El artista Enrique Jiménez Carrero vuelve a exponer su obra en el Museo de Olivenza

Enrique Jiménez, junto a una de sus obras. /CEDIDA
Enrique Jiménez, junto a una de sus obras. / CEDIDA

Hasta el 6 de enero podrá verse en la sala de usos múltiples la exposición de 'Buenas noches, Navidad', del pintor cacereño

Juan Miguel Méndez
JUAN MIGUEL MÉNDEZ

Desde el viernes 23 de noviembre hasta el 6 de enero de 2019, se podrá visitar en la sala de usos múltiples del Museo Etnográfico Extremeño 'González Santana' de Olivenza, la exposición 'Buenas noches, Navidad', del artista extremeño Enrique Jiménez Carrero.

Natural de Granadilla (Cáceres, 18 de marzo de 1953), nació dos años antes del decreto de expropiación del término y su casco urbano en 1955, municipio que abandonaron sus últimos moradores en 1964, emigrando también la familia de Enrique Jiménez a Plasencia.

En 1973, mientras realiza el servicio militar, se presentó a ingreso y preparatorio en la Escuela Superior de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife, estudios que termina en la escuela homónima de San Fernando, en Madrid.

Según informa el Museo, además de pintar, ha realizado la escenografía de diversas obras de teatro, ilustrado libros y diseñado numerosos sellos para el Correo Español y emisiones conjuntas con otros países.

Su obra se encuentra marcada por dos períodos: el primero, de estilo hiperrealista, con constantes alegorías a su infancia, a la melancolía, al recuerdo de su tierra forzosamente abandonada; el segundo, a partir de 1999, deriva a un realismo más vivo, con juegos de profundidad, pintando el cuadro dentro del cuadro, con un aumento del contraste cromático y luminosidad.

Desde 1974 su obra se ha exhibido en más de 70 exposiciones individuales en museos, galerías y otros espacios culturales.

Cartel de la exposición.
Cartel de la exposición. / MUSEO DE OLIVENZA

En el Museo de Olivenza, se expone 'Buenas noches, Navidad', en la que se reconocen dos grandes temáticas: por un lado, la propia de Navidad como el Nacimiento, Anunciación, Adoración…, con la que reinventa a los clásicos; por otra, aquella en la que pinta lo que deseaba tener y no podía: juguetes que solicitaba en sus cartas a los Reyes Magos, zapatos, coches… «Sus obras son una fiesta para los ojos y un estímulo para el espectador», informan desde el Museo.

Con esta exposición, el pintor se aferra al paso del tiempo, a los recuerdos, a la vez que consigue que el espectador se haga preguntas al verse sumergido en el universo mágico que crea gracias al color rojo, protagonista de todas sus obras por ser el de las emociones, reflejo de vitalidad y dinamismo, además del blanco. Jiménez deja su huella personal en espejos velados, azulejos con arabescos o el realismo de la figura humana con una mirada única.

Hoy, parte de sus obras se encuentran en pinacotecas como el Museo Fuji de Tokio y los de Bellas Artes de Badajoz, Albacete, Santander, Museo Postal y Telegráfico de Madrid, así como en colecciones públicas y privadas en España, Francia, Alemania, EE.UU, México, Colombia, Inglaterra, Italia o Qatar.

 

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