

Llegada la denominada 'nueva normalidad', conversamos con el presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara (Olivenza, 6 de octubre de 1958), que el pasado 17 de septiembre accedió a abrir un hueco en su apretada agenda para ser entrevistado por videoconferencia para la edición número 100 del hiperlocal HOY Olivenza.
− ¿Cómo afronta el inicio de este curso político?
- Ocupado y preocupado. Preocupado nos está tocando vivir un momento desconocido. Yo llevo muchos años en política y he vivido momentos más o menos difíciles y más o menos complejos, pero este es diferente porque hay una serie de elementos que tú no puedes bajo ningún concepto controlar y que inciden de manera directa en la gestión del día a día, dedicando muchas horas para intentar llegar a todas partes. Y luego, preocupado, obviamente, porque estamos hablando de la salud de la ciudadanía… Esa triple situación sanitaria, económica y social, conforman un escenario de altísima dificultad, que es a la que hay que hacer frente con la mejor actitud, con la actitud más entregada posible. Creo que ahora más que nunca la política tiene que ejercer el papel de servidores públicos en el más amplio sentido de la palabra y que no se le debería perdonar ahora mismo a nadie que ejerza la política que esté perdiendo el tiempo en cuestiones inútiles que contribuyen a confrontar y no a unir.
− Ha manifestado en más de una ocasión que estos meses han sido los peores de su trayectoria política. ¿Qué es lo peor que ha vivido durante la pandemia y el estado de alarma como presidente?
− Los momentos más duros, sin duda ninguna, aquellos que hubo entre el 20 de marzo y el 10 de abril en que a la caída de la tarde tenía que llamar para dar los pésames a las familias que habían perdido a algunos de sus miembros y que no habían podido despedirse de ellos, y en muchos casos ni siquiera habían podido verlos en los últimos días. Eso constituye un conjunto de factores emocionales que a mí me llevan a considerar que no solo no lo olvidaré nunca, sino que te dejan un poso de la habilidad emocional muy difícil de superar y de olvidar. Y luego, la gran dificultad de aquellos momentos, cuando no disponíamos de elementos de protección y las fábricas que los fabricaban estaban cerradas porque el país que los fabricaban estaba confinado y lo poco que había en el mercado lo estaban consumiendo allí en China… Fueron momentos muy difíciles, la verdad es que no olvidaremos nunca y que formarán parte de un recuerdo emocionado y también de un trabajo ingente: horas y horas delante de un ordenador intentando que todo pudiera cuadrar, que todo pudiera ordenarse y discutirse… Que las instituciones siguieran funcionando, aunque estuviéramos todos metidos en casa, fue un buen ejemplo. Yo de esto quiero destacar el importantísimo papel que en aquel momento jugaron los alcaldes: que quien fue elegido para gobernar un pueblo haya acabado llevando bombonas de butano por las casas eso lo dice todo de la grandeza de la política de las pequeñas cosas.
− Usted ha llegado a decir que esta crisis se va a llevar por delante a una generación de políticos… ¿Qué cree que se ha hecho mal en los últimos meses? ¿Y qué aspecto positivo podría destacar de la gestión de la crisis?
− No lo diré solamente por la cuestión de si se ha hecho bien o mal… Lo digo porque esto está siendo tan duro, que lo que antes era una etapa de tu vida, si nos entregamos a fondo, en cuerpo y alma, a hacer las cosas lo mejor que esté en nuestras manos, se produce un necesario agotamiento como consecuencia de todo ese trabajo. Y hay mucha gente que nos estamos dejando la piel, en el mejor sentido de la palabra, a lo largo de todos estos años. Yo creo que tenemos que reconocer todos que no cogió de imprevisto, porque nadie previó que las dimensiones iban a ser las que luego han sido. Como consecuencia de esa falta de previsión vino la dificultad para hacer frente las primeras semanas y los primeros meses. Luego se ha actuado de manera muy coordinada; el problema no está tanto en la nota que nos pongamos, sino que lo hemos hecho luchando contra un elemento contra el que es muy difícil luchar, un virus altísimamente agresivo, que se mueve muy bien en los espacios y que en país como el nuestro que vivimos en la calle, cuenta con un especial acomodo para desarrollarse y replicarse en espacios cerrados, sobre todo.
