Joaquín Figueredo González, docente en el CEIP 'Francisco Ortiz López' de Olivenza. / CEDIDA

«He visto a las familias más cercanas e implicadas en el aprendizaje de sus hijos»

HOY Olivenza entrevista a Joaquín Figueredo González, docente del CEIP 'Francisco Ortiz López' de Olivenza, para analizar la realidad educativa en la ciudad durante el estado de alarma por la crisis del coronavirus

Juan Miguel Méndez
JUAN MIGUEL MÉNDEZ

Joaquín Figueredo González (San Jorge de Alor, Olivenza, 21 de mayo de 1963) es profesor de Educación Primaria del CEIP 'Francisco Ortiz López' desde el curso 2011/2012. Como docente se enfrenta a una nueva realidad educativa sin precedentes en España en el que debe transmitir conocimientos y evaluar al alumnado a distancia.

- Se ha implantado por causas de fuerza mayor el sistema de enseñanza a distancia. ¿Cree que la comunidad educativa está preparada tecnológicamente para ello?

- Cuando se habla de comunidad educativa, hacemos referencia a un amplio sector: maestros, equipos directivos, alumnos, padres y madres, ayuntamiento, Junta… Creo que lógicamente no todos estamos preparados igualmente.

Centrándome en las familias, los medios que se utilizan son muy dispares (móviles, tabletas, portátiles…), la disponibilidad y la recepción de la calidad de la red de internet no es idéntica en cada hogar y el dominio de esa tecnología no es lo mismo para todos los miembros. Estos aspectos, puede hacernos pensar que el desarrollo de la enseñanza no se va a hacer por igual en todo el alumnado y que esta situación puede crear diferencias en el progreso de los niños y niñas.

Por lo tanto, creo que no se está igualmente preparado, desde el punto de vista tecnológico, por lo que el profesorado debe procurar que los contenidos, metodología y actividades sean claras, adaptadas y que den la seguridad de que van a ser fácilmente asimilables.

- ¿Qué dificultades se está encontrando el profesorado para afrontar esta nueva realidad educativa?

- Nos enfrentamos a una situación nueva, diferente… Lo primero que más nos choca es la ausencia del contacto directo con ellos; es una obviedad, pero eso ya nos genera un estado de estrés, al no saber si todos están recibiendo por igual nuestro trabajo. La principal dificultad está en las tecnologías, por un lado no tenemos el dominio total de las principales herramientas en redes de comunicación, encontramos cierta dificultad en el acceso a ellas, alguna que otra vez las redes se colapsan o decaen, la calidad de las imágenes no son buenas, y por lo tanto la recepción de nuestros vídeos, enlaces, actividades,… por parte de las familias no son seguras, creando en ellas situaciones de incapacidad y agobio.

- ¿Cree que los materiales didácticos y de apoyo están adaptados en estas condiciones?

- Ahora mismo podemos comprobar que no es así, por lo que tenemos que reinventarnos y adaptarnos a los recursos actuales. En poco tiempo tenemos que hacernos expertos buscando todo tipo de recursos que nos permita llegar con la mayor garantía de dar una enseñanza de calidad e igualitaria para todos y todas.

Nuestro material convencional estaba diseñado para un aula, en la cual se encontraban presentes unos profesionales de la enseñanza y un alumnado; donde las dudas, lagunas y propuestas de nuestros niños y niñas eran inmediatamente resueltas; estábamos allí no solo para solucionarlas sino que también para lanzarles a la vez preguntas y recursos donde se podían buscar y potenciar valores, inferencias positivas, ampliaciones o recuperaciones.

Por lo tanto, ahora mismo estamos usando recursos de aula para aplicarlos en hogares, donde es de destacar la capacidad y el apoyo de la familia para conseguir que nuestras metodologías y actividades sean recibidas de la manera más idónea para sus hijos e hijas.

El camino parece largo por lo que esos materiales didácticos y de apoyo se van a ir mejorando.

- Existe también la realidad de la denominada «brecha digital» (desigualdad entre personas al acceder o conocer el funcionamiento de las nuevas tecnologías). ¿Está empleando algún método para mitigarla?

- Uno de los primeros pasos era comprobar que todas las familias tenían algún método o medio para recibir la comunicación e información de los contenidos y actividades que se usaran para continuar con la enseñanza, y que a la vez nosotros pudiéramos ver esa evolución y poder evaluar. Cuando acreditamos que esto estaba resuelto, pude evidenciar que la plataforma autonómica de Rayuela y el grupo de WhatsApp, y en menor medida ClassDojo, eran los medios más adecuados para mantener contacto con las familias y así tratar de eliminar las diferencias digitales.

Pero había que avanzar, así que posteriormente he creado un blog dónde subir tutoriales; aquí explico y comento los contenidos que me permitan seguir mejorando en la comunicación y que por lo tanto la enseñanza no cree diferencias.

Debido a que el profesorado mantiene reuniones virtuales; ahora mismo, he descubierto, gracias a los consejos de unas compañeras, unas nuevas páginas en internet, WordWall y Prezi; que me van a permitir hacer una enseñanza más lúdica y atractivas.

Quiero comentar que la sencillez del grupo de WhatsApp nos ha permitido crear un ambiente muy divertido y relajado, que hace que el contacto sea más cercano y fluido. Como anécdota, en algún juego que he creado y que he compartido en el grupo de WhatsApp, he sacado menos puntuación que el alumnado, madres y padres. Pienso que todos estos factores ayudarán a evitar diferencias.

- ¿Qué dificultades están encontrando en el momento de remitir y recibir las tareas a través de la plataforma Rayuela?

- No aparecen grandes dificultades, la función para lo que fue creada cumple con los objetivos.

Pero, podría ser mejorada lógicamente, donde se aunara todos los recursos anteriores, como por ejemplo que no haya tanto límite al subir contenidos o tareas de mucho peso digital, podría permitir encuentros virtuales (videoconferencias) con todo el grupo clase, con el claustro, CCP o reuniones de nivel, generar tutoriales de enseñanza y por supuesto, con materiales que te permitan ampliar o adaptar contenidos, generar juegos, exámenes,… y no tener que estar buscándolos por las redes, que en algunos casos nos cuestan recursos económicos y tiempo.

- Después de las últimas medidas decretadas por el Gobierno, ¿cómo prevén que van a ser las evaluaciones de este curso?

- Creo que serán positivas, desde el punto de vista de los resultados, no así de los fines que se pretendían conseguir al final del curso y en unas condiciones normales; yo que creo que habrá lagunas que deberemos resolver en el curso siguiente.

No obstante, es una opinión personal que debe ser consensuada en claustro y sobre todo en reuniones de nivel, ya que somos varios profesores los que impartimos nuestras clases en cada grupo aula.

- ¿Podría precisar algún aspecto positivo de esta crisis?

- Uno de los aspectos más positivos que puedo sacar de esta situación es que he descubierto a las familias de una manera diferente; que me ha permitido verlas más cercanas e implicadas en la evolución del aprendizaje de sus hijos e hijas. Las siento más próximas y amigables. Las veo también con un talante no solo participativo sino con mucho humor.

Dentro de ellas he descubierto el deseo de ayudarse, para que el grupo vaya a buen ritmo y que nadie se quede atrás; son muy colaborativas y solidarias.