«Lo mejor del Museo de Olivenza es que emociona»

Miguel Ángel Vallecillo Teodoro, director del Museo Etnográfico Extremeño 'González Santana' de Olivenza

Juan Miguel Méndez
JUAN MIGUEL MÉNDEZ

Desde el año 2010 Miguel Ángel Vallecillo Teodoro (Olivenza, 21 de mayo de 1962) se encuentra al frente de uno de los faros de la cultura oliventina, el Museo Etnográfico Extremeño 'González Santana'. Diplomado en Magisterio, licenciado en Geografía e Historia por la UNED y, desde 1996, doctor en Geografía e Historia, especialidad en Historia del Arte, durante 26 años se dedicó a la docencia. También ha sido autor de numerosas publicaciones e investigaciones sobre la historia, el patrimonio y la etnografía de Olivenza y La Raya.

− El Museo de Olivenza acaba de celebrar durante 2021 su 30º aniversario. ¿Qué balance hace de esta efeméride?

− Muy positivo. Se han llevado a cabo un total de 16 exposiciones permanentes, todas de gran interés, resaltando las dos que dedicamos a Manuel Pacheco Conejo, para conmemorar el centenario de su nacimiento, subvencionadas por Fundación CB, uno de los entes consorciados de nuestro Museo.

A ello se han de sumar otras actividades como nuestra colaboración en el Programa Reminiscencia, con CASER Residencial, también con la Universidad Popular de Olivenza organizando rutas Etno-rurales o de recuperación del Patrimonio Inmaterial, con Ayuntamientos, colegios y bibliotecas de la comarca que nos solicitan colaboración.

A pesar de la pandemia se organizaron charlas, rutas turísticas para conocer la aportación del mundo judío en Olivenza, de la mano de Fermín Mayorga, presentaciones de libros, se utilizaron al máximo nuestras redes sociales dando vida a la sección 'Sabías qué…?', espacio divulgativo que permitió conocer diferentes aspectos de nuestra localidad, sus aldeas y pueblos de colonización.

Uno de los aspectos que se ha cuidado al máximo no es solo la atención al visitante, sino el campo de la didáctica y la investigación. De ello dan cuenta nuestras 19 monografías, las actas de las I y II Jornadas Transfronterizas, o las diferentes Unidades Didácticas que se pueden consultar en una página web, diseñada por Daniel Salas Becerra, que se encuentra en continua actividad.

A lo anterior se han de sumar las catas arqueológicas llevadas a cabo por la empresa ARQUEOSDD, en la planta baja de la Torre del Homenaje y la puesta en valor de sus grabados, realizado por la empresa ARQUINNOVA que ha permitido adaptar dicha sala a Centro de Interpretación.

− ¿Qué tiene el Museo de Olivenza que no tenga otro museo de similares características de la región?

− Muchas cosas, pero si tuviese que destacar algo sería la capacidad para emocionar, para recuperar vivencias.

− Precisamente su modelo de gestión se está llevando a otras instituciones culturales. ¿Cree que es más una cuestión de financiación, o de cooperación y aprovechamiento de sinergias?

− La financiación es importante, pero mucho más es el trabajo que hay detrás de cada actividad, sobre todo cuando los recursos humanos son limitados. Son muchas las veces que nos sentimos desbordados, pues tenemos que montar y desmontar exposiciones; desde el año pasado, gracias al apoyo de los entes consorciados estamos poniendo en marcha un programa de dinamización cultural, con objeto de acercar el Museo a los habitantes de los 10 pueblos de nuestra comarca, también a los colegios; continuamos con el programa Reminiscencia, que mantenemos gracias al gran trabajo del personal de CASER Residencial de Olivenza; seguimos con nuestra habitual actividad de la pieza del mes, desde el 2004, con la catalogación de nuevos ingresos, como el último, muy interesante, compuesto por fondos de la antigua farmacia de D. Carlos Gómez, donados por su actual propietaria Dolores Arroba; con la atención a investigadores, etc. Todo acompañado de su difusión correspondiente en diferentes medios y redes sociales.