− Mucho se ha hablado del 'mando único' en la gestión de la pandemia. ¿Cree que en estos momentos funcionan los mecanismos de coordinación de las diferentes regiones?
− Funcionan mucho mejor de lo que parece. No sé por qué tenemos una rara habilidad para, haciendo las cosas razonablemente bien, que parezca que no se están haciendo bien. Pongo un ejemplo: se han celebrado a lo largo de este tiempo quince reuniones de la conferencia de presidentes, el órgano donde el presidente del Gobierno y los presidentes de las comunidades autónomas nos reunimos para discutir y para decidir; ha funcionado excelentemente bien, pero la imagen que se da fuera luego es de que allí vamos nada más que a discutir. Y no es verdad. Allí se ha ido a discutir, pero también a proponer, a debatir, a plantear… Y yo creo que, en ese sentido, las cosas se han hecho razonablemente bien. Otro ejemplo: la vuelta al colegio no tiene precedente alguno en ningún tiempo, la más difícil que pudiera haber, por el miedo al contagio por un virus… Y se ha hecho razonablemente bien, pues los docentes, los padres y los niños han respondido… Cuando los incidentes de la vuelta al colegio de 180.000 niños se pueden contar con los dedos de una mano, de dos o de tres, es prueba de que las cosas se han hecho razonablemente bien.
− ¿Y cómo cree que se dará el curso académico en esta situación?
− Hay un dato, a mi juicio, que tiene mucha importancia, y es como vaya a evolucionar la gripe este invierno. Yo espero que la gripe evolucione mucho mejor que otros años, porque ya tenemos el ejemplo de los países del hemisferio sur, donde han estado en invierno y la gripe prácticamente no ha aparecido. Es decir, los elementos de protección frente al coronavirus son aún más eficaces frente a la gripe. La mascarilla, la distancia y la higiene pueden permitir en los próximos meses que casi no haya gripe, más las vacunaciones del mes de octubre (que espero que sean masivas este año). Y si eso ocurriera, podemos tener un invierno incluso mejor que el anterior, porque cuando hay mucha gripe, hay también muchos incidentes, lo que pasa es que a la gente no le da miedo que sus hijos cojan la gripe, y sí el Covid-19. Por esa razón espero y deseo que, una vez que todo se haya normalizado en las próximas semanas y volvamos al sistema de vida más tranquilo en que las familias giren en torno al horario y calendario escolar, que las cosas vayan mejor. Yo no soy un optimista antropológico, pero sí creo que estamos viviendo ahora, probablemente, los momentos más duros de los próximos meses. Yo espero que luego las cosas vayan a mejor.
− ¿Habrá presupuestos generales del Estado a corto plazo?
− Sí. Sí, sin duda.
− ¿Y cree que va a amainar el clima de inestabilidad política en España?
- No, también sin duda. Hay en estos momentos instalada en la política en España que la mejor manera de hacer oposición es el caos. Y hay gente empeñada en que reine el caos. Y ante eso es muy complicado, porque cuando el mayor interés es poner las cosas en cuanto peor mejor, te encuentras que hay una crispación de tal magnitud. Yo no me identifico con lo que veo los miércoles en la sesión de control al Gobierno ni con las barbaridades que oigo decir allí a algunos diputados y diputadas, porque creo que el Gobierno en unos momentos de altísima complejidad está actuando con voluntad firme y con un liderazgo que resulta muy difícil llevar a cabo en estos tiempos.
− Con un parlamento tan fragmentado, ¿considera adecuados los socios actuales del Gobierno del PSOE? ¿Qué alternativas existían para conformar una mayoría?
- Desgraciadamente para España yo creo que no hay ninguna. Como he venido diciendo a mí no me gusta que el gobierno de mi país dependa de los nacionalistas, de los independentistas y de quienes no creen en el proyecto de país. En España hay ahora mismo conformado un juego de mayorías en que los gobiernos van a depender por una temporada creo que desgraciadamente larga de la voluntad de los partidos independentistas. No hay alternativas. A mí me hubiera gustado que hubiera podido haber un gobierno del PSOE con una abstención suficiente de los demás para que la hubiera permitido. Pero esto está claro que no ha sido posible, pues la derecha no quiere participar en un proyecto de país en positivo. Y eso hace que la única alternativa que hay es el gobierno con Podemos y el apoyo presupuestario de otras fuerzas, que espero y deseo que no sea a cambio de nada que genere menor cohesión e igualdad en nuestro país.
