Éxito del XI Concurso Internacional de Pinchos y Tapas Medievales

Cocineros, técnicos y miembros del jurado, tras clausurar el concurso. /CEDIDA
Cocineros, técnicos y miembros del jurado, tras clausurar el concurso. / CEDIDA

Olivenza acogió entre el 16 y el 18 de noviembre la cita organizada por la Red de Ciudades y Villas Medievales

Juan Miguel Méndez
JUAN MIGUEL MÉNDEZ

Jorge Ruiz Luzuriaga, cocinero jefe del Bar-Restaurante Florida, en Estella-Lizarra, se proclamó el pasado fin de semana 'Chef Medieval 2018', después de vencer en el XI Concurso de Pinchos y Tapas Medievales que acogió la ciudad de Olivenza del 16 al 18 de noviembre en las instalaciones del Hotel Heredero.

El cocinero navarro, que acumula seis participaciones en el concurso local de Estella-Lizarra, y cinco en la final del concurso-certamen internacional, contando con la de Olivenza, ganó el Concurso con su 'Lingote de Gorrín Pío Navarro', una creación culinaria basada producto autóctono navarro. «Para nosotros es un orgullo representar a Estella-Lizarra y estamos especialmente satisfechos del triunfo por el hecho de que también sea nuestra ciudad la que lo ha logrado», explicaba el ganador del certamen, que a su vez es el primer cocinero de Estella-Lizarra que gana el primer premio de esta competición.

Nacido en una familia de larga tradición hostelera, Jorge Ruiz emprendió su proyecto vital en el restaurante Bar Florida, de Estella-Lizarra, hace siete años. El número le da suerte, puesto que fue el último concursante en presentar su pincho al jurado, precisamente en séptimo lugar. Según el ya 'Chef Medieval 2018', el premio es «un acicate, una inyección de positividad para nuestro negocio», puesto que el ejercicio de la hostelería es «muy sacrificado», y son «momentos como éste, los que nos aportan la energía necesaria para continuar», añadía.

El ingrediente central del pincho campeón es un cochinillo de una raza especial el 'Gorrín Pío Navarro' recuperada en el Valle del Baztán. «No hace más que darnos satisfacciones, pues aporta mucho a nuestra cocina, porque entre piel y carne tiene más porcentaje de grasa que otras variedades, que al deshacerse a baja temperatura, aporta jugosidad a la elaboración», explicaba sobre la elaboración de la creación ganadora.

El pincho se puede comer con las manos, en dos o tres bocados, cada uno con un sabor diferente, puesto que Ruiz Luzuriaga lo acompaña con una crema de ciruelas dulce, yogur, y con el mismo jugo de la carne que le da untuosidad y melosidad al sabor, y lo remata con una cebolla encurtida de las huertas de Valdelobos, para completar la tapa «con un necesario punto acidez». Modesto, Ruiz Luzuriaga afirmó que «aquí hemos ganado todos», en alusión al fin de semana culinario vivido con el resto de compañeros cocineros «intercambiando experiencias, sensibilidades y amistades». También alabó el gran nivel del concurso; «creo que cualquiera de mis compañeros hubiera sido también un digno ganador», añadió, y agradeció la magnífica hospitalidad de la ciudad de Olivenza. Para él, además del diploma, han sido los 500 euros con los que estaba dotado económicamente el premio.

Arriba, el ganador del concurso, junto al alcalde de Olivenza. Abajo, el 'Chef Medieval 2018' junto al personal del bar de acogida, Casa Maila. A la derecha, el pincho ganador del certamen. / CEDIDAS

Cocinero portugués

El segundo premio, dotado con 200 euros, ha sido para el cocinero portugués, José Mário Magalhães (Marvão-Portugal), por su 'Amor Perfeito'. El chef luso presentó al jurado un pan de castaña, hecho a base de una harina de castaña de Marvão- Portalegre DOP deshidratada, procedente de la Marca Vale de Aramenha, a la que añadió una selección micológica presentada en un revuelto de huevo, y sobre la base de un champiñón, igualmente de la Marca Vale de Aramenha. El pincho lo remató con aceite de una variedad de aceituna gallega, y aromáticas. El de ayer fue el primer concurso culinario al que ha participado. «Me siento muy feliz, y enmarcaré el trofeo», decía visiblemente satisfecho.

El pincho más original fue el 'Ama' de Juan Antonio Gómez, de Villa Lucía Espacio Gastronómico. «El pincho descansa sobre un brioche de azafrán que emborrachamos con arrope, una emulsión de mosto de vendimia del vino de Rioja Alavesa», explicó el chef. A continuación, Gómez añade el elemento central, «una sardina que marinamos previamente en sal, azúcar y cítricos, para rehidratarla después en aceite de oliva variedad arroniz, ligeramente ahumado con unas ascuas de sarmiento». El último toque de sabor, dulce, se lo aporta a la creación un sorbete de regaliz e hinojo. Para el fueron los 100 euros y diploma del premio, y la emoción de un fin de semana inolvidable, entre compañeros.

