Daniel Piriz, con las vegas de San Francisco de Olivenza de fondo. / J.M.M.P.

«Vivir en plena naturaleza es una auténtica suerte que muchas veces no sabemos valorar»

Daniel Píriz Delgado, doctor en Ecología por la Universidad de Extremadura y vecino de San Francisco de Olivenza

Juan Miguel Méndez
JUAN MIGUEL MÉNDEZ

Es difícil que un joven con un amplio currículum decida apostar por vivir en un núcleo rural como San Francisco de Olivenza (472 habitantes en 2019). Tal es el caso de Daniel Píriz Delgado (23 de agosto de 1987), que con su formación académica como ecólogo y su trayectoria investigadora es un apasionado de la aldea oliventina, donde está afincado y trata de desarrollar su proyecto de vida. El joven, doctor en Ciencias Ambientales, recibe a HOY Olivenza en su domicilio de la pedanía oliventina, donde un gran almacén sirvió de germen de lo que hoy es Almacenes Delgado Cash, empresa de referencia que regenta su familia en el polígono industrial de Ramapallas.

−¿Qué le llevó a ser ecólogo? ¿En qué se diferencia de un ecologista?

−Desde pequeño siempre sentí una gran afición por la naturaleza y el medio ambiente, es un ámbito por el que poco a poco fui teniendo más atracción, me chiflaban los libros de animales y paisajes a la vez que disfrutaba con los documentales de naturaleza. Desde el colegio, tuve claro que quería estudiar algo relacionado con ello y cuando llegué a la universidad elegí la carrera de Ciencias Ambientales, que era la que aunaba todo lo que me gustaba.

Los ecólogos somos los científicos que estudiamos la ecología, básicamente investigamos las interacciones entre los seres vivos y el medio que habitan. El ecologista es una persona que con ideas ambientalistas, normalmente, pertenece a un movimiento o colectivo. Podríamos equiparar la diferencia con la de politólogo (titulado en Ciencias Políticas) y político (persona que milita en un partido político).

−Se doctoró en Ciencias Ambientales y ha desempeñado una labor investigadora en la Universidad de Extremadura. ¿Qué destacaría de esta experiencia académica?

−He tenido la suerte de poder desarrollar mi doctorado con el profesor José Carlos Escudero García, catedrático emérito y uno de los máximos exponentes de la ecología en nuestro país. En toda esa etapa pude disfrutar de trabajar en plena naturaleza y aprender muchísimo, especialmente de aves que fue a lo que dediqué mi tesis doctoral. Ha sido una experiencia muy enriquecedora no solo ya a nivel académico, sino también a nivel personal.

−Alguien con su currículum hubiera apostado por desarrollar su trayectoria profesional fuera. ¿Qué le motiva vivir en San Francisco de Olivenza?

−La tranquilidad que tenemos aquí, el poder levantarte escuchando únicamente el sonido de los pájaros, es como vivir en una casa rural todo el año. Además, estamos a medio camino de Olivenza y Badajoz, pudiéndonos situar en la primera en cinco minutos y en quince en la segunda. Esta cercanía con ciudades y el vivir en plena naturaleza es una auténtica suerte que muchas veces no sabemos valorar. Si a todo lo anterior unimos que soy una persona muy familiar entenderá que haya rechazado ofertas que me hubieran situado en Europa o al otro lado del charco.

−Como ecológo, usted ha realizado estudios sobre la fauna y flora de Extremadura. ¿Qué es lo que destacaría de la biodiversidad de Olivenza?

−Tenemos varias zonas muy interesantes. Por ejemplo, tenemos unas dehesas espectaculares yo diría que de las mejores del mundo, incluso algunos le llaman la milla de oro de las dehesas a esta zona. También hay que destacar la sierra de Alor, que para mí es el emblema ecológico de Olivenza, es una suerte disfrutar de su gran diversidad de aves, de esa Rosa de Alejandría o de sus preciosas orquídeas. Otra zona a destacar es Guadiana, en la que se ha constituido el Parque Temático Natural de Alqueva, que cuenta con una Zona de Especial Protección de Aves de la que es un gusto disfrutar paseando en piragua, por ejemplo.

−Se ha abierto el debate en Olivenza sobre la posible explotación de una mina de cobre y oro en la vecina localidad de Alconchel. ¿Ve posible como ecólogo el desarrollo humano mediante la transformación del territorio con el respeto al medio ambiente?

−La pregunta que me formula se resume en lo que los ecólogos denominamos el desarrollo sostenible, es decir, suplir las necesidades de desarrollo de nuestras generaciones sin comprometer las de las generaciones venideras. Y sí, veo posible ese desarrollo respetando al medio ambiente, la legislación en materia ambiental es muy exigente y existen muchas técnicas de remediación para mitigar impactos. Distinto es que haya voluntad de aplicarlas y prime en ocasiones el beneficio económico sobre el ambiental. Desgraciadamente desde que nacemos suponemos un impacto para el planeta (huella de carbono), tenemos unas necesidades de recursos que suplir, y cada vez somos más habitantes en el mundo. Cuesta encontrar gente que sea austera a la hora de consumir recursos, hay gente, por ejemplo, que cambia de móvil prácticamente cada año ignorando los costes ambientales que conlleva producir un dispositivo así.

