Manuel Pacheco Conejo (1920-1998), poeta oliventino. / CEDIDA

Un comité científico prepara el centenario de Manuel Pacheco Conejo (1920-2020)

Coordinado por el profesor y divulgador extremeño Antonio Viudas Camarasa, pretende preservar la memoria y la obra del poeta oliventino

Juan Miguel Méndez
JUAN MIGUEL MÉNDEZ

El pasado 2 de septiembre de 2019 en la inauguración de la exposición 'Pacheco, poesía eres tú', en la sala de ámbito cultural de El Corte Inglés de Badajoz, tras las intervenciones del artista Pedro de las Heras, el actor Carlos Tristancho y el profesor de la Universidad de Extremadura Antonio Viudas Camarasa se celebró un animado coloquio en el que se recordó la vida y obra de Manuel Pacheco Conejo (Olivenza, 19 de diciembre de 1920 – Badajoz, 13 de marzo de 1998).

Viudas Camarasa, quien en su día fue nombrado «Albacea del espíritu de Manuel Pacheco» por el propio poeta, propuso a un grupo de personas que tuvieron relación personal con el escritor la necesidad de crear un órgano ciudadano que se encargue de aunar esfuerzos para celebrar y coordinadar, con la dignidad que se merece, el centenario de Manuel Pacheco.

De esta forma, el 17 de septiembre en se celebró una reunión en Valdebótoa donde se constituyó un comité científico-técnico para tal fin coordinado por el propio Antonio Viudas Camarasa, y del que forman parte como vocales el artista plástico pacense Pedro de las Heras Salas, que formó parte del 'Sabático del 68 de la Tertulia de Esperanza Segura'; Manuel Carlos Domínguez Tristancho, actor y empresario afincado en Valdebótoa, que también formó parte de la citada tertulia; Manuel Pulido Mendoza, natural de Badajoz y profesor universitario en Guatemala, especialista en la obra de Manuel Pacheco; y José Antonio Llera Ruiz, profesor universitario en Madrid y también especialista en la obra del poeta oliventino; como secretario del comité actúa Antonio Vélez Saavedra, informático emeritense, lector y usuario de la obra de Pacheco.

Según ha declarado a este diario Viudas Camarasa, «hay numerosas voces que avalan que Manuel Pacheco es el mejor escritor del siglo XX de Extremadura y el que mayor proyección universal tiene en Europa y América, aunque sea un gran desconocido».

Es por esta razón por la que este grupo de amigos y conocedores de la obra de Pacheco, estén llevando a cabo acciones para conseguir «conservar la obra y la memoria de Manuel Pacheco».

Con este fin, y pese al período de inactividad durante el estado de alarma por la crisis sanitaria provocada por el COVID-19, el comité científico se ha propuesto mantener su acción para buscar mecenas económicos, coordinación de las actividades para cada uno de los meses de fastos en memoria de Manuel Pacheco y aspectos relacionados con la conservación del expolio o legado Manuel Pacheco disperso por la geografía mundial a través de las numerosas cartas que escribió en intensa vida activa.

«Existe aún mucho material inédito en el que algunas instituciones y particulares tienen mucho que decir y hacer para preservarlo», asegura Antonio Viudas Camarasa, profundo conocedor de la obra del escritor y que editó en 1999, a través de la Editora Regional de Extremadura, 'Poesía completa (1943-1997)', en tres volúmenes, con introducción y notas que acercan más a la vida y obra del propio Pacheco, quien consideró a Viudas Camarasa «albacea» de su espíritu.

Arriba, collage sobre Pacheco del artista plástico pacense Pedro de las Heras Salas. Abajo, a la izquierda, logotipo diseñado con el retrato del poeta oliventino realizado a plumilla por el pintor Vaquero Poblador. A la derecha, busto de Pacheco, obra de Luis Martínez Giraldo, para la popular rotonda de las 'Tres Cabezas' de Badajoz. / CEDIDAS

El escritor

Hijo de un humilde zapatero oliventino y una barcarroteña, quedó huérfano a los siete años, ingresando en el Hospicio de Badajoz. Estos dos hechos marcaron profundamente su vida y su obra como poeta autodidacta. Comenzó a trabajar a los 16 años en los oficios más variados: albañil, marmolista, peón, descargador, etc., hasta que pudo ingresar como mecanógrafo en las oficinas de la Pagaduría Militar.

Después de un largo período escribiendo para él solo y leyendo todo lo que caía en sus manos, publica en 1949 su primer libro, 'Ausencia de mis manos', con el cual rompió los moldes estrechos del regionalismo en los que permanecía anclada la poesía de posguerra en Extremadura. A ese título siguieron otros muchos: 'Los caballos del Alba', 'En la tierra del cáncer', 'Presencia mía', 'Poemas al Hijo', 'Poesía en la tierra', 'El cine y otros poemas', 'Azules sonidos de la música', etc.

A lo largo de su vida tuvo una estrecha relación con las figuras más conocidas del ambiente cultural y artístico de Badajoz, entre los que cabe mencionar Luis Álvarez Lencero y Jesús Delgado Valhondo, los pintores Francisco Pedraja o Guillermo Silveira, y muy especialmente Antonio Vaquero Poblador, el escritor José López Prudencio o los poetas Carlos Villarreal, Manuel Ruiz González-Valero y Manuel Monterrey. Con ellos se reunía en los salones de la Real Sociedad Económica de Amigos del País los martes o la tertulia de Esperanza Segura los sábados, más conocida por esta circunstancia como el Club de los Sabáticos.

En 1986, reconociendo la valía de su obra, se le concedió la Medalla de Extremadura. El Ayuntamiento de Olivenza, por su parte, dio su nombre a la Biblioteca Pública Municipal y le nombró Hijo Predilecto a título póstumo en el año 1999.

Casó con Manuela Cañón Villarroel, con quien tuvo un hijo, falleciendo el 8 de marzo de 1998 en la clínica 'Los Naranjos' de Badajoz.

El comité científico ya ha contactado, entre otras instituciones, con el Ayuntamiento de Olivenza y el de Barcarrota para coordinar actos que recuerden a Pacheco en el centenario de su nacimiento.