− Pasados 40 años de nuestro sistema constitucional, se está poniendo en cuestión el papel de instituciones como la monarquía. ¿Qué opinión le merecen las últimas noticias referidas al rey emérito?
- Obviamente, como español que ha desarrollado su vida básicamente en todo este tiempo (yo alcancé la mayoría de edad justo cuando se aprobó la Constitución Española), en democracia y bajo la jefatura del estado del rey Juan Carlos la mayor parte del tiempo, siento una cierta decepción, como sentimiento personal. Hay cosas que me hubiera gustado que no hubieran ocurrido, pero una cosa es que quien ostenta la jefatura del estado haya podido cometer errores (y el tiempo lo pondrá de manifiesto), y otra muy diferente que se ponga en duda la figura de la jefatura del estado. Yo como socialista defiendo los principios republicanos; por esta razón la Constitución Española está llena de principios republicanos, porque una parte de los que la hicieron los tenían. Mientras no se cambie la Constitución Española, la jefatura del Estado y la manera de organizarnos es una monarquía parlamentaria. Y yo la voy a defender hasta el momento en que haya otra mayoría en España que cambie la Constitución. Esto de querer a mitad de camino, y sin cambiar la Constitución, desacreditar la institución, no… Conmigo que no cuenten.
− ¿Cómo cree que influirá esta crisis en el cumplimiento de su programa de gobierno en Extremadura?
− Ya lo dije en el debate sobre el estado de la región. Hay un cambio de prioridades y, sobre todo, de ritmos. Hemos elaborado una agenda para la reactivación social y económica de Extremadura, que fue sometida a votación en las propuestas de resolución de ese debate, ampliamente apoyada por los grupos parlamentarios. Y esa va a ser la hoja de ruta a partir de ahora. Hay once áreas de trabajo encaminados al ámbito del empleo, de la sostenibilidad, de la estrategia de digitalización, de la lucha contra la despoblación, del plan de energía y clima, de la movilidad… Todo eso van a ser ahora los elementos clave, fundamentalmente la recuperación económica y social. De nuevo tenemos que abordar un índice de prioridades que consiste en que cuanto antes podamos las grandes cifras vuelvan a ser como eran, y sobre bases que también son diferentes. Ahora mismo el eje central de las políticas públicas tiene que ir dirigido hacia esos conceptos vinculados con la sostenibilidad, la digitalización y una nueva forma de movilidad que tenemos que desarrollar en nuestro país. Vamos a seguir intentando cumplir con los objetivos que nos habíamos marcado relativos a la lucha contra la despoblación, el reto demográfico y el cambio climático, así como con los objetivos de desarrollo sostenible de Naciones Unidas que tenemos que intentar cumplir en la medida de lo posible para el año 2030.
− ¿Qué grado de cumplimiento existe de los compromisos del Gobierno de España para con Extremadura en inversiones como la del AVE?
− A fecha de hoy, con un seguimiento que hacemos semanal, y teniendo en cuenta que hubo tres meses en que España se paró, siguen siendo vigente los plazos. No debería haber ningún inconveniente para que en la segunda mitad del año que viene pudiéramos ver circulando ya un tren por las vías de Extremadura, desde Badajoz hasta Plasencia pasado por Mérida y Cáceres, por plataforma de velocidad alta. Y a partir de ahí, por las vías convencionales. No debería haber ningún problema para que ese tren, por tanto, consiga unos tiempos de desplazamiento inferiores entre hora y hora y media a los que en estos momentos hay. Pero para eso tiene el Gobierno ejecutando y licitando al ritmo que se está haciendo ahora. Y eso es algo que vamos a vigilar. Tenemos por delante, además, la definición de un ritmo de ejecución de las autovías pendientes (la de Cáceres-Badajoz, que ya se ha iniciado en su primer tramo, pero también la que nos une con Levante y la que nos une con Andalucía), que deberá decidirse en los próximos meses. Y eso es algo que quiero también someterlo al consenso con el Gobierno de España como me he comprometido también en la Agenda para la Reactivación Social y Económica.
