El director del Museo, Miguel Ángel Vallecillo, junto al artista Pedro Monago y sus esculturas donadas. / CEDIDA

Pedro Monago dona al Museo de Olivenza una selección de doce esculturas

La donación al Etnográfico es la más numerosa que el artista ha hecho a otras instituciones, convirtiéndose Olivenza en la depositaria más importante de su obra en Extremadura

Juan Miguel Méndez
JUAN MIGUEL MÉNDEZ

El pasado 2 de agosto el artista extremeño Pedro Monago García hizo entrega al Museo Etnográfico Extremeño 'González Santana' de una selección de 12 de sus esculturas.

Según informa la institución cultural oliventina, se trata de tallas de bulto redondo realizadas en varios tipos de madera (sapelli, nogal, cerezo, jacaranda …) que resumen las inquietudes del autor a lo largo de su trayectoria. Bajo los títulos de 'Aguadora', 'Arrastrador de barca', 'El Jornalero', 'La Extremeña', 'La Infanta', 'La Castañera', 'Éxodo', 'Marier', 'Niño con canicas', 'Niño con sandía', 'Pregonera' o 'Tendedora', todas estas obras junto al bajorrelieve 'Declive' donado en 2021, pasarán a enriquecer la colección de arte del Museo de Olivenza, con el que Monago ha mantenido siempre un vínculo especial, desde su primera exposición 'Y el árbol se hizo arte', celebrada en 2015.

Monago nació en Villanueva de la Serena (Badajoz) en 1939, hijo de padres campesinos. Desde corta edad muestra su afición por el dibujo y el modelado en barro. Simultaneó su trabajo de ebanista con el estudio de dibujo lineal en la Escuela de Artes y Oficios de su localidad.

Mientras realizó el servicio militar en Las Palmas de Gran Canarias, asistió a la Facultad de Bellas Artes. Posteriormente, en Madrid, cursó estudios de decoración en la Academia de Fomento de las Artes y de la Estética, trabajando en varias empresas, hasta que en 1976 inicia una nueva etapa como industrial en la fabricación de muebles, dedicándose plenamente a sus grandes pasiones: la pintura y, en especial, la escultura.

Ha participado en numerosas exposiciones individuales y colectivas tanto en España como en el extranjero (Milán, Colonia, Hong Kong …), con obra seleccionada en varios certámenes de Madrid y Castilla-La Mancha.

Para el artista la madera es un ente mágico y cálido que aviene como ningún otro a la escultura y aprovecha con maestría su textura, vetas y nudos.

Pedro Monago es exigente y atento durante todo el proceso de creación: dibujo, modelado y talla. Él sabe que poco importa el esfuerzo de la ejecución, porque al final lo que cuenta es la expresión o la belleza de la obra de arte.

La donación al Museo de Olivenza es la más numerosa que el artista ha hecho a otras instituciones, convirtiéndose Olivenza en la depositaria más importante de su obra en Extremadura.