

Emilio Sández Álvaro (Olivenza, 1976) es director del colegio 'Francisco Ortiz López' desde el curso 2018/2019. En el centro público estudian unos 620 alumnos y alumnas de Educación Infantil y Primaria e imparten docencia 52 maestros y maestras. En la actual situación inédita de la pandemia del coronavirus que sufre el mundo la comunidad educativa se enfrenta también a una situación inédita.
- ¿Temían hace dos meses que esta crisis sanitaria pudiera tener este alcance?
- La verdad es que no, para nada. Hace dos meses escuchaba y leía las noticias de la epidemia en China, con cierta preocupación y asombro por la medidas que se estaban tomando, pero sin llegar a imaginar la dimensión global que tomaría.
- Se ha implantado por causas de fuerza mayor el sistema de enseñanza a distancia. ¿Cree que la comunidad educativa está preparada tecnológicamente para ello?
- Si somos sinceros y honestos con nosotros mismos hay que admitir que no, que no estábamos preparados, y es lógico que así haya sido. La realidad es que el nivel de competencia digital de docentes, alumnado y familias es muy desigual, y los medios con los que cuentan también. Pero incluso suponiendo que todos contáramos con un dominio excelente de las nuevas tecnologías, nunca se nos ha presentado una situación así. Nunca hemos trabajado de esta manera, es algo inédito.
Por todo ello es de alabar el esfuerzo que han realizado todos los miembros de la comunidad educativa para adaptarse a esta situación. Soy consciente de que desde el día 14 de marzo los docentes tienen sesiones maratonianas de trabajo, no solo atendiendo a su alumnado, preparando actividades y coordinándose entre ellos, si no también formándose en diferentes herramientas tecnológicas para adaptarse a este nuevo escenario. También somos conscientes de que las familias y nuestro alumnado han realizado un esfuerzo increíble para continuar con la enseñanza a distancia. Los familiares, sobre todo las mamás, están siendo una pieza fundamental para que se haya mantenido cierta continuidad en la formación de nuestro alumnado. Y todo ello en medio de una situación angustiosa en la que al mismo tiempo tienen que compatibilizar otras tareas y obligaciones.
- ¿Qué dificultades se está encontrando el profesorado para afrontar esta nueva realidad educativa?
- Se nos han presentado muchas dificultades. La principal, sin duda alguna y como es obvio, ha sido la falta de contacto con el alumnado. Está claro que el factor humano en la enseñanza, sobre todo en las etapas de Educación Infantil y Primaria, es fundamental. Es bastante complicado, y a veces imposible, realizar un seguimiento del proceso de enseñanza-aprendizaje sin tener a los niños y niñas de manera presencial en la escuela.
Otro obstáculo, que no ha sido menor, es que no todo el alumnado cuenta con los mismos recursos tecnológicos ni todas las familias están en las mismas condiciones para apoyar a sus hijos/as. El esfuerzo que han realizado muchos padres y madres ha sido enorme. Tenemos que tener en cuenta que nuestro alumnado, por su edad, todavía no es autónomo a la hora de realizar las tareas. En este sentido, para no agobiar a las familias, hemos tenido que adaptar los horarios y las tareas que se envían al alumnado. Hay que ser realistas y aceptar que es imposible replicar en casa ni los horarios ni el ritmo de trabajo que se realiza en la escuela de manera presencial. De ninguna de las maneras queremos añadir más estrés a una situación que ya por sí misma genera cierta ansiedad.
También fue complicado, sobre todo en un principio, realizar el trabajo de coordinación entre los docentes. Este problema se ha solventado, en parte, con la buena disposición de todos los maestros y maestras.
Creo que la clave para superar estas dificultades es que todos seamos empáticos y nos apoyemos mutuamente. Siempre ha sido importante el saber ponernos en el lugar de los demás, pero en esta situación más todavía.
- ¿Cree que los materiales didácticos y de apoyo están adaptados en estas condiciones?
- No, la realidad es que no están adaptados a esta situación por las mismas razones que he explicado en las anteriores preguntas. Las editoriales se están esforzando por adaptar los materiales a esta nueva realidad, pero como siempre, los únicos que pueden adecuar estos recursos a su alumnado son los maestros y maestras que están a diario con su alumnado porque son los que realmente conocen sus dificultades y necesidades.
