Un operario de limpieza desinfectando el mobiliario ubano para evitar el contagio del coronavirus. / ANDY SOLÉ

Carta abierta al Sr. COVID-19

«Un asesino tirano, un pueblo inocente víctima de su ignorancia y héroes con capas agujereadas y sonrisas como armadura»

JOSÉ MIGUEL CASTELLANO LÓPEZ 'CASTE'. Alconchel

En este duro período de tiempo que estamos pasando de fatigas, incertidumbres, miedos, necesidad, esfuerzo, pánico... Por esta crisis sanitaria sin precedentes en nuestro país, uno se queda atónito y bloqueado pensando no sólo en el presente, sino también en el futuro.

Le voy a llamar 'usted' porque tengo la suerte de no conocerlo ni tengo intención alguna en hacerlo, por eso le llamaré 'usted'... Usted, asesino tirano, tiene la poca vergüenza y dignidad de entrar en nuestro país, en nuestras casas, en nuestras vidas sin permiso. Su comportamiento es similar a los de su misma calaña: ataca sin compasión y lo hace con más mala leche contra los más débiles. Es tan cobarde que lo hace por la espalda y sin dejarse ver. No mira ni ideales, ni colores, ni culturas, ni razas...

Sus entrañas envenenadas solo van a destruir, como buen tirano que es, lo único que sale en su defensa: que es un vendido y mandado por otros malvados corruptos de poder.

Dígale que de momento están de enhorabuena, que ha hecho y está haciendo mucho daño, que ha creado el caos y está sembrando el dolor como querían... De momento está haciendo su pobre trabajo y se está colgando medallas de chapa oxidadas... Dígaselo a esa panda de mercenarios y haga también ese papel de «pobrecito servil» que entra dentro de su penosa labor.

Dígaselo y que brinden con el champán robado de las ocasiones, que se regocijen echando números y más números para sus apestosas cuentas vitalicias.

Pero dígale también que no lo van a conseguir... Que somos un país conformista, en ocasiones ingenuo, en otras muy vulnerable, un poco despreocupado... Pero también tenemos un gran corazón, un enorme sentido de la solidaridad y de la unión, mucho orgullo y mucho valor ante las adversidades.

Tenemos a nuestros ángeles de la guarda, que como en todos los cuentos van vestidos de blanco; ellos llevan años sufriendo recortes y más recortes en su 'alas', se les exige el máximo y se les carga con 'mochilas' de reproches que no merecen, pero ahí están, haciendo 'magia' con el escaso material disponible... Les faltan horas al reloj para cubrir su trabajo incansable. Sus manos están bendecidas por el mejor de los dioses: su carisma. Su humanidad, su vocación y las ganas de ayudar al prójimo son nuestra salud... Es verdad que existen los superhéroes...

Tenemos a nuestros cuerpos y fuerzas de seguridad que son nuestros guardianes en la línea roja. Ellos ponen orden en el caos, cordura en la locura y tranquilidad en el nerviosismo. Se juegan la vida por la integridad de los demás. Es verdad que existen los superhéroes...

Tenemos a nuestros ángeles de la carretera, que vuelan sin capa por el arcén del infierno para que no nos falte el suministro. Lloviendo, nevando, con frío, con calor... Nunca paran para no pararnos. Se juegan su vida por el bienestar de las nuestras. Es verdad que existen los superheroes...

Tenemos a dependientes, administrativos, personal de limpieza... Ttodo tipo de personal cara al público, que son nuestro escuadrón de la solidaridad. Es verdad que existen los superhéroes...

Tenemos a autoridades tomando decisiones extremas que jamás pensarían que tenían que tomar. Son autoridades, pero también tienen familia y riesgos como todo ser humano. Es verdad que existen los superhéroes...

Tenemos a los medios de comunicación, que son nuestro escuadrón de la esperanza. Dan respuestas a nuestro regimiento de preguntas, dan conocimiento a nuestras ansías de conocer, ponen voz al pueblo cuando intentan callarlo, son nuestra fuente de emociones. Es verdad que existen los superhéroes...

Tenemos a los autónomos, que son nuestro escuadrón de guerrilleros, los que aguantan con su propio peso, con el de los de arriba y con el de los de abajo, tienen su propia armadura anti-problemas, son la muestra de la palabra 'sacrificio' en su totalidad, son unos guerreros con las fuerzas 'hipotecadas'. Es verdad que existen los superhéroes...

Tenemos a nuestros pensionistas, el escuadrón de abuelos y abuelas. Ellos son nuestro manantial de sabiduría, pues sacaron a éste país adelante en tiempos muchísimo más difíciles y con menos medios. A nosotros nos piden solo estar en casa y a ellos los llevaron nada menos que a la guerra, trabajaron de sol a sol y dieron un ejemplo de unión, fuerza y amor por la vida. Siempre han estado ahí, desde hace unos años nos están ayudando a salir de una crisis económica. Son padres, abuelos, canguros, restaurante, lavandería, banco y hotel, todo en el mismo lote. Y siguen al pie del cañón.

Y ahora llega usted, COVID-19, con todo su descaro y es a los primeros que quiere dañar... Nos reímos en su cara, pues nuestros guerreros veteranos llevan más batallas ganadas y más medallas en su solapa de las que usted jamás soñó tener. Ellos han podido con todo y usted sólo es una pequeña piedra en el largo camino empedrado recorrido.