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Garvín y Díaz durante una de las representaciones lírico-dramáticas que ayer se pudo ver.

Viaje al pasado con una banda sonora de excepción

El proyecto regional ‘Voces de un Museo’ llega a Olivenza para celebrar con visitas teatralizadas el 25 Aniversario del Museo Etnográfico Extremeño González Santana

Eva María Nevado

Viernes, 15 de julio 2016, 12:31

Las salas del Museo Etnográfico Extremeño González Santana se convirtieron ayer en una auténtica máquina del tiempo que permitió a las personas que participaron en el primero de los tres pases del proyecto Voces de un Museo trasladarse a otras épocas a través de una visita guiada, teatralizada y musical.

Reunidos en el patio del Museo, los visitantes fueron recibidos por Alberto Barba, director de un proyecto de espectáculos lírico-dramáticos que evocan la historia de cada espacio expositivo, creados específicamente para cada museo y cuya realización corre a cargo de la Asociación Cultural La Voz Cantante, siendo sus autores Miguel Murillo y Nuria Luengo.

Voces de un Museo busca que los visitantes «se lleven no solo ideas, sino también sensaciones» en los ocho museos extremeños en los que se está desarrollando, como indicó Barba, y para ello teatro y música se alternan con explicaciones, que ayer corrieron a cargo del director del Museo Etnográfico Extremeño González Santana, Miguel Ángel Vallecillo.

La barca del Guadiana, la heladera de la tienda de ultramarinos, los minerales que gracias al proyecto Los Secretos de las Piedras se pueden ver en las salas, un destacado cuadro de la sala de arte sacro, los discos y la batuta de La Filarmónica o la cama de la casa labriega, en la que se aludió a la costumbre del hombre portugués de dormir en el lado derecho, fueron algunas de las piezas en las que se detuvo Vallecillo para ampliar información.

Sus explicaciones se alternaron con tres breves piezas de teatro y música en el interior y una más en el patio que trasladaron al espectador a comienzos del siglo XX dónde presenciaron una pelea entre una joven pareja, interpretada por la soprano Mariló Valsera y el barítono, José Luis Torres Moruno, que concluyó con la interpretación del acto primero de la zarzuela El barberillo de Lavapiés, de Asenjo Barbieri, con Juan Fernando Díaz al teclado.

Los visitantes fueron también testigos de una escena de salón en la que una joven, a la que dio vida la soprano Sara Garvín, preparaba desanimada la pieza Me llaman la primorosa, de la zarzuela El barbero de Sevilla, para una audición. Tras un enfrentamiento entre su profesor y su madre, y los ánimos de esta última, el personaje de Garvín interpretó la citada pieza despertando un largo aplauso.

La leyenda de la Tía Cabalganta, vecina de Táliga a la que se atribuye la muerte de diversos hombres tras un desengañó que la llevó a revelarse contra el mundo, fue el hilo conductor de la última escena realizada en el interior del Museo. Mariló Valsera, con vestido y velo negro, personificó a esta mujer, de nombre Manuela, que lamentaba su suerte y cerró su emotiva interpretación con Ai que linda moça, de Ernesto Halffer.

Ya en el exterior, músico e intérpretes, acompañados por Nuria Luengo, cerraron el pase con una actuación final en la que combinaron el poema musical Esta tierra, de Javier Busto, con una poesía dedicada a Olivenza.

Con ella se puso fin al primer pase de una iniciativa regional cuya llegada a Olivenza fue aplaudida por los visitantes, que trasladaron a director y trabajadores del Museo sus felicitaciones.

Los siguientes pases de Voces del Museo, proyecto integrado en las celebraciones del 25 Aniversario de la inauguración oficial del Museo Etnográfico Extremeño González Santana, tendrán lugar mañana sábado 16 de julio a las 20.30 horas y 22.15 horas.

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