Los dueños de la gasolinera colocaron una cámara oculta junto al surtidor de camiones. / HOY

Una cámara oculta, clave en el juicio por facturas infladas de la gasolinera de Olivenza

Los dueños de la estación de servicio que denuncian un fraude de 300.000 euros recurrieron a los servicios de un detective privado

Evaristo Fdez. de Vega
EVARISTO FDEZ. DE VEGA Badajoz

Una cámara oculta colocada en un coche situado junto al surtidor de gran caudal de la gasolinera Iberdoex de Olivenza podría ser clave en el juicio que sienta esta semana en el banquillo a dos empleados de esa estación de servicios y a dos chóferes de Almacenes Delgado a los que se acusa de un fraude de alrededor de 300.000 euros que habrían cometido «inflando» facturas de repostaje.

De esa circunstancia se habló en la segunda sesión de este juicio, en la que compareció como testigo el responsable de Detectives Clave, la empresa que colocó las cámaras para tratar de probar el fraude.

De su contratación habló ayer la administradora de la estación de servicios, que se percató del supuesto fraude cuando en el verano de 2014 sustituyó a los empleados durante las quincenas que se marcharon de vacaciones. «Empecé a darme cuenta de que la recaudación en efectivo era 250 o 300 euros menor cuando ellos se quedaban y a partir de ese momento intenté averiguar qué sucedía».

Para ello comenzó a observar el contador de los surtidores, en los que se marca de forma exacta el número de litros que se suministran. De ese modo averiguó que existían discordancias cuando repostaban los camiones tráiler de Almacenes Delgado.

El siguiente paso fue buscar a un detective que instaló cámaras para acreditar el fraude. De ese modo, aseguró la empresaria, constató que uno de los empleados reflejó en la factura más litros de los que había suministrado. Lo mismo logró con el segundo, según dijo, «aunque después rompió la factura en la que reflejaba una cantidad superior a la suministrada y realizó otra factura con el importe adecuado».

Tanto la admnistradora como su hermano aseguran que existe una grabación de voz en la que los dos trabajadores de la gasolinera reconocen el fraude en una conversación que se produce poco después de que uno de los trabajadores descubriera la cámara oculta situada junto al surtidor. «Se ve perfectamente cómo llega el tráiler y José le pone 200 euros de combustible, pero en la factura reflejó 450».

«Yo creo que lo estaban haciendo como mínimo desde 2008», testificó el propietario de la gasolinera», que fue preguntado sobre una factura hecha en su propio turno de trabajo en la que se reflejaba una venta de 733 litros de gasoil a pesar de que en el depósito del camión solo cabían 715. «Puede obedecer a que ellos hayan pedido permiso para cerrar el turno suyo y abrieran con mi clave», respondió.

También testificó el propietario de Almacenes Delgado, quien dijo que jamás sospechó de sus chóferes. «Primero hablé con Juan José y me juró que no había hecho nada, pero luego fue reconociendo algo. Jose fue más vivo, dijo que no, pero al final aceptaron el despido procedente y devolver 15.000 euros cada uno de ellos, aunque después solo me pagaron mis dos trabajadores».

El juicio continuará este jueves con la presencia de varios peritos que analizaron las facturas.