Un globo terráqueo, pieza del mes de septiembre de 2019 en el Museo de Olivenza

El globo terráqueo, pieza del mes de septiembre en el Museo de Olivenza. /CEDIDA
El globo terráqueo, pieza del mes de septiembre en el Museo de Olivenza. / CEDIDA

Esta pieza fue donada al Museo por la Congregación del Apostolado del Sagrado Corazón que estuvo en Olivenza

Juan Miguel Méndez
JUAN MIGUEL MÉNDEZ

El Museo de Olivenza mostró como pieza del mes de septiembre de 2019 un globo terráqueo de los que se utilizaban en las aulas y despachos.

La idea de representar la Tierra y los astros en forma esférica nace en Grecia, de la mano de Pitágoras. Según explica el Museo de Olivenza, fue Crates de Malo, cartógrafo, quien construye, con fines educativos, en la segunda mitad del siglo II antes de Cristo, una esfera terrestre que dividía el planeta en cuatro regiones habitables. Posteriormente, Ptolomeo plantea el uso de coordenadas esféricas para determinar la posición espacial de un punto.

Durante la Edad Media, la cosmología y saber de las civilizaciones antiguas se ven estancadas por imposición del Teocentrismo cristiano. En este período, astrónomos y matemáticos árabes, persas, chinos e hindúes conservan y desarrollan las teorías de los antiguos griegos.

El comerciante, astrónomo y geógrafo alemán, Martín Behaim (1459-1507), dio vida a la primera esfera terráquea, que se conserva, entre 1491-1493, conocida como Erdapfel, en la que no aparece América.

Tradicionalmente los globos fueron fabricados pegando un mapa de papel impreso sobre una esfera. El globo que se expone en el Museo, cuya bola es de plástico, se soportada por dos piezas de madera ensambladas: peana y semicírculo. El tipo más común tiene tiras largas, a modo de gajos, que se estrechan en un punto de los polos. En él se observa la línea imaginaria resultante del Tratado de Tordesillas, firmado el 7 de junio de 1494, entre los reyes de Castilla y Portugal, por el que se establecía que todo lo existente a 370 leguas de la isla de Cabo Verde, hacia Oriente, correspondería a Portugal, mientras que la zona Occidental sería para Castilla. De esta esfera se destaca, además, las representaciones de animales, plantas, peces, edificios…, típicos de cada lugar. Una gran cartela, escrita en latín, ocupa el espacio de Australia; en ella se lee: «Aquí la visión del orbe de la Tierra que poseemos para perdurar. Si el insigne Cristóbal Colón no hubiese llegado al Nuevo Mundo; si los insignes Cortés, Pizarro, Vespucio y Almagro, preclaros exploradores, no hubieran afrontado los peligros y, especialmente, si Sebastián Elcano, transmisor de trabajos a Magallanes, no alcanzara a llevar en su gentil escudo esta noble frase: El primero en darme la vuelta con el permiso de nuestro rey, señor del amplio imperio ecuménico».

Esta pieza fue donada al Museo por la Congregación del Apostolado del Sagrado Corazón que estuvo en Olivenza.