Carrasco en el centro junto al alcalde oliventino, Manuel J. González Andrade, y el bibliotecario y cronista oficial, Luis Alfonso Limpo.

Jesús Carrasco desgrana ‘La tierra que pisamos’ en su ciudad natal

El autor, reconocido como uno de los doce mejores noveles de la UE, presentó y firmó ayer su novela en un encuentro con lectores

Eva María Nevado

Sábado, 14 de mayo 2016, 10:26

El galardonado escritor oliventino, residente en Sevilla, Jesús Carrasco desgranó ayer en la localidad los aspectos de su última novela, La tierra que pisamos, en un encuentro en el que, junto al alcalde oliventino, Manuel J. González Andrade, y el bibliotecario y cronista oficial, Luis Alfonso Limpo, los lectores pudieron trasladarle sus preguntas sobre el proceso de creación y aspectos diversos de su trabajo.

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Tras el éxito de su primera novela Intemperie, traducida a una veintena de idiomas, Carrasco presenta ahora un trabajo reconocido ya con el Premio de Literatura de la Unión Europea, que le sitúa como uno de los doce mejores autores noveles y emergentes del continente. La tierra que pisamos es, como el propio autor afirmó, una denuncia del totalitarismo en general.

Para evitar localizar la narración en una época y una realidad histórica determinada, Carrasco asegura que ha superpuesto toponimias, nombres y hechos reales con un «ánimo universalizador» que busca analizar la relación del ser humano en general con la tierra en la que nace, la identidad y el afecto, dejando un espacio para analizar la culpabilidad.

Con un gran peso de la realidad del modelo colonialista europeo en África, la novela está ambientada en la anexión de España al mayor imperio jamás conocido en Europa, en el que las élites militares eligen un pueblo de Extremadura como gratificación para los mandos a cargo de la ocupación; pueblo que el autor identificó como Feria, lugar de nacimiento de su madre, y que comparte espacio en la novela con Olivenza como capital de la prefectura.

Es en la novelada Feria donde Eva Holman, personaje que Carrasco desveló que inicialmente no iba a tener un papel tan esencial en la novela, se acaba convirtiendo en narradora de una historia que desmorona el mundo de ésta por la presencia de un misterioso hombre identificado como Leva, apodo del abuelo materno del autor.

Con esta historia, cuya génesis explicó el autor que se encuentra en un trabajo realizado en un huerto que desencadenó una serie de preguntas sobre la relación del hombre con la tierra, Carrasco invita al lector a plantearse las cuestiones que a él le surgieron.

La relación con el lugar de nacimiento, las emociones que despierta, la identidad, el afecto o la necesidad de asumir la responsabilidad antes de reparar y pedir perdón por los actos propios son algunos de los temas que la novela traslada al lector, explicó ayer su autor.

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Con la singular promesa de intentar realizar un trabajo más cercano a la comedia y con menor dureza que Intemperie y La tierra que pisamos, Jesús Carrasco concluyó un concurrido encuentro en su localidad natal, previo a la presentación de su novela la próxima semana en la Feria del Libro de Badajoz.

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