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De izquierda a derecha, Mireia, Óscar, Salomé, Pol, Laura y Jose Manuel.

Primera experiencia en un trofeo internacional de baile

La Asociación Cultural y de Baile Cuenta Conmigo participa por primera vez en una competición

Eva María Nevado

Jueves, 19 de mayo 2016, 16:35

Nervios, carreras, preparativos y con la salida a la pista.desaparecen los miedos e inseguridades para darlo todo y disfrutar del baile, aunque haya pequeños errores inapreciables.

Así describen Laura, Jose Manuel, Pol, Salomé, Mireia y Óscar su participación a comienzos de mayo en el X Trofeo Internacional de Salsa y Chachachá Ciudad de Almendralejo, primera incursión en el mundo de la competición de miembros de la Asociación Cultural y de Baile Cuenta Conmigo.

Pese a ser los primeros componentes de la asociación en competir y llevar el nombre de Olivenza a una prueba internacional aseguran no haber sentido el peso de esa responsabilidad ya que han contado en todo momento con el apoyo de sus compañeros y familiares que se trasladaron hasta el Polideportivo Municipal Tomás de la Hera para animarles en unos campeonatos que contaron con más de 100 parejas y otras 90 en baile deportivo.

De su primera experiencia en la competición, estos bailarines que oscilan entre los 12 y los 16 años destacan el descubrimiento que ha supuesto para ellos conocer sus límites y capacidades y la posibilidad de compartir pista con experimentados bailarines y parejas conocidas por su participación en concursos televisivos infantiles.

La presencia de un jurado, que tanto les inquietaba antes de la competición, paso a ser un elemento más en el contexto del trofeo, ya que aseguran que llegaron a olvidarse de ellos y los veían como si fueran parte del público, explica Pol.

Dispuestos a participar en otra competición si se lo propone su monitora, Pilar Aranda, recuerdan como recibieron la noticia de que la asociación había decidido que fueran ellos quienes tomaran parte en el trofeo de baile.

El miedo de unos a quedar en una mala posición o la inseguridad de no saber si se iba a estar a la altura contrastaron entonces con la emoción de otros seleccionados por poder tomar parte en una convocatoria de este tipo.

Decididos a participar comenzaron entonces unos ensayos que afirman haber llevado bien, pese a la exigencia que suponían, ya que todos encuentran en el baile una forma de diversión y de liberar tensiones.

Llegados al mundo del baile por decisión propia y atraídos por una actividad que les divierte, los seis bailarines coinciden en afirmar que les gustaría continuar en él e incluso llegar a ser docentes y convertirse en el relevo como monitores de la asociación.

Sus diferentes personalidades hacen que a cada uno de ellos el baile les haya aportado distintas cosas. El desarrollo de la expresión corporal ha llevado a algunos de ellos a ser personas más extrovertidas o con menos inseguridades que antes.

Para otros es una forma de descargar adrenalina y liberar la enorme energía que les caracteriza. Y para todos es una forma de desconectar de su día a día y del entorno en el que habitualmente se desenvuelven, llegando a asumir otras personalidades en algunas coreografías diseñadas para festivales.

Todas estas experiencias y el desarrollo personal que para estas tres parejas supone el baile se ha enriquecido con una la nueva vivencia de participar en una competición en la que, pese a no haber logrado alguno de los primeros puestos, han aprendido con otras exhibiciones, han analizado las propias pero sobre todo han compartido la experiencia con otras personas que disfrutan con su misma afición.

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