− Se acaba de presentar el primer prototipo español de tren de hidrógeno en Don Benito. ¿Qué supondrá este hito para Extremadura?
− Una oportunidad. Una de las áreas de trabajo a la que estoy dedicando mucho más tiempo es precisamente todo lo que tiene que ver con la instalación de empresas vinculadas a la sostenibilidad y la digitalización, y desde luego a las energías renovables. Es evidente que en el futuro el hidrógeno va a estar muy presente en nuestras vidas. Se habla mucho del coche eléctrico, pero creo que también hay que hablarse del coche de hidrógeno, porque pueden ser perfectamente complementarios. El hidrógeno va a estar presente en las empresas altamente intensivas en consumo eléctrico. Y abrir el debate en la sociedad extremeña y líneas de financiación para los proyectos es el trabajo que nos queda por delante y desde luego estamos llevando a cabo con mucho gusto.
− Ante un proyecto como la mina de cobre y oro en Alconchel que ha abierto un debate social en toda la comarca, ¿qué papel va a adoptar la Junta? ¿Actuará igual que con la mina de uranio?
− La defensa de los intereses generales. Y esto significa la defensa de todos aquellos proyectos que se ajusten a la legalidad. Pero por una razón, y esto es muy importante que se tenga claro, las administraciones públicas no podemos decidir caprichosamente; no podemos decir sí o no a los proyectos en función de nuestras opiniones, sino en función a criterios legales. Por tanto, este proyecto, como otros, si cumplen, no es discrecional por parte de la administración si cumple los requisitos establecidos en las leyes. Y esto es un poco lo que vale para este y para cualquier otro proyecto. Y yo creo que hay que ponderar en el escenario donde nos encontramos, y sin que esto suponga ningún tipo de pre-decisión, entre otras cosas porque no soy yo personalmente quien decide. Hay muchos informes técnicos que llegan a que finalmente alguien, en base a todos esos informes, tome una decisión o no que, además, es perfectamente recurrible ante los tribunales. Con lo cual mucha de la gente que se posiciona a favor o en contra de las cosas, que sepa que en este proyecto o cualquier otro, si se tomara una decisión contraria a ley, puede ser un juez el que lo autorice o no cuatro meses después o un año después. Porque aquí hablamos con bastante alegría de las cosas… «No, no… Porque no me gusta y yo no creo en esas cosas». Espérate, vamos a ver qué es lo que dicen los informes técnicos y en base a eso tomamos una decisión.
Y luego, por otra parte, creo honestamente que una región con 105.000 parados no puede permitirse el lujo de no tener nada. Y no hay un solo proyecto en Extremadura que no se ponga encima de la mesa que no tenga gente en contra. Y para que la gente pueda tener trabajo tiene que haber proyectos; y habrá proyectos que nos gusten más y algunos que nos gusten menos, pero tiene que haber proyectos. No obstante, ya digo, yo no me pronuncio sobre el fondo. Lo que desde luego me parece es que algunas veces se utilizan argumentos que no son ciertos; yo estoy oyendo en los últimos días, porque como paso alguna parte del tiempo en Olivenza, mi pueblo, argumentos de la gente que no son reales… Y a veces se quiere combatir las cosas metiéndole el miedo a la gente en el cuerpo. Y no es así. Que nadie tenga ninguna duda en que cualquier proyecto que se haga sea estrictamente respetuoso con la ley, el más interesado es este que les habla. Y por tanto, así vamos a actuar en el futuro.
− Hace unos meses se emitió la sentencia sobre el proyecto Marina Isla de Valdecañas… ¿No tiene la sensación de que hay iniciativas que se resuelven por la vía judicial por una cadena de errores previos que se pudieron evitar?
