Una empresa irlandesa toma el control del matadero de Olivenza

Un trabajador del matadero oliventino en una de sus dependencias, en una imagen de 2016. /HOY
Un trabajador del matadero oliventino en una de sus dependencias, en una imagen de 2016. / HOY

La falta de actividad y un embargo de la Seguridad Social han empujado a su dueño, Ahmad Al-Khatib, a buscar nuevos gestores para su revitalización

Celestino J. Vinagre
CELESTINO J. VINAGRE

Nuevo rumbo en el matadero de Olivenza, una de las grandes instalaciones de sacrificio animal en Extremadura. Ahmad Al-Khatib, empresario español de origen jordano, sigue siendo su dueño pero ha delegado su gestión a una empresa creada en España (Olivenza Meat Processing) cuyos propietarios son irlandeses. La nueva sociedad asume el control en una situación complicada del matadero. De un lado, Golden Worldwide Trade, la empresa con la que Al-Khatib compró la industria oliventina, tiene sus cuentas bancarias embargadas por la Seguridad Social por una deuda de unos 400.000 euros. De otra parte, la plantilla se ha reducido a 25 trabajadores tras el despido de 9 de ellos en los últimos meses y el sacrificio es mínimo en la planta.

«Es la única salida para el matadero. Son profesionales con experiencia en el sector cárnico y conocen muy bien el mercado», expresó ayer a este periódico Ahmad Al-Khatib para valorar la cesión del matadero a Olivenza Meat Processes. Esta sociedad se ha constituido oficialmente el 24 de octubre y su administrador único desde este martes es Hadi Yadolahi, de nacionalidad irlandesa. Al-Khatib ha dicho a HOY que el acuerdo de gestión incluye una opción de compra por parte de la nueva empresa.

En noviembre de 2014, el empresario de origen jordano compró el matadero oliventino, por 6,7 millones, dentro de un planteamiento general de otros proyectos relacionados con el campo en Extremadura. «No hemos venido a por el matadero de Olivenza, sino que el matadero se nos presentó como opción», resumió Al-Khatib a HOY. Creó Golden Worldwide nació para colocar terneros, corderos y cabritos en el mercado árabe.

El matadero empezó a funcionar un mes más tarde, en diciembre, después de estar cerrado durante cinco años. Ocupa 8.000 metros cuadrados de superficie dentro de una parcela de casi 50.000. Su edificio industrial incluye establos, zona de producción y almacenamiento y espacio administrativo en una planta de 7.500 metros cuadrados.

Despidos, en el juzgado

A pleno funcionamiento, en sus instalaciones se puede matar por cada hora de trabajo 200 corderos, pero también 120 cochinos y 45 vacas. Y los corderos se pueden sacrificar según el rito halal, el que marca el Islam. Pero el matadero no ha acabado de funcionar en plenitud y en los últimos tiempos su realidad ha empeorado notablemente. Los ganaderos no se han animado a vender en masa sus animales, aseveran desde el sector, a causa de los bajos precios.

Al-Khatib achaca los problemas a la Seguridad Social. El organismo le ha reclamado una deuda de los antiguos dueños del matadero (la familia Ruiz Mateos) del año 2009. «Me parece algo increíble. La deuda, casi 400.000 euros, es de otra empresa, no de la mía. Estamos en los tribunales por ello y ganaremos, pero el daño está hecho», dice el empresario, de 61 años.

«Nos han embargado las cuentas y así no podemos funcionar. He tenido que despedir a trabajadores y hay alguna deuda con proveedores, mínima. Pero con la nueva empresa todo se va a solucionar. Estoy absolutamente seguro», concluye. «Por esto no he planteado un ERE o más despidos», concluye.

El nuevo gestor, con experiencia en el sector cárnico, tiene una opción de compra sobre la industria

Varios de los empleados despedidos han llevado su caso a los juzgados porque consideran que su salida no está justificada por motivos económicos. Los sindicatos han reclamado su readmisión pero no ha sido aceptada por el propietario todavía del matadero oliventino.

La historia reciente de esta instalación está llena de malas noticias a pesar de las expectativas levantadas tras su construcción. En 2010 pasó a manos de los Ruiz-Mateos, que había aterrizado en Extremadura para hacerse cargo de Carcesa, en Mérida. La familia del fundador de Rumasa nunca llegó a poner en marcha el matadero aunque sí llegó a tener contratado personal. Una situación insoportable que derivó en concurso de acreedores y liquidación de Cárnicas Oliventinas, la empresa titular del matadero.

En 2013 Grupo Norteños se quedó con él. Tuvo que volver a iniciar trámites administrativos para contar con los permisos para su apertura porque los que tenía habían caducado. Los consiguió pero tampoco puso en marcha las salas de sacrificios. En la primavera de 2014 iniciaron los contactos para buscar nuevo dueño. Golden Worldwide Trade lo es desde hace ahora cuatro años.

«Esperemos que se gestione bien y se genere más empleo»

El alcalde de Olivenza, Manuel José González, confía en que los nuevos gestores del matadero no solo encaucen la situación sino que logren incrementar la plantilla por las posibilidades de negocio que ofrece la instalación. «Desde el Ayuntamiento, en la medida de nuestras posibilidades, vamos a ayudar a la nueva empresa para que vaya bien. En los últimos meses muchas familias oliventinas lo han pasado mal, otras han visto como se han producido despedidos, y lo prioritario es el empleo, en condiciones dignas, por el bien de Olivenza y de Extremadura», indica González. El regidor recuerda que el matadero lleva una década de casi continua zozobra y que la llegada de Ahmad Al Katib recuperar parte de la actividad y dar trabajo a unas 40 personas. «Bien gestionado y sabiendo del mercado cárnico, no solo se debería estabilizarse el número de trabajadores sino incrementarse a corto y medio plazo», concluye.

 

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