Joaquín García Figueredo, nació en Olivenza en 1959. De padre agricultor y ganadero y madre ama de casa se formó como delineante en la Universidad ... de Extremadura. En 1980 hizo el servicio militar en Canarias, tras licenciarse se quedó un tiempo en la isla con un compañero, aunque a la semana no tenían dinero para estar allí ni para coger los vuelos de vuelta a casa. Un compañero fue el que le avisó del anuncio en el que buscaban personal para hacer seguros.
Y así llegó al mundo de los seguros en el que lleva más de cuarenta años asegurando a los vecinos de Olivenza. Empezó con la que entonces era la compañía Mare Nostrum, ya extinguida. Estuvo unos cinco o seis años en Castellón hasta que regresó a Olivenza.
La oficina que regenta actualmente García Figueredo, junto a su hija, cumple en julio 35 años. Cuando empezó en la ciudad había varias compañías aseguradoras más, pero entonces no había bancos haciendo seguros como ocurre ahora.
En su experiencia le llama la atención que en la región el seguro de decesos es como primordial, es una costumbre muy arraigada. Por ejemplo, señala, si sube la prima del seguro del coche el cliente se queja, pero en el de decesos no hay ese miramiento, incluso hay clientes que religiosamente se acercan a la oficina a pagarlo cada mes (teniendo el resto de seguros domiciliados por el banco). Además, a medida que crece la familia hijos, nietos y demás, los incorporan al seguro (los seis primeros meses son gratuitos).
Este es uno de los seguros que más se trabaja, aunque el primero es el del coche, el parque de vehículos de Olivenza ha crecido muchísimo (creo que hay más coches que personas), si hay familias de cinco miembros mayores de edad puede haber cinco coches y el seguro es obligatorio. En estos seguros ha subido mucho la prima debido al aumento de la siniestralidad.
Lejos queda la imagen, cuenta, de la fotografía que vi el otro día de 1976 con un solo coche aparcado en la Carrera, hoy en día no hay ni un hueco libre en esa calle.
En estos 40 años todo ha cambiado mucho, ahora con internet los clientes hacen comparaciones con otras compañías y si ven una rebaja se cambian. Antes se pasaba el recibo con la actualización de precios y no había problemas, pero actualmente la gente no se fideliza con la empresa. Después ocurre que no se lee la letra pequeña y que esa rebaja supone una serie de coberturas que no están incluidas y muchos regresan a la oficina al trato personal y al cara a cara con la compañía.
Ante las últimas borrascas ha habido muchos vecinos que han sufrido desperfectos y que han recurrido a nosotros, gracias a eso han podido reparar sus casas.
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