− No, porque en este caso lo que se establece es un criterio que, cuando se construyó la Isla Marina de Valdecañas, no existía. Y el criterio era que en Red Natura 2000 no se puede hacer nada. Y entonces no existía ese criterio, ni lo tenían los jueces ni lo tenían las administraciones. Posteriormente a esto, el Tribunal Supremo ha marcado un nuevo criterio, una nueva doctrina, que es interpretar que en los sitios que son Red Natura 2000 no se puede construir nada, pero en aquel momento no… Yo asumo la resolución judicial, no solo como no puede ser de otra manera, sino porque la mejor manera de que cuando los jueces te dan la razón la tengas, es que cuando no te la dan no la tengas. Y en este caso, además, yo creo que luego han hecho un auto final que pondera muy bien las circunstancias o el momento social que estamos viviendo. Pero lo que ocurrió en este proceso era que, en el momento en que se toma la decisión (y yo estaba sentado en aquel gobierno porque era consejero de Sanidad), fue en un escenario en el que en España no estaba prohibido construir en Red Natura 2000. En determinadas condiciones se podía hacer frente, y fue lo que en aquel momento se hizo; los jueces consideraron a posteriori que no era posible y, respeto a sus decisiones.
− Volviendo a la gestión de la pandemia, ¿no cree que en Extremadura hacen falta más medios materiales y humanos?
− Medios materiales, yo creo que en estos momentos los tenemos bastante bien cubiertos, pues tenemos estocajes para los próximos meses. Y humanos, claro, por eso se han puesto: en las clases que han empezado recientemente hay casi 1.000 profesores más, entre los colegios públicos y concertados; se han contratado 170 personas más de limpieza; se han contratado entre el Servicio Extremeño de Salud y el SEPAD 2.000 profesionales más (médicos, enfermeros, auxiliares, celadores, cuidadores, técnicos…). Luego, hay bastante más personal del que había. ¿Harían falta todavía más? En algún sitio hay que poner el límite, porque también los recursos de los que disponemos no son infinitos.
− Mucho se está hablando también de la Atención Primaria en la sanidad extremeña. ¿No cree que podría descargar de más trabajo a los hospitales?
− La Atención Primaria está haciendo un trabajo y un seguimiento de la situación sanitaria en estos momentos fundamental. Yo estoy no solamente agradecido, sino que reconozco el trabajo que se está desarrollando, a veces no siempre bien entendido, porque para que lleguemos a esta situación con los centros sanitarios libres de Covid-19, a veces se han hecho cosas que la ciudadanía no ha llegado a entender del todo. Y cuando la gente no entiende las cosas a veces es porque no se las hemos sabido explicar suficientemente bien. Pero en estos momentos la prioridad era que los centros sanitarios estén libres de Covid-19, porque si el sitio donde vas a curarte es el sitio donde te puedes contagiar… Mal asunto. Y esto es algo que, evidentemente, a veces resulta difícil de explicar.
Pero por parte de la Atención Primaria se está haciendo un gran trabajo en el seguimiento e identificación, al igual que veterinarios y farmacéuticos. Que una persona que hoy tiene síntomas y va a su médico, que lo califica como sospechoso, y mañana a las nueve de la mañana le hace la PCR, y al día siguiente tiene los resultados, y vaya el rastreador e identifique a los 18 contactos a los que se le hace al día siguiente la PCR y al siguiente obtienen los resultados… No hay muchos sistemas sanitarios en el mundo que sean capaces de hacer esto como se está haciendo aquí; y yo los conozco bien. De hecho, no hay país en Europa donde esto se esté haciendo como se está haciendo aquí en nuestro país. Lo que ocurre es que, por nuestro modelo de vida y por la movilidad de la que aquí disfrutamos, somos un territorio muy apacible para este virus.
− ¿No le parece que existen disparidad de criterios a la hora de autorizar o celebrar eventos multitudinarios?
− Ya tengo una cierta experiencia de meses… En todos los eventos que se han hecho organizados, no ha habido contagios. Aquí han podido entrar 1.500 personas en el teatro romano de Mérida durante veinticinco días y no ha habido contagios; han podido entrar miles de personas en una plaza de toros, y no ha habido contagios; aquí ha habido bodas celebradas de acuerdo con los protocolos en lugares organizados por profesionales, y no ha habido contagios. Los contagios están apareciendo en celebraciones, eventos, reuniones que no están organizados, es decir, que no están cumpliendo ningún tipo de protocolo. Es ahí donde se está produciendo el problema. Y todos los eventos que están siendo organizando, no se producen contagios. Cumpliendo las normas, no hay problema; el problema está cuando se hace algo que no cumple los protocolos. Y ahí es donde todo lo que digamos será poco. El problema no es que se reúnan 25 chicos a las tres de la mañana, sino que se reúnan sin guardar distancias, sin mascarilla y ni se desinfectan… De hecho, yo defiendo la presencia de público en los campos de fútbol, porque no tiene ningún sentido que puedas ir al teatro o a los toros y no puedas ir al fútbol; pero tendrá que ser con aforo limitado, asientos libres, mascarillas, distancias, etc., y seguro que no habrá contagios. Pero, claro, si tú te reúnes con amigos de manera no estable y no guardas ninguno de los criterios, es muy posible que te puedas contagiar.
