Juan Antonio de la Cruz Cordón, cuenta a HOY Olivenza su experiencia como afectado por coronavirus. / CEDIDA

«Contando mi experiencia ayudo a otros y transmito que esta crisis se supera»

Juan Antonio de la Cruz Cordón, es uno de los oliventinos que ha superado el Covid-19

Juan Miguel Méndez
JUAN MIGUEL MÉNDEZ

Juan Antonio de la Cruz Cordón (Olivenza, 1969) es uno de los oliventinos a los que el pasado mes de marzo se le diagnosticó el contagio por COVID-19. Casado y con 2 hijos, después de una etapa en la administración autonómica, lleva ya más de 15 años como funcionario en excedencia voluntaria, al incorporarse al conocido Grupo Arram Consultores SLP, dedicada al sector de la ingeniería y la arquitectura, donde desde el pasado mes de enero es director técnico. De la Cruz cuenta a HOY Olivenza cómo ha vivido su convalecencia con esta enfermedad, un testimonio de indudable valor para dar esperanza a quienes están sufriendo el contagio por el virus del coronavirus.

− ¿Cómo se encuentra en estos momentos física y anímicamente?

− Me encuentro totalmente recuperado, como así lo demuestran las últimas pruebas realizadas por los servicios médicos del Centro de Salud de Olivenza, que me han estado haciendo el seguimiento desde mi alta hospitalaria.

Esta es una situación excepcional, que no se ha dado nunca en las últimas décadas en nuestro país, y que nadie nos ha preparado para ello. En mi caso concreto, no he bajado la guardia, porque aunque la situación te genere miedo, debemos saber que el miedo es una emoción básica y primaria; una reacción saludable y necesaria ante situaciones amenazadoras y desconocidas. Esta emoción nos permite mantenernos alerta y realizar acciones para prevenir o minimizar los riesgos de la amenaza, y desarrollar mecanismos de control y afrontamiento.

− ¿En qué momento y cómo cree que se contagió?

− Es difícil de precisar. Por mi trabajo, a pesar de tener nuestra sede principal en Badajoz, viajo bastante por toda la geografía nacional. Tenemos oficina en Madrid y Sevilla, y estamos gestionando proyectos en todas las comunidades autónomas. Una semana antes de aprobarse el estado de alarma, había estado varios días viajando por la provincia de Toledo.

− ¿Qué fue lo primero que pensó y sintió cuando le confirmaron clínicamente el contagio?

− Durante las horas y minutos previos a la decisión por parte del Centro de Salud de derivarme finalmente al Hospital Universitario de Badajoz, la incertidumbre era mayor y lógicamente me costaba algo más mantener la calma.

Al llegar al hospital, siguieron el protocolo establecido y tras las primeras pruebas y analíticas concluyeron proceder al ingreso e iniciar el tratamiento, dado que el diagnóstico era una neumonía, quedando a la espera del resultado del test del COVID-19. A partir de este momento, y ponerte en manos de los profesionales sanitarios, eso me transmitió algo más de calma. Hay que confiar en ellos y seguir sus indicaciones.

A las 48 horas de la toma de muestra para el test COVID-19, me comunicaron ya en planta que el resultado había sido negativo, pero que dado los síntomas, lo volverían a repetir a las 72 horas, porque según indicaciones de los servicios médicos de la planta quinta (ala oeste) del Hospital Universitario de Badajoz, todos los síntomas que tenía eran indicadores claros del COVID-19.

Después de algo más de 72 horas, el segundo test de COVID-19, resulto ser positivo, por lo que siguiendo nuevamente el protocolo, los servicios médicos me derivaron al ala este de la planta quinta del Hospital Universitario, para continuar con el tratamiento.

En ese momento, llevaba ingresado y con el tratamiento establecido para el COVID-19 cuatro días y la mejoría empezaba a ser ya una realidad, por lo que a la pregunta de qué fue lo primero que pensé y sentir al confirmar el diagnóstico, pues no tuve apenas sensaciones, porque lo más importante era que ya sentía mejoría y me encontraba mejor, y ese ha sido el mejor test que he podido tener.

− ¿Cómo vivió su familia su tiempo de convalecencia?

− Indudablemente mi familia en general, y muy en especial mis hijos y mi mujer, han vivido estos tiempos de diagnóstico y convalecencia, con incertidumbre y desasosiego. Al prescribir el ingreso, no permitían acompañamiento de ningún familiar, dado que teníamos que estar totalmente aislados y en primera instancia, de forma individual en una habitación y sin recibir ninguna visita.

Por ello entiendo que lo mismo que para el paciente es duro sobrellevar este aislamiento, igualmente o más debe ser sobrellevarlo por la familia. Si bien es cierto, ahora con las nuevas tecnologías (Whatsapp, Skype, etc.), se puede y se mantiene contacto telefónico y visual, con la familia, lo cual hace bastante más llevadera esta situación.

