Olivenza recuerda su milagro

El único de multiplicación que ha sido certificado por la Iglesia y que cumple ahora 64 años

Corría el año 1949, Fernanda Blasco Mendoza tenía 25 años. Hoy con 89, aún recuerda como si fuera ayer, cómo se produjo el milagro de la multiplicación del arroz, un 23 de enero de 1949. Por aquel entonces ayudaba en la parroquia a dar de comer a las personas necesitadas.
"Ese día, un domingo, yo estaba en el Hogar de Nazaret. A mediodía, llamaron de la casa del párroco, Luis Zambrano, para informar que sucedía algo fuera de lo normal con la comida preparada para los pobres".

En la casa comían cada día alrededor de 50 personas. La despensa se llenaba con los alimentos que enviaban los fieles. Los domingos, en la época de las posguerra y ante las necesidades existentes, se llevaba la comida condimentada a los necesitados.
Para los domingos había grupos de personas destinados a enviar alimentos, pero ese día, el 23 de enero de 1949, nadie había llevado comida hasta la casa, por lo que la cocinera, Leandra Rebollo, natural de Ribera del Fresno y fallecida hace unos cuatro años, decidió invocar al beato Juan Macías, procedente del mismo lugar.

La cocinera se encomendó y le dijo que "sus pobres se quedarían sin comida". A continuación, usó los tres tazones de arroz que tenía y continúo sus quehaceres. Al volver, el arroz estaba al borde del puchero.

Hoy se cumplen 64 años desde que se produjo aquel milagro. "Yo siempre digo lo mismo. El principio no lo vi, y pareció que ella pudo gastar una broma del mal gusto, pero cuando llegué, presencié durante cuatro horas, cómo se acababa el arroz en la olla y brotaban granos nuevos y duros como recién echados"

"La casa del párroco estuvo abierta y entraron todas las personas que quisieron ver el milagro"

No hay cifras exactas de cuántas personas comieron ese día, aunque a las cinco de la tarde ya no había sitio para llevar más arroz, por lo que el párroco pidió que se retirase la olla y cesó el milagro. Fernanda recuerda que se cocinó con carbón vegetal, al que no hizo falta añadir más que el dispuesto al principio. En el cuartel de caballería vivían decenas de familias, y en La Casa de Todos, otras tantas, además de las viviendas particulares a las que se repartió.

Tras ese día, la cocina y los utensilios continuaron al uso. El párroco pidió a las trabajadoras que no alborotarán hasta que la Iglesia no certificará que era un milagro. "Habíamos visto una cosa extraordinaria que no cabía por las fuerzas naturales de ninguna manera" explica.
"Yo nunca probaba la comida porque no tenía por qué adelantarme a nada, pero aún me arrepío de pensar en ese día, en que sí lo probé y con el que se dio de comer gracias al milagro de Dios a todas las personas necesitadas"
"Presencié el milagro todo el tiempo hasta las cinco de la tarde y guardamos unos vagos de arroz", explica emocionada.

Hoy, aún se conserva la zona de la cocina en la casa y un cazo que se sacó para repartir en la calle, que fue cedido a Ribera del Fresno, procedencia del beato.

Reconocimiento oficial

A partir de ese día, Luis Zambrano informó de lo ocurrido, y la casa del párroco fue visitada por Dominicos. La Iglesia parte del hecho de que no se ha producido un milagro. En el año 1961, más de veinte personas tuvieron que declarar lo que allí ocurrió.

Cuenta la protagonista que se abrió un proceso de investigación para el que se constituyó un Tribunal Eclesiástico. El arroz fue analizado en el Instituto Nacional de Valencia, y tras ello en Roma. Finalmente, en el año 1974 la Iglesia consideró el hecho como un milagro y el día 28 de septiembre del año 1975, el Presidente de la Conferencia Episcopal, el Papa Pablo VI, Fernanda Blasco, la cocinera Leandra, la directora general, María Grajera, y un grupo de otras personas viajaron para ver la canonización del beato San Juan Macías en Roma. El Sumo Pontífice regaló entonces un rosario a Fernanda, que utiliza cada día en sus oraciones.

"Para mi fue un porrazo muy grande ver el poder de Dios y cómo lo tuvimos tan cerca. A mi aquí en la capilla me pasa. Veo que la gente entra y parece que no se da cuenta, pero es un sitio donde ha estado tan presente. Estábamos muy impresionadas. Fue una cosa inexplicable"

Para Santiago Ruiz, como párroco de Olivenza, "es una casa que ahora da respeto. Hay sitios donde oficialmente la Iglesia certifica que Dios se hace presente. Hay que saber descubrir el momento"

Santiago detalla cómo el milagro de la multiplicación del arroz es un milagro sencillo donde Dios está presente procurando que la gente más necesitada pudiera tener lo mínimo, que era la comida. "Casi todos los milagros son referidos a curaciones y naturaleza médica. Existen escasos milagros de alteración de la naturaleza, pero el milagro de la multiplicación del arroz ha sido el único reconocido por la Iglesia"

Esta tarde la única misa que se celebrará en Olivenza tendrá lugar en la capilla del centro parroquial, donde se recordará 64 años después, el día 23 de enero de 1949. La eucaristía se desarrollará en la capilla, donde está integrada parte de la cocina, que antaño contaba con un fogón de mampostería y el anafre de hierro, que fue en el que se hizo el milagro. 

La casa fue recuperada en el año 2003. Ese año, se hizo un mosaico en la capilla que compara el milagro de los panes y los peces de Jesucristo con el milagro del arroz creado por Dios en el año 1949 en la casa de Luis Zambrano.