La ciudad homenajea en su adiós a una institución volcada en el crecimiento de Olivenza
Las Religiosas del Apostolado del Sagrado Corazón de Jesús fueron homenajeadas por el Consistorio en la figura de las cuatro hermanas que la próxima semana pondrán fin a 46 años de trabajo de la congregación en la ciudad
eva m. nevado
Viernes, 1 de julio 2016, 10:35
El Ayuntamiento de Olivenza rindió homenaje en la tarde de ayer, en las figuras de Carmen, Venancia, Romualda y Carmeli, al trabajo realizado por las Religiosas del Apostolado del Sagrado Corazón de Jesús durante 46 años en la localidad a través de su labor Escuelas Parroquiales del Sagrado Corazón de Jesús.
En un acto celebrado a escasos días de que la congregación abandone definitivamente el centro escolar, por la falta de vocaciones que hace necesaria la presencia de las hermanas en otras comunidades, se celebró un acto en el que el alcalde de Olivenza, Manuel J. González Andrade, agradeció el enorme trabajo realizado en la ciudad «poniendo sus vidas al servicio de la gente».
González Andrade, quien recordó su etapa en Educación Infantil en el colegio de La Farrapa, aludió al efecto mariposa que hace que pequeñas acciones en un lugar provoquen importantes movimientos en otro, algo que asemejó al trabajo de las hermanas en una ciudad que «os tendrá presente por muchas generaciones».
Por su parte, las hermanas, que han vivido en estas semanas diversos homenajes por parte de su centro así como de antiguos alumnos, agradecieron la acogida que cada una recibió en su momento y el cariño recibido durante tantos años sólo «por hacer lo que debíamos hacer», señaló María del Carmen Marvá, la hermana más veterana de las que ahora se despiden.
Carmen Acuña, más conocida como Carmeli, única oliventina de las hermanas ayer homenajeadas, recordó que permanecerá aún un tiempo en la ciudad pero realizando labores diferentes a las ejercidas hasta ahora en el centro escolar y rememoró el enorme cariño del pueblo en general y La Farrapa en particular hacia ellas.
Romualda Beloqui y Venancia Juantorena felicitaron a los oliventinos por su forma de ser, su cercanía y su interés por la cultura y desearon que continúen así durante muchos años y volvieron a agradecer la acogida dispensada hacia ellas y el cariño recibido.
El acto, en el que estuvieron presentes también alumnado y profesorado del Sagrado Corazón y vecinos de Olivenza, concluyó con la entrega de manos de Manuel J. González Andrade de una placa para cada hermana en cuya primera frase se podía leer cuando la gratitud es absoluta sobran las palabras.
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