Después del alta hospitalaria, ya en casa, tuve que seguir el aislamiento en mi habitación durante 15 días más, sin poder salir al resto de la casa, y lógicamente sin tener contacto con mi familia. Esta situación, siendo difícil, era más llevadera porque estaba más cerca de mi familia, los sentía y escuchaba, y ellos a mí, por lo que la situación se llevaba bastante mejor.

− ¿Qué es lo que más echó en falta en el tiempo que se mantuvo en aislamiento?

− Lo primero y más importante que echas en falta, es aquello que tienes, puedes y necesitas acceder en tu día a día, y en este sentido a mis hijos y mi mujer, así como la relación diaria también con mis padres.

El principal y único objetivo era transmitirles tu estado de salud y evolución, con la esperanza día a día de que la evolución fuera positiva.

− En Olivenza ha habido algo más de una veintena de casos por coronavirus confirmados, pero la identidad de la mayoría no ha trascendido. ¿Qué le ha animado a contar su experiencia?

− Soy una persona muy reservada en el plano familiar en general y en el personal en particular, pero después de la experiencia vivida y aprovechando la invitación que me hace este medio de comunicación, considero que puede ser muy positivo para otras personas contarles mi experiencia y con ella transmitirles que siguiendo las indicaciones de las autoridades sanitarias, esta crisis la vamos a superar.

− Usted tiene también una dilatada experiencia en el mundo de la administración pública. ¿Recuerda alguna situación difícil como la que estamos viviendo?

− Sí es cierto… Una vez terminé mi carrera universitaria (1995), empecé a trabajar en una consultora de ingeniería y de forma paralela me estuve preparando las oposiciones para la Junta de Extremadura, las cuales tuve la suerte de aprobar a la primera convocatoria en el año 1997. Durante más de 7 años estuve desarrollando funciones dentro de la administración autonómica, en los servicios centrales en Mérida, como personal funcionario.

Durante esa etapa, pude vivir muy de cerca las consecuencias de las inundaciones del año 1997. Desde la consejería de Bienestar Social de la Junta de Extremadura, a la cual estaba adscrita mi plaza, gestionamos acciones de ayuda a las familias en toda Extremadura afectadas por las inundaciones, de forma coordinada con otras consejerías del gobierno autonómico, así como el ministerio de Fomento y Administraciones Locales.

Badajoz, Extremadura y España no dejaron solos a los afectados. Esta situación aunque con bastante menor impacto en la sociedad, por su carácter localizado y puntual, también exigió de un gran esfuerzo por todas y cada una de las administraciones y por muchas personas, voluntarios que nos debe servir para confiar mucho más en nuestras capacidades como sociedad.

− En el ámbito profesional, ¿cómo ha afectado esta crisis al sector en que desarrolla su labor?

- Esta crisis sanitaria ha generado tiempos de incertidumbre, tanto en lo relativo a la duración de la pandemia como en relación al impacto económico, afectando directamente al tejido empresarial productivo y creando trastornos en la cadena de suministros.

Todo ello ha parado las inversiones de empresas productivas, paquete muy importante de clientes de Arram Consultores, por lo que nuestra actividad se ha visto afectada.

− ¿Qué mensaje transmitiría a quienes están pasando por la enfermedad o sufren las consecuencias de la pandemia?

− Transmitirles principalmente un mensaje de ánimo y confianza en ellos mismos, porque en los momentos más adversos, podemos descubrir una fuerza interior que desconocíamos hasta ahora. Y, muy importante, deben seguir las indicaciones en todo momento de las autoridades sanitarias, porque eso es vital para que podamos frenar y superar esta pandemia. Hay que esperar lo mejor y estar preparados para lo peor. Eso nos hará más fuertes.

- ¿Podría precisar algún aspecto positivo de esta crisis?

- El COVID nos afecta a todos, y esto ha provocado que se hayan unido muchas comunidades de todo el mundo. También que el coronavirus ha resaltado la labor de los profesionales sanitarios y de otras personas que realizan servicios claves. Y otro aspecto positivo es que ha habido menos contaminación, lo cual nos debería hacer pensar en otras formas de controlar la misma.

- ¿Y cómo afrontará usted la denominada «nueva normalidad»?

- Quiero pensar que si de cualquier otra crisis pasada, se ha aprendido algo, de esta espero que hayamos sido los alumnos más aventajados de la clase, porque nos ha ido la vida en ello. Por lo que espero que nos adaptemos rápidamente a esta nueva normalidad, y empecemos a andar nuevamente, con mayor paso firme y seguro.