Existe también la realidad de la denominada «brecha digital» (desigualdad entre personas al acceder o conocer el funcionamiento de las nuevas tecnologías). ¿Qué medidas se han tomado desde el centro para paliar esta situación?
Ahora se está hablando mucho de ese término, pero yo hablaría más «brecha económica». La cruda realidad es que nuestro sistema propicia que existan desigualdades económicas, y por lo tanto sociales, entre las personas. La llamada «brecha digital» no es más que una consecuencia, entre otras muchas, de ese problema de base.
En las primeras semanas de confinamiento hemos hecho un listado (consultando a los docentes, a Servicios Sociales del Ayuntamiento, haciendo encuestas e incluso llamando por teléfono) en el que se recogen el tipo y número de dispositivos tecnológicos con los que cuenta cada familia. En breve repartiremos algunas tablets en concepto de préstamo al alumnado más vulnerable, comenzando por sexto curso (tal y como nos ha indicado la Consejería de Educación). La realidad es que no disponemos de recursos suficientes como para atender a todas y cada una de las familias que tienen recursos tecnológicos escasos. También hemos detectado algunos casos, no muchos, en los que las familias no disponen de ningún tipo de conexión a internet o esta conexión es muy limitada. De este último problema hemos informado a la Consejería de Educación, pero en principio solo se están habilitando ayudas para garantizar la conectividad al alumnado de Bachillerato y Formación Profesional. Espero que se hagan extensivas al alumnado de Primaria e Infantil.
- ¿De qué manera han motivado al alumnado para que realicen sus tareas en casa?
- La verdad es que el trabajo de los docentes en este aspecto ha sido ejemplar. Durante estos días tan complicados los maestros y maestras no se han limitado a enviar tareas, además han estado en permanente contacto con el alumnado enviándoles mensajes de ánimo mediante textos, audios e incluso vídeos. En la Educación Infantil y Primaria el elemento emocional es siempre importante, y ahora mucho más.
- ¿Qué dificultades están encontrando en el momento de remitir y recibir las tareas a través de la plataforma Rayuela?
- Han surgido algunos problemas. En las primeras semanas se saturó el servidor de la plataforma Rayuela, ya que todos los docentes de toda la región estábamos enviando casi de manera simultanea multitud de mensajes y tareas. Teniendo en cuenta este problema y que el sistema de mensajería de Rayuela no es el más fluido que uno se puede encontrar, poco a poco los docentes han ido buscando otros medios de comunicación para enviar las tareas a familias y alumnado. Ahora mismo también se están utilizando para enviar y recibir tareas los siguientes medios: aplicaciones de mensajería instantanea (como Telegram y Whatsapp), plataformas educativas como ClassDojo y Edmodo, blogs de creación propia en el que se centralizan todas las tareas de un mismo nivel, correos electrónicos, etc.
- Después de las últimas medidas decretadas por el Gobierno, ¿cómo prevén que van a ser las evaluaciones de este curso?
- Siendo realistas, en las condiciones en las que nos encontramos, ahora mismo resulta imposible realizar una evaluación totalmente objetiva del trabajo del alumnado. Creo que la administración se ha dado cuenta de ello y al final ha imperado el sentido común. Como no podía ser de otra manera, se va a valorar principalmente el trabajo realizado durante las dos primeras evaluaciones en las que las clases fueron presenciales. Esto no quiere decir que no se evalúe el tercer trimestre ni se haga un seguimiento del alumnado, pero en este caso se valorará prioritariamente el trabajo, la responsabilidad y la autonomía que demuestren.
A la hora de decidir si un alumno repite o no, se seguirá el mismo criterio que siempre se ha seguido: solo repetirá aquel alumno/a al que la repetición le venga bien para su desarrollo educativo. La repetición de curso seguirá siendo una medida excepcional, solo que ahora la tendremos que motivar ante la administración.
