Presentación en Olivenza del libro-homenaje a Manuel Pacheco
Será el 26 de septiembre como broche de oro para el cierre del Verano Cultural organizado por el Área de Cultura del Ayuntamiento de Olivenza
El próximo viernes 26 de septiembre, a las 19.00h, tendrá lugar la presentación del libro homenaje a Manuel Pacheco en la capilla del antiguo Convento Hospital de San Juan de Dios.
La presentación correrá a cargo de Joaquín Mora López, coordinador del Club de Lectura de la Biblioteca Municipal.
Presidirá el acto el alcalde Manuel José González Andrade, quien estará acompañado por el hijo del poeta y de su sobrino, también poeta, Francisco Pacheco Lozano, autor del poemario 'Devoción a lo perdido'.
Intervendrán en la presentación alumnos de la Escuela Municipal de Música local junto a los cantautores Fermín y Manolo Iglesias, sobrino de Esperanza Segura, uno de los más firmes apoyos del universal poeta oliventino.
El libro reúne más de cien testimonios de creadores muy diversos: poetas, novelistas, dramaturgos y críticos literarios, pero también pintores, escultores, fotógrafos y músicos. En su mayoría son obras inéditas extraídas del archivo personal del poeta, que se conserva en la Biblioteca Municipal 'Manuel Pacheco' el cual ha sido catalogado por su director Luis Alfonso Limpo, coordinador también de la edición.
El libro se compone de más de 300 páginas ilustradas a todo color e incluye una generosa introducción en la que su coordinador repasa la relación de Manuel Pacheco con los libros y Olivenza. La insatisfacción por las iniciativas desplegadas en el primer centenario de su nacimiento, lastradas por la pandemia, estimuló la génesis de esta antología, guiada por los criterios de calidad, variedad, amenidad y equilibrio.
«Quisimos hacer el libro que Pacheco merecía», declara Luis Alfonso Limpo, en la introducción. «Después de los tributos de reconocimiento rendidos a Lencero y Valhondo en los últimos años, esta antología constituye un desagravio al último vértice de la famosa trilogía poética extremeña» añade.
El libro está dividido en cinco partes. En la primera se ofrece una selección de los más relevantes estudios de interpretación y crítica dedicados a Manuel Pacheco: 147referencias de 88 estudiosos. De los tres cabezones en bronce que miran al Guadiana en Badajoz, afirma Tomás Martín Tamayo, «Pacheco es el más conocido fuera de Extremadura, el que más ha penetrado en Hispanoamérica y el que más doctorados y estudios ha justificado». Entre todos ellos destaca la memoria de licenciatura que, bajo la dirección del profesor Robert Marrast, Raquel Manzano dedicó a su poesía y presentó en La Sorbona. «Pocas veces un escritor extremeño, sin salir del terruño, se ha hecho tan universal» escribe Manuel Pecellín en su semblanza del oliventino.
¿Qué mejor homenaje se le puede rendir a un poeta, después de analizar e interpretar su obra, que verterla a otro idioma? En la II Parte se ofrecen traducciones de poemas de Pacheco al portugués (un texto dedicado a Gloria Fuertes, prohibido por la censura salazarista) y al euskera (para incluirlo en una antología de poetas vascos lo dieron por nacido en Vizcaya).
No faltan los poemas traducidos al inglés por el canadiense George Bowering, al francés (François Dassy), al griego (Kypros Chrysanthis), e incluso al indonesio, por el también poeta Mochtar Lubis.
Desde su humilde rincón provinciano el oliventino abordó temas universales. Ello le permitió traspasar culturas, pasar al otro lado del Miravete y de los Pirineos. Después de ser leído en América del Sur y traducido en la del Norte, en alas de otras lenguas su poesía voló desde Vancouver en el Pacífico hasta Yakarta en el Índico, pasando por Nicosia en el Mediterráneo.
Un inmenso logro para alguien que salió de la escuela del Hospicio provincial a los catorce años para trabajar como carpintero.
El núcleo central de la antología son los textos dedicados expresamente a Manuel Pacheco en homenaje y reconocimiento. El antólogo los ofrece divididos en tres secciones: los escritos en vida del autor (1953-1997), los publicados en el momento de su muerte (1997) y las evocaciones de su ausencia (1998-2024). Desde que se dio a conocer en los años cincuenta, Pacheco tuvo la satisfacción de verse elogiado no solo en Extremadura por sus paisanos (E. Segura, R. Puente, A. Zoido, M. Pecellín), sino en el resto de España (Dámaso Alonso, V. Aleixandre, G. Celaya, Leopoldo de Luis, J. Regodón, Rafael Melero, Camilo J. Cela) y en Sudamérica (J. Aristeguieta, Marosa di Giorgio, Hugo E. Pedemonte, Carlos Ruiz Zaldívar).
Le rindieron homenaje no solo los de su generación, sino también los jóvenes poetas nacidos en los sesenta que tuvieron en él un referente y un estímulo: Moisés Cayetano, Mª José Flores, Carlos Medrano, Rosa Lencero, Antonio Pacheco y tantos otros. Quedaría incompleta esta antología en homenaje a Manuel Pacheco si no se recogiera en su IV Parte la relación de Pacheco con la música. Se incluyen en ella los nombres de los grupos folk y cantautores que musicaron sus poemas (Acetre, Tentativas, Luis Pastor, Fermín, Nando Juglar) y algunas de las partituras que le dedicaron, como las de su compañero en la Real Academia de Extremadura Gabriel del Barco o Ramón Rey. Este compositor de Buenos Aires es el autor del tango ¡Canta, Manolo!, exhumado del archivo personal. Se interpretará por primera vez al piano el próximo 26 de septiembre.
El libro se cierra con una V Parte que refleja la intensa relación de Pacheco y las artes plásticas. Su propia obra y figura constituyeron motivo de inspiración para pintores (Vaquero Poblador, Molina Olivares, A. Beneyto, Rebordão Navarro, Luis Horna), escultores (Martínez Giraldo, Juan Gamino, Ricardo García Lozano), ilustradores (M. Terrón, Santos Naranjo, Amanda León) o fotógrafos (Pepe Calero, G. Gabardino, M. Vidarte, J. Bayón).
Edita este libro-homenaje a Manuel Pacheco el Ayuntamiento de Olivenza gracias a la imprenta de la Diputación Provincial de Badajoz.
Este libro, sintetiza Luis Alfonso Limpo, coordinador de la edición, «aspira a recoger y fijar en letra impresa una pequeña parte de las huellas que Manuel Pacheco dejó en la blanda arena que lame el mar, para que no se borre del todo su memoria, su ejemplo cívico y verticalidad moral».
Junto a los más de cien autores que integran el índice queremos evitar, como escribe Santiago Corchete, que «la magarza del olvido prospere en los eriales de la ingratitud humana»
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