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Francisco Julián Romero Galván.
«Quiero sembrar paz y armonía como punto de partida»
Francisco julián romero galván, párroco de olivenza

«Quiero sembrar paz y armonía como punto de partida»

A unos días de cumplirse un mes del inicio de su labor pastoral en la localidad, HOY Olivenza se acerca a la figura de Francisco Julián Romero Galván

Eva María Nevado

Viernes, 30 de septiembre 2016, 01:23

Partidario del «estilo de ser Iglesia» que predica el Papa Francisco y con la intención de «sembrar paz y armonía como punto de partida», Francisco Julián Romero Galván, nuevo párroco de Santa María del Castillo y Santa María Magdalena, aboga por un acercamiento de la Iglesia a la realidad actual y en especial a los más jóvenes.

A unos días de cumplirse un mes del inicio de su labor pastoral en Olivenza, «recibida con ciertas expectativas y una excelente acogida», Romero deja ver ya las primeras muestras de esa Comunidad Parroquial cercana y siempre disponible de la que habla y que define como «la casa de todos».

Con la apertura continuada de las puertas de la Iglesia de San Francisco a partir del martes 4 de octubre, coincidiendo con la festividad de San Francisco de Asís, y la próxima apertura de la Ermita de la Inmaculada Concepción, busca facilitar ese acercamiento que «con la puerta cerrada no se puede hacer».

Como licenciado en Psicología y Pedagogía Eclesiástica y autor de una tesis doctoral que en breve defenderá, centrada en Psicología y Catequesis, el nuevo párroco trabaja ya en modificar la forma de impartir la enseñanza cristiana para la Primera Comunión. Apuesta para ello por retomar el trabajo directo desde la Parroquia con niños y niñas, algo que considera que les aporta esa vivencia en la Comunidad que no experimentan de otro modo.

Nuevos proyectos para el acercamiento de adolescentes y jóvenes a la Comunidad Parroquial, con una perspectiva diferente a la que hasta ahora se venía trabajando completan algunos de los proyectos más inmediatos de este sacerdote natural de Puebla del Maestre que llega a Olivenza tras ejercer como párroco en Los Santos de Maimona, Llerena, Trasierra, Usagre, Monesterio y Villafranco del Guadiana.

Trayectoria vital

Nacido en el seno de una familia cristiana que residió en diversas localidades de Extremadura, movida por la profesión de sus padres, ambos profesores, Romero recuerda como durante sus años de estudiante de Bachillerato la llegada de un joven párroco a su localidad le acercó al sacerdocio hasta decidir ingresar a los 18 años en el seminario.

Como cualquier joven, Romero disfrutaba de las actividades propias de su edad y recuerda divertido a sus amigos y alguna amiga especial de esa etapa en la que tomó una decisión de futuro que le llevó al seminario y seis años después a ordenarse como sacerdote, un 6 de enero de 1991, en Los Santos de Maimona.

En esta localidad, que recuerda con enorme cariño y una emoción que se puede apreciar en su mirada, vivió unos primeros años que califica como excelentes y en los que se sintió uno más desde el primer momento. Con especial añoranza rememora la figura de Ángel Muñoz Ramírez, párroco con el que trabajó como vicario y «que me enseñó a ser sacerdote y me trató como un hijo».

Desde entonces, Francisco Julián Romero ha desarrollado una labor pastoral que le ha aportado muy buenos momentos, la mayoría relacionados con sus primeros años como sacerdote, y otros muy duros, como los fallecimientos de personas jóvenes o la situación de abandono de algunos mayores.

En unos y en otros asegura que siempre ha estado presente, «y seguirá estándolo», la preocupación por no dañar a los demás con sus comportamientos y cuando involuntariamente ha ocurrido «tratando de aliviarlo pidiendo perdón».

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