− Recientemente HOY Olivenza tomó el pulso a los centros educativos oliventinos durante el estado de alarma. ¿Qué medios está poniendo la Junta de Extremadura para evitar o mitigar la brecha digital evidenciada en las familias extremeñas?
− En el acceso a internet no ha habido ninguna revolución a lo largo de la historia en la que el punto de partido sea tan generalizado. El acceso de los hogares a internet en Extremadura está más o menos como en el resto de España, por encima del 80%. ¿Dónde tenemos el problema? En los medios tecnológicos. Por eso ya se hizo una compra en la primavera y otra ahora para dotar de tabletas a los niños que no puedan tener a ellas por razones socioeconómicas. Y espero y deseo que con esta compra que se está repartiendo entre septiembre y octubre tengamos la seguridad de que no hay ningún niño que, sin que tengan por razones económicas en sus hogares portátiles o tabletas, no puedan utilizar un sistema de comunicaciones que le permita continuar con su formación, si así fuera necesario, de forma no presencial.
− Como en todas las crisis, conocemos las amenazas y debilidades de esta pandemia. ¿Aprecia alguna fortaleza o alguna oportunidad en esta situación?
− Sí. El Covid-19 ha actuado como acelerador de cambios, cambios que probablemente se venían barruntando. Yo, además, venía hablando desde hacía ya tiempo de que las cartas se estaban volviendo a repartir de nuevo en el mundo. El Covid-19 actúa como acelerador de tendencias; una clara que tenemos interiorizada tiene que ver con la digitalización, pues probablemente el Covid adelante una serie de años todos los procesos de revolución tecnológica que se están viviendo, incluyendo todo lo que afecta al comercio electrónico. Es decir, en España el acceso de la ciudadanía a internet es muy parecido a cualquier país, y en Extremadura muy parecido al resto de España. Donde estamos por debajo es en el comercio electrónico, no en la compra sino en la venta (el número de personas que compran por internet también es muy parecido al del resto de España); es nuestro pequeño comercio el que debe ser consciente de que las cosas ya nunca van a volver a ser como fueron, porque ya hay una manera distinta de comprar y vender. Esto es un problema de logística y es un cambio evidente que, si sabemos aprovechar la oportunidad, será bueno para todos. Por ejemplo, la tienda de Don Benito que vende ahora un 400% más de lo que vendía cuando era una ferretería normal del pueblo, es la consecuencia de que alguien se ha dado cuenta de que puede venderle a los de su pueblo y al resto del mundo.
Otro elemento claro tiene que ver con el cambio climático, todo lo que tiene que ver con el desarrollo del coche eléctrico o las energías renovables, es ya imparable; y, además, lo hemos notado en cómo el dinero que hay en el mundo en los fondos de inversión se están dirigiendo sus objetivos hacia todo lo que tiene que ver con la producción energética de los compromisos que hay en el Plan de Energía y Clima y, en nuestro caso, del Plan de Energía y Clima de Extremadura, que lo desarrollo.
Y una tercera variable, tiene que ver con la salud. Hemos descubierto la importancia de los servicios públicos y de estar sanos. Con lo cual, vamos a ver en el futuro muchos proyectos nuevos de turismo y naturaleza vinculados a la salud. Y en la cuestión relativa a la localización de las empresas, se ha producido una relocalización de la cadena de valor; el mayor ejemplo, que hemos dejado de ser el país que no producía nada que tuviera que ver con la seguridad, pasando de no producir ninguna mascarilla a ser autosuficientes en apenas tres meses, como una empresa de fotografía de Don Benito que hoy fabrica mascarillas, u otro proyecto que tenemos sobre la mesa para la fabricación de guantes… Además, la empresa sabe ahora que ya no es posible montarse donde vive ya tanta gente… No voy a decir que pase la moda de las grandes ciudades, pero la gente busca ahora espacios donde poder desarrollar un modelo de vida diferente: quieren casas más grandes, en los pueblos… Yo he conocido este verano a gente de fuera que ha venido y ha alquilado casas en pueblos de Extremadura, por 100 ó 150 euros, y algunos hasta se han quedado. Y doy un dato: desde marzo hasta hoy en Extremadura hay 32.000 tarjetas sanitarias más, de personas que la han solicitado y están entre nosotros desde marzo. Puede que en el tema demográfico no demos un giro de 180 grados, pero igual con el teletrabajo la gente se empieza a plantear dónde y cómo quiere vivir. Y esto, evidentemente, para lugares como el nuestro es una verdadera oportunidad si la sabemos aprovechar.