El jurado lo integraron José Manuel Gaztelu Bueno (con voz y voto), consultor y asesor de empresas del sector agroalimentario y de restauración, tanto en España como en el extranjero; Javier Alonso Perales (con voz y voto), fundador, copropietario y jefe de sala del restaurante madrileño L'Artisan Furansu Kitchen; María Esther Ramos Gómez-Casero (con voz y voto), sumiller certificada y prestigiosa bloguera de cocina; y Juan Sanguino Gallardo; (con voz y sin voto), destacado cocinero extremeño. Esther Ramos ejerció el papel de portavoz del jurado. «El concurso de hoy ha tenido mucha calidad y mucha originalidad en sus creaciones, lo que ha hecho que decidiéramos a los ganadores por cuestiones de pequeños matices. En todo caso, bien se puede decir que los siete concursantes son chefs de la Edad Media», explicaba la portavoz.

Además de primero, segundo y más original, han participado también en el concurso los chefs Pedro Rodríguez (Consuegra-Toledo), Gorka Irisarri (Hondarribia-Gipuzkoa), Sergio Bajá (Sigüenza-Guadalajara) y Josefina Nuñez, (Olivenza-Badajoz).

Clausura

A la conclusión del concurso, el alcalde de Olivenza, Manuel José González Andrade, mostró su satisfacción por cómo se ha desarrollado tanto el evento como el fin de semana turístico. «La Red de Ciudades y Villas Medievales nos sirve como escaparate de promoción de nuestra ciudad, pero es también una gran familia», apuntó el primer edil oliventino quien aseguró que fueron testigos y participado «de un compañerismo magnífico entre cocineros y representantes institucionales». El regidor oliventino quiso agradecer especialmente su trabajo e implicación para lograr el éxito de la iniciativa «a los técnicos de turismo de Olivenza y a nuestro gabinete de prensa, que ha colaborado en su promoción».

Por su parte, el presidente de la Red de Ciudades y Villas Medievales, Txomin Sagarzazu, agradeció la hospitalidad de Olivenza y la organización del XI Concurso y del fin de semana medieval en la ciudad y se refirió también a los proyectos de futuro de los que se habló también en la ciudad pacense, en el marco de la Asamblea Ordinaria celebrada en la Casa Consistorial de la localidad. «Han sido dos horas y medias de reunión, con muchos proyectos encima de la mesa. Estamos en una fase ilusionante, de expansión de la Red, receptiva para generar nuevos proyectos, para compartir nuevas propuestas y trabajarlas de manera conjunta», afirmó. Sobre el concurso, ensalzó la labor de «los cocineros, que son una apuesta segura, porque nos aportan lo mejor que tienen, representan con un cariño infinito a cada una de sus localidades, y nos dan en cada edición del concurso y certamen una hermosa lección de generosidad, de espíritu de colaboración y de compañerismo».

La bella ciudad pacense de Olivenza ha mostrado sus mejores galas para acoger la undécima edición del Concurso Internacional de Pinchos y Tapas medievales. Olivenza, símbolo de convivencia y diálogo de culturas por su pasado portugués y español, acogió a siete cocineros que han luchado, con la nobleza que se traen de cada una de sus ciudades de origen, por convertirse en el mejor chef medieval del año 2018.

De forma previa, los cocineros habían tenido que superar el concurso previo que les había coronado como los mejores cocineros históricos de su comarca. La ciudad organizaba el concurso por segunda vez –la primera fue en 2013- y se daba la circunstancia de que volvía a su formato original de concurso, precisamente en Olivenza, después de que en los últimos años se convocara como certamen.

La filosofía del concurso difiere de otros, añadiéndole un toque especial. En primer lugar, entre los ingredientes de sus pinchos, los participantes sólo pueden utilizar aquellos que ya existieran en la Edad Media. Y además, deben tender siempre a usar aquellos que mejor definen a su tierra.

Los visitantes que han acudido a la joya de la arquitectura medieval y barroca que es la ciudad pacense, han podido degustar cada tapa que competía. Los cocineros en liza las han servido en diferentes bares y restaurantes de acogida durante el fin de semana (3.500 pinchos). De esta manera el turista ha podido ver Olivenza siguiendo una ruta gastronómica de altura.

El Concurso Internacional de Pinchos y Tapas Medievales lo han organizado el Área de Desarrollo de la Diputación de Badajoz y la Red de Ciudades y Villas Medievales en colaboración con el Ayuntamiento de Olivenza. La actividad se encuadra dentro del proyecto RDC_LA2020, cofinanciado por la Diputación de Badajoz y el Programa de Cooperación Transfronteriza INTERREG V-A España-Portugal (POCTEP) 2014-2020 de los Fondos FEDER de la Unión Europea.

 

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