Eduardo Blasco, en uno de sus entrenamientos. / DIARIO VASCO

«En Extremadura podrían salir grandes campeones en cualquier esquina»

Eduardo Blasco Álvarez, nadador profesional campeón de España

Juan Miguel Méndez
JUAN MIGUEL MÉNDEZ

Que Extremadura tiene un encanto difícil de olvidar puede dar fe Eduardo Blasco Álvarez (San Sebastián, 12 de agosto de 1994), deportista de alto nivel que forma parte de la Selección Española de Natación. Aunque vasco de nacimiento, se crió en Fuerteventura, donde comenzó su trayectoria como nadador profesional. En la actualidad cuenta con un palmarés admirable, pues se ha proclamado campeón de España desde 2014 a 2020. Al estar preparándose para el Campeonato del Mundo, recaló en febrero en Extremadura para prepararse junto a otro campeón nacional, Roberto Veiga Agüero, y ha concedido una entrevista en exclusiva a HOY Olivenza.

- ¿Cómo le llegó la vocación y cómo fueron sus inicios en la natación?

- Yo comencé a nadar por mediación de mi abuelo, soy nadador desde que tengo uso de razón. Comencé a entrenar de manera oficial con 10 años. En la actualidad lo hago con mi compañero de equipo Roberto Veiga, que también es medallista nacional.

- Con ese palmarés deportivo, ¿qué le queda por hacer en su disciplina?

- Pues, aunque parezca raro, a mediados de los años noventa, estudiar Publicidad y Comunicación era aún algo más bien desconocido, tenías que salir fuera para hacerlo y existía una cuota muy alta de intrusismo profesional; las propias empresas no buscaban a profesionales que tuvieran el bagaje formativo necesario para gestionar sus campañas. Esto afortunadamente está cambiando. La creatividad siempre ha estado en mis genes y en su momento aposté por formarme y poder ganarme la vida ayudando a empresas privadas e instituciones a conseguir sus objetivos en lo referente a comunicación, rentabilidad e imagen gráfica.

- Ahora mismo se está preparando para el Campeonato del Mundo. ¿Qué le ha atraído de Extremadura para venir a prepararse?

- Considero que cada año es un nuevo reto, nunca me acuerdo de lo que he conseguido anteriormente, hago un esfuerzo por olvidarlo pues ese sería el fin de mi ambición deportiva y por lo tanto del éxito. En este momento mi mayor ilusión es este proyecto que no hace entrenar por toda España y que me ha traído aquí.

- Y ha venido a entrenar con otro nadador profesional, Roberto Veiga Agüeros... ¿Que le supone entrenar con Veiga?

- Roberto es medallista nacional, es un poderoso nadador de 1.90. Nos acaban de decir hoy mismo que este fin de semana marcha a Francia para competir en el campeonato nacional Francés. A mí me ayuda muchísimo, es el único que aguanta mi ritmo y que trabaja como a mí me gusta.

- De lo que han visto de la región hasta el momento, ¿qué es lo que más le ha sorprendido?

- Nunca había estado, tengo amigos de aquí y jamás había podido pisar esta tierra, esa es mi principal motivación. Muchas veces el mejor sitio para trabajar está dónde menos espera la gente. Yo que sé de lo que hablo. Tenía ganas de descubrir si aquí podríamos implantar nuestro centro de operación y aunque el viaje está a punto de terminar, tanto Roberto Veiga como yo hemos pensado que vamos a volver.

- ¿En qué lugares de Extremadura se está preparando?

- Muchísimas, es complicado poder tener una piscina, a buena temperatura, cerrada en invierno, con disponibilidad de espacio y tiempo. En nuestra aventura aquí hemos podido ver pueblos maravillosos con piscinas que solo abrían en verano y es una lástima, aquí podrían salir grandes campeones en cualquier esquina. Ojalá que esto mejore y que yo lo vea.

- ¿Qué dificultades tiene la natación en comparación con otras disciplinas deportivas?

- La natación es un deporte que se practica en un medio extraño para el ser humano, fisiológicamente no estamos preparados para movernos en el agua y requiere un trabajo adicional importante, de ahí, que los nadadores pasen más horas en el agua que un atleta en una pista, por ejemplo.

- En una profesión como la suya, ¿cómo aborda un deportista de alto rendimiento en España el final de su trayectoria deportiva a edad temprana?

- Tienes dos opciones, tener un plan B o que la certeza te empuje a buscarlo. Creo que es mejor preparar el camino, yo estudié derecho, estoy opositando, pero no quiero dejar de entrenarme, mi abuelo se retiro siendo campeón con casi 40 años y quiero seguir sus pasos.

- Con apenas 25 años de edad le ha dado tiempo hasta de estudiar Derecho. ¿Qué es lo que más le atrae de las leyes?

- Mi otro abuelo, el paterno, fue consejero del Gobierno Vasco y un excelente abogado, creo que su figura me hizo comenzar y el Derecho se encargó de enamorarme. Me gustaría continuar mis estudios en Derecho Constitucional cuando finalice mi carrera deportiva, cuando tenga algo de tiempo.

- Y al margen de la natación y los compromisos profesionales, ¿qué aficiones tiene?

- Viajar, me encanta, aprendes diez veces más que en un aula con solo visitar un lugar nuevo. De lo más orgulloso que estoy es de haber vuelto a entrenar con mi compañero Roberto Veiga, que me empujó a esta idea que ahora es mi mayor ilusión.

- ¿De qué logro se siente más orgulloso de toda su trayectoria?

-La medalla en el Mundial, si es cierto que mi primera medalla europea o el oro de Holanda fueron importantes, pero sin duda, aquel bronce en Polonia es lo más importante.

- ¿Y que consejo le daría a un niño o joven que quisiera seguir sus pasos?

- A cualquier joven extremeño, le diría, que yo salí de una isla en el norte de África donde solo había una piscina decente y no tenía compañeros ni medios. Logré salir y dedicarme a ello y hoy me sigue más de medio millón de personas en mis viajes por el mundo. Les diría que se puede, que es posible, que no se puede derrotar a quien no se rinde.

El coronavirus, duro golpe moral para un trabajo a largo plazo

El viral coronavirus está poniendo en jaque el trabajo ímprobo de numerosos deportistas profesionales, no solo los que ven cómo en estos días sus competiciones se ven paralizadas a la espera de una mejoría de la pandemia, sino también aquellos que acumulan mucho tiempo trabajando para estar en la mejor disposición justo en el momento preciso, ya sea un Mundial de Natación, unos Juegos Olímpicos, etc. Por eso, Edu Blasco lamenta la encrucijada en la que ve a su gremio. «Esto es una gran decepción para todo el deporte. Se pierde la moral. Cuatro años trabajando duro para las grandes citas y no sabemos qué ocurrirá. Tampoco qué sucederá con los programas de ayuda de las instituciones y los premios por rendimiento», asevera.