Antonio Pitera Asensio, en su despacho de Olivenza. / JUAN MIGUEL MÉNDEZ

«En los juzgados hace falta más personal, y en algunos un trato más humano»

Antonio José Pitera Asensio, abogado, hermano mayor de la Cofradía del Descendimiento y presidente del Liceo de Artesanos de Olivenza

Juan Miguel Méndez
JUAN MIGUEL MÉNDEZ

Antonio José Pitera Asensio (Olivenza, 26 de marzo de 1960), además de ser el abogado «decano» en el partido judicial de Olivenza, es en estos momentos uno de los oliventinos más activos en el ámbito social de Olivenza, pues en los últimos meses ha asumido la presidencia de una institución centenaria como la del Liceo de Artesanos y acaba de ser elegido también hermano mayor de la Cofradía del Descendimiento de Olivenza.

−¿Cómo ha afrontado profesionalmente estos últimos meses de estado de alarma por la pandemia?

- Ha sido una situación realmente difícil. La paralización del sistema ha provocado la falta de ingresos en la profesión, salvo en lo relativo a las guardias por el Turno de Oficio, que también han disminuido considerablemente durante el Estado de Alarma, con el agravante de que su pago se produce en diferido con respecto a la actuación en sí.

−¿Cuáles son las dificultades que está tratando de sortear un sector profesional como el de la abogacía en estos momentos?

- Esta pregunta daría para un tema independiente. En líneas generales, se puede hablar de recibir un trato acorde a nuestra condición de personas imprescindibles en el ámbito judicial con el estatus que tenemos que, no olvidemos, sería equiparable a la posición del Ministerio Fiscal, como una parte más del proceso. Sin embargo, en muchos juzgados todavía se nos sigue tratando como persona de estatus inferior al que realmente tenemos, y eso hay que corregirlo.

En cuanto al Turno de Oficio, el gran reto es que se nos abone nuestra actuación, especialmente cuando se realiza a requerimiento judicial, sin depender de s¡ al justiciable se le concede o no la asistencia jurídica gratuita o se le archiva su petición. Esta carga debe recaer en el Estado, que tiene mecanismos suficientes para reembolsarse lo que paga a través de los procedimientos ejecutivos de apremio.

−¿Qué echa en falta en los juzgados y otras administraciones en estos momentos?

En los juzgados, más personal y en algunos un trato más humano. En otras administraciones… pues depende. Muchas siguen cerradas a cal y canto, lo que dificulta enormemente nuestra tarea como abogados.

−¿Qué oportunidades cree que ofrecerá esta situación en el mundo judicial?

Podrían aumentar los asuntos en la jurisdicción contencioso-administrativa, que es donde terminan los recursos frente a las sanciones impuestas durante el Estado de Alarma.

Hermano mayor

−Acaba de ser elegido hermano mayor de la Cofradía del Descendimiento. ¿Cómo afronta esta nueva responsabilidad?

- Es para mí un inmenso honor acceder a este cargo. Desde luego, y valga la redundancia, con mucha responsabilidad por lo que significa y lo que supone dirigir una parte de la Iglesia, porque las cofradías somos Iglesia, para un católico practicante.

−¿De dónde le viene la dedicación al mundo cofrade? ¿Por qué eligió el Descendimiento de entre las seis hermandades oliventinas?

- La dedicación me viene por mi hijo el mayor, que llevaba desde los 9 años queriendo ingresar en una cofradía, pero debía acompañarle yo. Ante esa tesitura, le fuimos convenciendo de que la más apropiada era el Descendimiento, ya que allí estaban su tío, sus primos y gran parte de sus amigos de entonces. Y a mí personalmente era la que más me «tiraba» porque conocía a muchos de sus hermanos y por su sencillez y silencio.

−¿Qué equipo de trabajo le acompaña en esta nueva etapa para el Descendimiento?

- Pues me acompaña el mismo equipo en el que yo estaba integrado, ya que lo que funciona nunca se debe tocar y hay que dejar hacer al que sabe. La única variante es el «fichaje» de un joven cofrade que se incorpora a la directiva, teniendo la particularidad de ser el primero nacido en el siglo XXI que accede al cargo.

−¿Qué proyectos tiene por delante la Cofradía?

- El principal es terminar con el arreglo y remodelación del paso del Cristo, lo que, Dios mediante, ocurrirá a finales de año. Y después, aparte de reparaciones en el otro paso, estandartes, varas, cirios, etc., aumentar el número de hermanos, aunque no nos podemos quejar de los que tenemos, e involucrarlos más en el día a día de la Cofradía y, sobre todo, en sus actos.

Liceo de Artesanos

−Recientemente también fue elegido presidente del Liceo de Artesanos de Olivenza. ¿Qué enfoque le van a dar a esta sociedad centenaria?

- El único enfoque posible es mantenerla con vida y hacerla lo más atractiva posible a los socios. Lo ideal sería captar nuevos socios, pero es un tema complicado.

−¿Cómo se entiende que esa institución con aires decimonónicos aún siga en pie en pleno siglo XXI?

- Probablemente en el enunciado de la pregunta esté la clave. Yo no entiendo que sea una institución con aires decimonónicos, y esa percepción o prejuicio lo tiene mucha gente que, por ese motivo, no da el paso de hacerse socio. Creen que si lo hacen lo van a etiquetar de cierta manera. Y no es así. Simplemente es una sociedad completamente democrática que puede dar un servicio de calidad a los socios. Si su número fuera el doble, por ejemplo, los servicios serían infinitamente mejores, como el estar reservados todos sus espacios y en todo momento a los socios.

−¿A qué dificultades se enfrenta para mantenerla activa?

- La mayor dificultad es la elevada edad media de los socios. Las inevitables bajas por fallecimiento no se ven recompensadas por alta de gente más joven que pueda mantenerla. Hay que tratar de acercar a la gente joven para que sean el relevo de los mayores.