo a los extremeños y extremeñas a que podamos desarrollar aquí nuestro proyecto de vida.

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