− ¿Qué grado de cumplimiento hay de los compromisos que tiene la Junta para con Olivenza y sus pedanías?
− Yo estoy muy centrado, no solo con Olivenza sino en general con el resto de comarcas, en poder atraer empresas. Y esa es mi principal obsesión. Y si recientemente estuve intentando ayudar para que una empresa de Valverde pueda aumentar su productividad y casi doblar su fabricación, o si he estado trabajando para que el matadero de Olivenza pueda reabrirse cuanto antes buscando por activa y por pasiva gente que pueda tener acceso, es porque es lo que tenemos que hacer, porque es lo que da mano de obra. Y en esa línea vamos a seguir trabajando. Y luego hay compromisos que tienen que ver con las infraestructuras, como la carretera de San Francisco y San Rafael, que espero que en los próximos meses firmemos las tres partes el convenio para poderlo desarrollar en los próximos años; la rotonda de la carretera de San Jorge, que espero también que la podamos hacer cuanto antes; acabar el estudio informativo de la carretera que nos une con Badajoz; en materia de infraestructuras educativas, deportivas, sanitarias y de mayores, yo creo que Olivenza tiene un buen número de recursos. Y, por otra parte, tenemos que seguir mejorando la calidad de los servicios públicos.
− ¿Qué sintió al asistir recientemente a la declaración de Olivenza como uno de los 'Pueblos más bonitos de España'?
− Pues de agradecimiento a nuestros padres y nuestros abuelos, a toda la gente que lo ha hecho posible… Y de agradecimiento a la España portuguesa, a los responsables políticos que ha habido en estos años, a los alcaldes y concejales, a los trabajadores de la limpieza, a los pintores de Olivenza, a todas las familias que sacamos la basura a la hora que se nos dice, a los que nos molesta ver un papel tirado en el suelo… A todos los que contribuyen a que Olivenza brille como brilla. No hay un proyecto colectivo tan bonito como ese, como el que a tu pueblo o ciudad la premien por ser bonita, porque eso es una labor colectiva.
− ¿Qué mensaje transmite a los lectores del HOY Olivenza justo en la edición del número 100 del hiperlocal?
−Primero, que es la mejor oportunidad, por difíciles que sean los tiempos, para comprobar que todos somos importantes. Esta es una situación en la que el individuo más que nunca tiene que convertirse en ciudadano y ser consciente de la importancia que tiene en el entorno y la colectividad en la que vive. Por mucho que queramos decirle a los demás qué están dispuestos a hacer por nosotros, este es un momento para preguntarnos también qué estamos dispuestos a hacer por nuestros vecinos, por nuestros mayores…
En segundo lugar, de las crisis se puede salir debilitados o fortalecidos. Y eso es un problema de actitudes (con 'c'); no dejemos que esta crisis nos debilite la moral, porque la moral es la que yo creo que en estos momentos es más necesaria que nunca.
Y, por último, agradecer mucho al diario HOY su papel social, porque yo creo que esta red de hiperlocales es un proyecto muy pegado al territorio. En tiempos en que hay tanta información, la verdad corre peligro; de la misma manera que cuando hay inundaciones lo primero que se pierde es el agua potable, cuando nos inundan las informaciones en las redes sociales lo primero que se puede perder es la verdad, porque hay mucha mentira circulando. Y los medios son, todavía hoy, los superiores intérpretes de la verdad; y esto es algo que hay siempre que agradecer. A mí me da mucha tranquilidad leer el HOY porque sé que lo que dice es verdad, aunque me duela, aunque me guste o no me guste.
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