Respecto a lo que me comenta acerca de la mina, es una cuestión verdaderamente compleja. Para mí, como ecólogo y acostumbrado a manejar datos me cuesta emitir un dictamen con claridad al carecer aún de muchos datos, incluida la Declaración de Impacto Ambiental (DIA), que es clave. Pronunciarme sin tener toda la información creo que sería demasiado osado por mi parte. En casos como este, es fundamental que las administraciones exijan y velen por un cumplimiento escrupuloso de la ley, además de mostrar total trasparencia y facilidad a la hora de suministrar información al ciudadano de a pie, creo que esto es algo fundamental en una cuestión de este calado y así debería reclamarlo la sociedad.

−Los ecólogos también intervienen en la ordenación del territorio. ¿De qué forma?

−La ecología es otra disciplina más de la ordenación territorial, como lo es la geografía, el urbanismo y otras tantas especialidades. Nosotros, por ejemplo, podemos ayudar aportando datos de biodiversidad con indicadores que ayuden a entender el estado en que se encuentra tanto el medio biótico (flora y fauna) como abiótico (elementos inertes del ecosistema). Le cito un ejemplo, junto con el equipo del profesor Escudero, he participado en el estudio de los diferentes complejos ambientales que rodean a la central nuclear de Almaraz, que unido a otros trabajos han ayudado a llevar a cabo un mejor planeamiento territorial recogido en los distintos planes de emergencia nuclear.

Aficiones

−También le apasiona viajar. ¿Qué es lo que añora cuando sale de San Francisco y qué es lo que echa en falta cuando permanece en la aldea?

−Como le comentaba anteriormente, la gente que quiero, la tranquilidad que tengo aquí y por supuesto lo bien que comemos en esta tierra. Creo que más o menos como todo el mundo. Y respecto a lo que echo en falta cuando estoy aquí, si le soy sincero pocas cosas, quizá los servicios que hay en una ciudad como por ejemplo los bancos, pero se mitiga bien si tenemos en cuenta que hoy por internet podemos hacer casi de todo y además tenemos Olivenza y Badajoz tan cerquita.

−Entre sus aficiones está el avistamiento de aves. ¿Cree que el birding tiene potencial en nuestra región?

−Por supuesto, no es que tenga potencial, es que ya somos una de las primeras potencias europeas. Casi tres cuartas partes de nuestro territorio forman parte del inventario de Áreas Importantes para las Aves de España de SEO/BirdLife, somos la segunda comunidad de España con más Zonas de Especial Protección de Aves y tenemos unas 340 especies de las que disfrutar. Extremadura constituye, por tanto, una joya ornitológica, que hay que seguir potenciando y preservando como bien se ha venido haciendo desde la administración regional, incrementando centros de interpretación, rutas ornitológicas y dando a conocer más el paraíso que somos en este sentido.

−Y también se dedica al CrossFit… ¿Cómo es que hay un grupo de aficionados de esta actividad física y cómo la desarrollan?

−Sí, practico esa modalidad deportiva que se conoce como CrossFit, fue una iniciativa que llevamos a cabo unos cuantos de amigos hace ya casi cinco años, aquí no teníamos gimnasio y esta disciplina además nos proporcionaba una mayor variedad de ejercicios, combinando no solo movimientos típicos de gimnasio, sino también de halterofilia y movimientos funcionales a alta intensidad. Ya conocíamos en qué consistía por nuestro amigo y mentor Albert Naugle, que es todo un referente del CrossFit en España, él desde el principio nos guió y ayudó y poco a poco fuimos formando un buen grupo de entrenamiento y adquiriendo material. Con solo cinco euros al mes por socio y en colaboración con la administración local, hemos llegado a montar un gimnasio que no tiene que envidiar a ningún otro de este tipo. Es un ejemplo de asociacionismo, que partiendo de la iniciativa ciudadana genera una actividad de cohesión vertebradora no solo a nivel local sino intermunicipal, ya que relaciona a personas de diferentes localidades cercanas, trascendiendo más allá de lo meramente deportivo.

Pensando Extremadura

−También ha empezado a formar parte de la asociación 'Pensando Extremadura'. ¿En qué consiste esta iniciativa?

−Sí, fue una idea que surgió de mi amigo y catedrático Julián Mora Aliseda, durante el confinamiento. Es una asociación muy heterogénea que congrega a miembros del ámbito académico, empresarial, sanitario, jurídico y otros sectores de la sociedad civil, con el objetivo de poner en común ideas que sirvan para afrontar los retos de la región en la actual coyuntura nacional y global, persiguiendo el desarrollo de Extremadura para poner a esta tierra en el lugar que merece, optimizando los recursos materiales y humanos con que contamos y buscando el desarrollo regional en todos sus órdenes.

−¿Y en qué aspectos destaca usted que debe mejorar Extremadura?

−Ahora mismo, es perentorio parar la sangría demográfica que tenemos, en los últimos diez años hemos perdido una población equivalente a la ciudad de Almendralejo, te soy más claro, ahora mismo podríamos decir que el ser humano se encuentra en peligro de extinción en nuestra región. La gente joven se nos va porque no existen las suficientes oportunidades aquí, yo mismo tengo amigos de universidad repartidos por media Europa, pero bueno algunos todavía resistimos, creemos en Extremadura y queremos ayudar en su mejora. Para ello es preciso, por ejemplo, que facilitemos la labor de las pequeñas y medianas empresas, agilizando toda la burocracia y rebajando su fiscalidad para que puedan fijar población en el entorno rural. También convendría optimizar el funcionamiento de nuestra administración pública, potenciar el turismo rural o mejorar nuestras comunicaciones, entre otras cosas.