Ante lo comentado, hablaría de aprovechar sinergias y de cooperación con instituciones y entidades. Sirvan de ejemplo las actividades con la Consejería de Agricultura, Desarrollo Rural, Poblamiento y Territorio, con Museos de Extremadura y el Alentejo, con CASER, con Asociaciones como Benito Mahedero, de la Universidad de Extremadura, Limbo Cultura, Fundación Triángulo, con la Universidad Popular de Olivenza…

− ¿De qué logro se siente más orgulloso de todo el tiempo que lleva dirigiendo el Museo?

− No podría quedarme con una sola cosa. Nombraría las publicaciones realizadas, la línea de investigación que se lleva a cabo, la visibilidad que se le ha dado al Museo a través de las nuevas tecnologías, los programas de cooperación que se están llevando a cabo, el formar parte de la Cátedra ÚNESCO, de la Universidad de Évora, para la recuperación del Patrimonio Inmaterial, nuestra colaboración con el CECHAP (Vila Viçosa). No obstante, me quedo con el hecho de ver cómo las personas se marchan emocionadas tras la visita a las diferentes salas.

− ¿Algún mal sabor de boca?

− Sin lugar a dudas, cuando en 2013 hubo que prescindir de tres trabajadoras del Museo por la reducción en el presupuesto.

− ¿De qué manera ha seguido funcionando el Museo con las restricciones de la pandemia?

− Se ha señalizado y adaptado el Museo a las medidas sanitarias pertinentes. Sin duda lo más importante es que hemos seguido creando emociones de una manera o de otra a los más de 15.000 visitantes que se han acercado a nuestras instalaciones; hemos retomado el programa Reminiscencia…, y hemos sacado el máximo rendimiento a nuestras redes sociales.

− Y ahora se están volcando en un proyecto comarcal… ¿En qué consiste?

− Desde el año pasado, y como se ha comentado, gracias a la aportación de los entes consorciados, en vista de que a las personas les resultaba un tanto complicado visitar el Museo, decidimos dar vida a un Programa de Dinamización que se dividió en dos etapas; durante la primera, desde finales de abril a mediados de julio, llevamos las exposiciones propias 'El agua en el hogar' y '¡Cómo hemos cambiado!' a casas de cultura y bibliotecas de los pueblos de la comarca de Los Llanos de Olivenza gracias a la empresa RUREX Formación; la segunda fase, desde finales de septiembre a mediados de diciembre, nuestra exposición '¿A qué jugamos?...', visitó la mayor parte de los colegios de nuestra Comarca, gracias a la empresa Atakama Creatividad Cultural. Esther Gamero Condiño, contratada para llevar a cabo el programa, se encargó de la dinamización, consiguiendo rescatar costumbres y tradiciones relacionadas con el alunamiento, juegos tradicionales… Una experiencia muy gratificante.

− ¿Qué otros proyectos están pergeñando desde el Museo para el futuro?

− A lo largo de este año queremos poner en marcha el programa 'Rescatando emociones', un puente de unión entre CASER Residencial Olivenza y el Centro Residencial de Rehabilitación con objeto de mejorar la sociabilidad, autoestima y autonomía de las personas.

A nivel internacional, somos colaboradores en el proyecto Erasmus, AccesCULT, dirigido por Florencio Vicente Castro y que tiene como objetivo facilitar la accesibilidad a la cultura.

Estamos trabajando con la Asociación de Amigos y Amigas del Museo Etnográfico Extremeño González Santana en unas Jornadas de Etnografía.

También en la organización de una exposición propia titulada «Era de latón, de latón, de latón era…» con fondos de nuestro Museo relacionados con este material y su oficio, que verá la luz en el mes de julio.

Desde el Departamento de Documentación y Didáctica se está elaborando una nueva exposición propia, aprovechando el instrumental de medicina y farmacia donado al Museo.

Estamos haciendo todo lo posible para sacar, en formato de juego de mesa, El Juego de las Torres, que tanto ha ayudado a conocer el patrimonio de nuestra localidad entre jóvenes y mayores.

− Y como investigador de la historia oliventina, ¿en qué anda trabajando en estos momentos?

− En la publicación del libro 'La Fundación de capellanías en Olivenza. La preparación ante la muerte y la salvación del alma'.