"El poema surge siempre como un accidente, como una circunstancia"

Julián Portillo Barrios, autor del poemario 'Ligero como una tumba'. E.M.N.
Julián Portillo Barrios, poeta oliventino

-Hoy presenta su obra 'Ligero como una tumba', ¿qué encierra este poemario?
En 'Ligero como una tumba' se aprecia un recurso literario que es la antítesis, la contradicción entre dos términos, en una compilación de poemas escritos en un estilo bastante ligero y con un mensaje muy rotundo y un tanto demoledor que es el de nuestra propia finitud.

No hago libros temáticos sino que voy escribiendo en función de lo que me interesa, de cuando lo necesito. El poema surge siempre como un accidente, como una circunstancia, por eso de alguna forma la poesía expresa o despliega el misterio de la libertad humana porque en la poesía el accidente y la circunstancia se convierten en obra.

-¿Por qué la finitud del ser humano como tema?
La muerte es uno de los grandes temas de la literatura y de la filosofía. Como bien supo expresar el poeta segedano José Manuel Díez en el prólogo de la obra es un libro que exhibe y que hace reflexionar sobre nuestra condición de mortales.

Un prolífico novelista cacereño me comentaba después de un recital que tenía la sensación de estar asistiendo a una distopía (ficción desalentadora y trágica). Pero nada más lejos de la realidad porque es un libro que trata temas de actualidad, quizá desde una óptica lírica o metapoética pero que siempre surge de las circunstancias y vivencias personales.

-Quienes acudan hoy a su presentación ¿qué van a encontrar?
La performance surge porque teníamos en principio mucho material visual del artista plástico Carmelo Vera que había trabajado ilustraciones y videos para un book tráiler del libro que está en Internet. Además las presentaciones de libro convencionales nos resultaban bastante aburridas porque es como asistir a una misa de una hora y media en la que se habla de la obra.

Contaremos con la poesía como máxima protagonista, toda la obra audiovisual y pictórica de Carmelo Vera, con el guitarrista del grupo extremeño Hemingway, Rubio Salas, y Carlos Fernández como técnico.

-¿Cómo llega a la poesía?
A la literatura llegué muy temprano porque tuve la suerte de que mis padres fueran lectores, en mi casa había libros, se hablaba de literatura, los amigos de mis padres hablaban de literatura y todo ello me despertó cierta curiosidad. Me gustaba mucho la ficción, los cuentos infantiles, pero el libro clave que aproximadamente a los 8 años rondaba por mi casa fue 'El desdichado Werther', de Goethe, en el que un adolescente vivía una inmensa desolación por sus circunstancias amorosas. De alguna forma me sentí identificado y comencé a indagar.

Después descubrí la figura de Manuel Pacheco, que leí en la primera adolescencia sobre los 12 ó 13 años, empecé a esbozar unos primeros poemillas particulares y descubrí también los cafés literarios de Badajoz. A ellos acudí por primera vez con 16 años y ahí publiqué una pequeña plaquette con diez poemas, que titulé 'Los portales del alma'. A los 18-19 años empecé a acudir a los cafés literarios de Madrid, al círculo literario madrileño, y participé en una antología sobre los poetas que frecuentábamos el lugar. Tuve la suerte de aparecer junto a autores de gran relieve internacional ya entonces como Ana Rossetti, Carlos Salem, Gonzalo Torrente Malvido (hijo de Torrente Ballester), Paco Sevilla, Raúl Campoy,...

-¿Qué le permite la poesía que no le permiten otras formas de expresión?
La poesía para mí es un espacio de libertad personal, por supuesto, un lugar en el que no tengo que atenerme a las normas ni a las convenciones que rigen la vida cotidiana. Es un lugar de libertad, una forma de expresión y debe ser siempre un espacio de reflexión, porque una poesía o el arte en general que no invita a reflexión corre el riesgo de convertirse en laborterapia de psiquiátrico, mero entretenimiento burgués o simple contemplación estética.

-Asegura que la poesía debe invitar a la reflexión ¿es menos popular por ello?
Ahora la literatura que se lleva es la del entretenimiento, la que te transportan, la que te ayuda a evadirte de una realidad personal que puede resultar insatisfactoria. Esto también está muy bien y también es interesante en ese sentido, pero es interesante, y más en estos tiempos, que la poesía aporte su contenido. Lo escritores por el mero hecho de juntar letras en un papel no tenemos que dar lecciones a nadie de cómo se vive o como se piensa pero si invitarlos a la reflexión.

-La poesía, ¿afición, profesión o modo de expresión?
Evidentemente es un modo de expresión, pero en cuanto a profesión reniego rotundamente del escritor profesional porque es un tipo que a veces escribe novelas por encargo en su burbuja de confort sin nada absolutamente que decir. No soy muy amigo de la literatura best-seller, aunque es cierto que hay algunos que son obras maestras, pero creo que hay un volumen mayor de obras maestras olvidadas en los cajones de las oficinas editoriales porque su autor no tiene un nombre prominente en el Párnaso de la literatura comercial.

-En el Día Mundial de la Poesía se busca también fomentar las capacidades creadoras de la persona ¿están estas más mermadas en la sociedad actual entre los jóvenes?
No lo creo en absoluto. Los jóvenes de ahora, generaciones posteriores a la mía, están ávidos no solo de poesía sino algo a lo que aferrarse, de una nueva espiritualidad, de una nueva corriente política,....He realizado bastantes talleres de animación a la lectura para adolescentes y me ha sorprendido el aforo y el interés tan grande de jóvenes a los que le gusta el cine y lo poético del cine y a los que le gusta el hip-hop y les gusta el mensaje y lo poético del hip-hop. Me sorprendí del talento y de la capacidad y de la contundencia de mensajes con los que me encontré en las creaciones de personas de la ESO. Para mí fue satisfactorio y alentador.

Desde el colectivo Per-versos Dehesarios y otros grupos a los que pertenezco descontextualizamos la poesía, la sacamos de su espacio de confort de las librerías. Hacemos recitales de poesía a altas horas de la noche en bares, en discotecas y vamos a hacer una lectura en un festival de música electrónica en La Roca de la Sierra el próximo mes, el Konfusión festival. A ellas acuden personas que a lo mejor no han leído poesía en su vida y después de escucharnos se han ido a Internet y han buscado a Neruda y para nosotros es una auténtica satisfacción.