Enrique Jiménez Carrero vuelve al Museo con la exposición 'Toreros y Caballos'

Cartel de la exposición. /CEDIDA
Cartel de la exposición. / CEDIDA

Las obras del pintor cacereño pudieron admirarse hasta el 28 de abril en la sala de usos múltiples del Museo de Olivenza

Juan Miguel Méndez
JUAN MIGUEL MÉNDEZ

Hasta el pasado 28 de abril de 2019, se pudo visitar, en la sala de usos múltiples del Museo Etnográfico Extremeño 'González Santana' de Olivenza, la exposición 'Toreros y Caballos', del artista extremeño Enrique Jiménez Carrero.

Natural de Granadilla (Cáceres), nació el 18 de marzo de 1953, dos años antes del decreto de expropiación del término y su casco urbano en 1955. Sus últimos moradores lo abandonan en 1964.

Según informa el Museo, la familia de Enrique Jiménez emigra a Plasencia y en 1973, mientras realiza el servicio militar, se presenta a ingreso y preparatorio en la Escuela Superior de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife, estudios que termina en su homónima de San Fernando, en Madrid.

Además de pintar, ha realizado la escenografía de diversas obras de teatro, ilustrado libros y diseñado numerosos sellos para el Correo Español y emisiones conjuntas con otros países.

Su obra se encuentra marcada por dos períodos, el primero, de estilo hiperrealista, con constantes alegorías a su infancia, a la melancolía, al recuerdo de su tierra forzosamente abandonada; el segundo, a partir de 1999, deriva a un realismo más vivo, con juegos de profundidad, pintando el cuadro dentro del cuadro, con un aumento del contraste cromático y luminosidad.

Desde 1974 su obra se ha exhibido en más de 70 exposiciones individuales en museos, galerías y otros espacios culturales.

En el Museo de Olivenza se expuso 'Toreros y Caballos', colección con la que el autor expresa la fuerza de la libertad, «pues no se les ve sometidos a la cincha, a las riendas, a la doma». Sus cuadros representan una forma de pensar y de ser. «Todas sus obras son una fiesta para los ojos y un estímulo para el espectador», se explica desde el Museo, apuntando que «se trata de una pintura llena de símbolos, de argumentos que nos invita a mirar el lienzo y a dejarnos llevar por la espontaneidad».

Hoy, parte de sus obras se encuentran en pinacotecas como el Museo Fuji de Tokio y los de Bellas Artes de Badajoz, Albacete, Santander, Museo Postal y Telegráfico de Madrid, así como en colecciones públicas y privadas en España, Francia, Alemania, EE.UU., México, Colombia, Inglaterra, Italia o Qatar.