Una familia numerosa de cuento

Sin derecho a las ayudas que reciben las familias numerosas pero felices de serlo. En la casa de Pili Gómez Silva se vive una situación especial. La familia va en aumento cada día. Tanto que desde mediados de año son una familia numerosa de cuento. Y no es para menos.

Todo empezó hace 19 años, cuando estaba embarazada de su hijo el mayor y vio un reportaje en televisión sobre unos muñecos, que entonces costaban más de un millón de pesetas, recuerda Pili. "Me quedé enamorada de estos muñecos y lo comenté en casa. Unos años después compré una papeleta en Olivenza que sorteaba uno de ellos, pero no me tocó", dice entre risas.

Hace ahora un año su marido y una amiga buscaron en varias páginas de Internet y le compraron uno de ellos. Meses después consiguió hacer su sueño realidad. Llegaban los primeros utensilios a casa para fabricar a sus propios hijos de vinilo y poliuretano. Para el relleno se utiliza ecovidrio, mientras que el pelo está hecho de alpaca. Pili tiene 42 años, está casada y tiene dos hijos. En casa además, viven sus dos perritas yorkshire y sus ocho bebés, algunos recién nacidos y otros con hasta tres meses de edad, con medidas que van desde los 46 a los 52 centímetros y un peso que oscila entre los dos kilos y medio hasta casi cinco.

Desde las navidades de 2014 Pili ocupa todo su tiempo libre en la creación de Reborning, muñecos sin vida a los que su dueña dota de las particularidades que definen a un ser humano.

Kit para aumentar la familia

Pili busca un kit en Internet y adquiere las diferentes partes del cuerpo, para después unirlas, dotarles de atributos reales y darles vida. Para la fabricación es necesario disponer de un horno de aire, utilizado para cocer a los bebés en diferentes tandas de 8 minutos a 130 grados, y las pinturas para realizar la estampación.

Las uñas, arrugas y pliegues de la piel, las venas o insertar el pelo, son algunos de los pasos de la estampación. En ocasiones se requieren hasta veinte manos de pintura hasta que se consigue un bebé muñeco.

En apenas un año Pili ha creado unos catorce bebés con la ayuda de un tutorial, un curso, su creatividad y sus propias manos. La ropa que visten los muñecos también ha sido cosida por la oliventina, que ha tenido que comprar chupetes y algún que otro accesorio para sus bebés, algunos rubios, morenos, con pelo o sin él, entre otras características que les hacen parecer auténticos humanos.

"Esto no lo hace cualquiera. Lo puedes intentar pero hay que tener arte", explica. Pili necesita unos veinte días, y unas cinco horas al día, para la elaboración de lo que es ahora uno de sus mayores tesoros.

A pesar de formar parte de su ocio, la oliventina vende o hace para encargo los muñecos, cuyo precio se encuentra entre los 250 y 400 euros, dependiendo del modelo elegido.

Su sueño sería poder contar con su propia tienda de artículos y ropa de bebé, y de este modo sus creaciones pasaría a ser los maniquíes del establecimiento, ya que ahora ocupan algunas estancias de su casa y conviven con la familia. 

"Solo el hecho de pensar que haya personas que no pueden tener hijos y esto les llene ese vacío, ya me enorgullece, así como pensar que pueda hacer felices a aquellas personas que tienen hijos mayores y quieren recordar lo que es tener un bebé, aunque siempre conociendo los límites y controlando la cabeza" apunta.

Los muñecos Reborning o renacidos surgieron en Alemania durante la segunda Guerra Mundial. En algunas ciudades son utilizados como terapias en residencias de ancianos. Para Pili son mucho más. Por ahora forman parte de su familia. Algunas tardes ocupan el sofá, dormitorios e incluso descansan en el garaje, hasta que otra familia se anime cuanto menos a adoptarlos y la oliventina pueda continuar cumpliendo su sueño.