Judaísmo e Inquisición en Olivenza (I)

Documentos con actas de procesos llevados a cabo por la Inquisición de Évora contra oliventinos acusados de judaísmo. /F.M.
Documentos con actas de procesos llevados a cabo por la Inquisición de Évora contra oliventinos acusados de judaísmo. / F.M.

«Si hay un capítulo dentro de la historia moderna de Olivenza de máxima importancia para la población fue el de transformar la mentalidad de más de trescientas personas acusadas de judaísmo»

FERMÍN MAYORGA HUERTAS Investigador y escritor

Si hay un capítulo dentro de la historia moderna de Olivenza de máxima importancia para la población, ese fue el transformar la mentalidad de más de trescientas personas acusadas de judaísmo en tiempos de represión inquisitorial. La Inquisición de Évora iba a ser la encargada de castigar a todos aquellos acusados de seguir la ley de Moisés, poniendo a disposición de la fe cristiana sus cárceles secretas, su cámara del tormento y todo el personal al servicio del Santo Oficio en Évora y Olivenza. Hombres y mujeres de la población serán imputados por ritos tan variados como: guardar el sábado, practicar la circuncisión a sus hijos, desbautizar a los mismos, ayunos, no comer cerdo, conejo ni liebre ni pescado sin escama. Unas delaciones que revelaran la otra vida clandestina de muchos vecinos de Olivenza, que intentaban seguir desde el secreto, las enseñanzas judaicas que les trasmitieron sus antepasados.

Un ejemplo de ello lo tenemos en Diego Sánchez, un anciano oliventino de 90 años de edad, que fue acusado de judaísmo, natural y vecino de Olivenza, hijo de Fernando Méndez, mercader de oficio, y fue su madre Leonor Sánchez. Era de estado viudo y fue su mujer Mencía López, cristiana nueva descendiente de judíos, quién fue detenido y puesto en prisiones inquisitoriales en Évora, el 9 de noviembre del año 1626.

Fue sentenciado a salir a Auto de fe, con sambenito y coroza (capirote), que se celebró el 18 de junio de 1628, donde al leerle su sentencia en el cadahalso, se le condenó a que renegase de la etapa vivida como judaizante, y llevase a perpetuidad el habito penitencial (sambenito) y fuese instruido en la fe católica. Se le acusó de guardar el sábado y no trabajar en ese día, se ponía camisas limpias, el viernes cambiaba el aceite a los candiles de su casa y les ponía torcidas nuevas, no comía carne de cerdo, ni de liebre ni pescado sin escama, y que lo que más comía eran aves que el mismo ahogaba y que desangraba la carne y lavaba la misma antes de guisarla. Que todo esto lo hacía por guardar la ley de Moisés. Por despacho de fecha 18 de julio de 1629 se acordó por la mesa del tribunal, que se le retirase el sambenito que llevaba puesto y se le prohibía, que no saliese del reino de Portugal sin licencia de la mesa.

Otro condenado por judaísmo fue Francisco Rodríguez Lindo, cristiano nuevo, descendiente de judíos, de oficio mercader, natural de Olivenza y vecino de la misma población, hijo de Juan López, tratante, cristiano nuevo de judíos, fue su madre Elvira López, también cristiana nueva, su estado civil era casado siendo su mujer Ana López, cristiana nueva. Fue detenido y entró en prisión el 20 de marzo del año 1651, siendo sentenciado a salir a Auto de fe, fuese excomulgado con excomunión mayor, se le confiscaron sus bienes, renegó de la vida que había vivido hasta ahora, y fuese encarcelado y ensambenitado al arbitrio de los inquisidores, sea instruido en la fe católica y practique penitencias espirituales. Fue a acusado de las mismas prácticas judaicas que el anterior reo.

Luis Pereira de Carvalho es nuestro siguiente detenido y condenado por la Inquisición de Évora. Era cristiano nuevo de judíos, de 27 años de edad, fue acusado de judaísmo, era soldado y cabo de la Escuadra del Regimiento de Olivenza, natural de la misma población, fue su padre Francisco Carvalho, hombre que vivía de sus haciendas, fue su madre Josefa Teresa y era de estado viudo.

Fue detenido en Olivenza y entró en las cárceles secretas de la Inquisición de Évora el 7 de agosto del año 1760, y fue sentenciado a salir en Auto de fe privado el 3 de octubre de 1761, en esos años prácticamente la Inquisición ya no actuaba con la agresividad que años atrás había actuado, y se penó a que renegase de la vida clandestina que había llevado abrazando la ley de Moisés y se le impusieran penitencias espirituales.

Las penitencias espirituales consistían en desarrollar expiaciones o enmiendas públicas en jueves santo o viernes santo, yendo delante de las imágenes vestido con el sambenito (hoy traje de nazarenos), llevar cruces a cuestas, flagelaciones, empalaos etc. Unas penitencias que te las imponía el sacerdote de Olivenza en los días indicados, y que servían para demostrar delante de los cristianos de raza, los errores cometidos y de los cuales te arrepentías insertándote de nuevo en la dermis del cristianismo a través de estos ejercicios públicos de fe.

Queridos lectores, os espero en el siguiente artículo donde conoceremos nuevos condenados de Olivenza a manos de la Inquisición de Évora, hasta entonces, sed felices e ilustraros.

 

Fotos

Vídeos