También me gustaría aclarar que tanto el Ministerio de Educación como la Consejería de Educación han descartado el aprobado general, aunque algún que otro medio de comunicación haya publicado lo contrario, confundiendo el aprobar o suspender las asignaturas con pasar de curso. Desde hace treinta años, con tres leyes educativas diferentes, que se puede pasar de curso con asignaturas pendientes si así lo decide el equipo docente.
En este caso creo que lo más importante, más allá del aprobado o el suspenso, es comprobar y conocer qué domina y qué no el alumnado, para que cuando retomemos las clases presenciales podamos tomar las medidas más apropiadas.
- ¿Qué demandas han planteado desde el sector docente a las autoridades educativas en las últimas semanas?
- La principal demanda que hemos planteado es que nos dieran a los centros educativos una pautas más o menos claras de funcionamiento. Siempre he sido un defensor de la autonomía de los centros, pero en esta situación tan excepcional creo que hacía falta unificar criterios de actuación y tomar de una vez por todas una dirección clara. Finalmente, el día 18 de abril recibimos una Instrucción de la Consejería de Educación sobre como organizar nuestro trabajo que aclaró gran parte de nuestras dudas.
También estamos pidiendo que se rebaje la carga de trabajo burocrático de docentes y equipos directivos. Creo que ahora mismo las prioridades deben ser otras y nos debemos centrar exclusivamente en nuestro alumnado.
- Es evidente que esta crisis va a cambiar muchos esquemas. ¿Prevén algún plan para que en el futuro este tipo de situaciones influyan lo mínimo en la formación de los más jóvenes?
- De momento, a nivel de centro, no nos lo hemos planteado seriamente porque ahora mismo estamos centrados en dar la mejor respuesta a alumnado. Cuando termine todo esto, está claro que deberíamos comenzar a pensar en un plan, y más teniendo en cuenta que algunos virólogos no descartan que se produzca una segunda ola de contagios en otoño/invierno. Me imagino que las autoridades educativas estarán barajando diferentes escenarios en función de las previsiones sanitarias.
Por otro lado, creo que la experiencia que hemos acumulado nos servirá para estar mucho más preparados en ese caso. La administración debería empezar a trabajar en garantizar que ninguna familia tenga problemas de conectividad o no pueda acceder a una educación a distancia por falta de medios. Por el lado que nos toca a los docentes, deberíamos aprovechar para formarnos aún más en el manejo de herramientas digitales.
También he leído que si en un futuro se produjera una afectación menor no sería descartable que se mezclara la educación presencial y a distancia, acudiendo el alumnado a las aulas con un horario reducido para poder dividir los grupos y garantizar la «distancia social».
- ¿Algún aspecto positivo que pueda precisar de esta crisis?
- Es complicada la pregunta que me haces, pero a nivel educativo sí que pienso que se puede sacar algún aspecto positivo.
Para empezar, los docentes están consiguiendo un nivel de dominio tecnológico impensable hasta hace unos pocos meses. Siempre se ha dicho que las TIC eran fundamentales en la educación, pero hasta este momento no hemos sido, plenamente conscientes de ello.
Espero que todo esto también le valga a las autoridades educativas para priorizar los aspectos realmente importantes de la educación. Tengo la sensación de que nuestro sistema educativo es cada vez más complejo y frenético, y que esta complejidad acarrea problemas para adaptarse y superar situaciones problemáticas. Aunque claro, que esto suceda en el sistema educativo no es más que un reflejo de la creciente complejidad económica y social. Tengo la sensación de que en todos los centros educativos cada vez hay menos tiempo para la necesaria reflexión y la calma, y que estamos un poco obsesionados con realizar multitud de actividades de todo tipo como si el alumnado fuera un mero recipiente que acumula contenidos (cuantos más, mejor). Si todo esto sirve para simplificar un poco, poner el foco en lo realmente importante y echar el freno a esta actividad tan apresurada y extenuante que llevamos, creo que será positivo para todos. Ya veremos.
Y por último, creo que cuando docentes y alumnado volvamos a nuestra querida escuela, la vamos a valorar más que nunca. Desde luego, los maestros y maestras del Francisco Ortiz estamos deseando volver al trabajo dentro de las aulas con nuestros niños y niñas.
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