Cándida Núñez, en el Hospital Universitario de Badajoz. / CEDIDA

«Pienso que esta crisis sanitaria ha hecho a las personas más solidarias»

HOY Olivenza entrevista a Cándida Núñez González, celadora oliventina en el Hospital Universitario de Badajoz, para hacer balance sobre cómo está siendo la labor de los profesionales sanitarios en la primera línea de lucha frente al coronavirus

Juan Miguel Méndez
JUAN MIGUEL MÉNDEZ

Cándida Núñez González (Olivenza, 17 de febrero de 1959) es personal estatutario del Hospital Universitario de Badajoz. Cada día se desplaza a su trabajo desde Olivenza a Badajoz junto a otra compañera. Ella, como el resto de profesionales sanitarios de España, está en primera línea de fuego en la batalla contra el coronavirus, una pandemia que ha puesto todo el mundo del revés y en la que el papel de los sanitarios es primordial para superarla.

- ¿Cómo ha afrontado las últimas semanas en su trabajo?

- Han sido unas semanas difíciles, sobre todo los primeros días de la pandemia. El miedo al contagio estaba (y sigue estando) muy presente, no sólo por mí, sino también por la posibilidad de contagiar a mi familia, compañeros de trabajo e incluso a los pacientes. Durante las últimas semanas se ha ido mejorando, se ha contado ya con más información y medios de los que no disponíamos los primeros días. Además, se han ido estableciendo, poco a poco, tanto las medidas higiénicas como organizativas y los protocolos de traslado de pacientes, además de mejorado la atención a éstos.

- ¿En qué condiciones han realizado su trabajo en el hospital? ¿Han contado con medios suficientes?

- Al principio no contábamos con mascarillas ni soluciones hidroalcohólicas suficientes para desinfectarnos las manos, al menos en mi servicio (consultas externas, hematología y medicina interna). Posteriormente se hizo obligatorio llevar la mascarilla durante la jornada laboral. En la actualidad ya se cuenta con más material, aunque éste depende del servicio en sí. Las donaciones realizadas han llegado al hospital, a lugares concretos como UCI, urgencias y plantas COVID-19. El trabajo ha sido complicado hasta que pudieron organizarse mejor los protocolos definitivos para poder atender a los pacientes que debían acudir a sus consultas.

- ¿Qué medidas excepcionales se han venido tomando en el centro de trabajo?

- El hospital ha tenido que adaptarse a las medidas tomadas para hacer frente a la pandemia. Por un lado, las urgencias se han divido en dos, con ubicaciones distintas. Las habituales se han localizado en mismo lugar del que ya se disponía y a las correspondientes al COVID-19 se han colocado en el aula de la Facultad de Medicina. Con el tiempo se han ido adecuando otras plantas para los pacientes contagiados, siendo cuatro el máximo que se han utilizado para aislarlos. Actualmente, este número se ha reducido a dos al producirse un descenso en el número de pacientes ingresados por coronavirus. Por otro lado, se cerraron las cafeterías, tanto la del personal como la de los usuarios y acompañantes. Por último, se establecieron corredores para el traslado de esos pacientes, entre otras medidas.

- ¿Qué momento, de los vividos hasta ahora, le ha resultado más difícil?

- Para mí lo más duro ha sido el fallecimiento de trabajadores sanitarios que se contagiaron y con los cuales mantenía una relación cercana.

- Más allá de los casos del coronavirus, ¿se ha mantenido la actividad ordinaria en el hospital?

- Se han mantenido las consultas presenciales imprescindibles. Al resto de pacientes se les atiende por teléfono cuando existe dicha posibilidad o se les envían informes por correo. Al desplazarte por el hospital te encuentras con pasillos vacíos tanto de visitas como de acompañantes. En las plantas, el paciente y su acompañante, si lo tiene, permanecen dentro de la habitación y los ascensores están libres.

- De vuelta a su hogar en Olivenza, ¿qué medidas higiénicas y preventivas toma después de haber estado trabajando en el hospital?

- En primer lugar, dejo los zapatos en la entrada de casa. Después me cambio de ropa y la dejo apartada del resto, suelo meterla en una bolsa para ponerla en cuarentena. En segundo lugar, procedo a realizar mi higiene habitual, incidiendo en el lavado de manos. En el hospital se utiliza uniforme y zapatos distintos a los que llevamos de casa, por tanto, las medidas no son muy distintas a las utilizadas si en vez de venir del trabajo lo hiciera desde otro lugar. Debemos tener en cuenta que la higiene debe ser una rutina diaria siempre, no solo ahora, ya que existen otras bacterias y virus que pueden dañar nuestra salud.

- ¿Se siente más valorada profesionalmente ahora que antes?

- No, el trabajo que realizo en el hospital es el mismo, aunque en distintas condiciones. Lo que sí agradezco mucho es el apoyo que nos ofrecen a los que luchamos en primera línea tanto trabajadores como la gente desde sus casas.

- ¿Podría precisar algún aspecto positivo de esta crisis?

- Pienso que esta crisis sanitaria ha hecho a las personas más solidarias. Me ha impresionado mucho cómo la gente se ha volcado en ayudar de distintas formas. La población general ha aportado mucho, no solo al personal sanitario (cosiendo batas, gorros y donándolos a hospitales y residencias de ancianos), sino realizando también otras acciones como, por ejemplo, comprar bienes de primera necesidad a las personas de riesgo, ofrecer información e incluso entretener desde los balcones, las terrazas o de forma no presencial, a través de las nuevas tecnologías. Debo destacar la labor del grupo de Facebook «Ayuda en Olivenza», en el cual participa mi marido llevando a cabo pequeños conciertos diarios con su flauta travesera con el objetivo de hacer más llevadero el confinamiento. La pareja de mi hija también ha contribuido fabricando viseras para el personal sanitario utilizando una impresora 3D y mi hija, que es psicóloga sanitaria, ha ofrecido apoyo psicológico a la gente del pueblo en las redes sociales.