Las hermanas portaron un farol con el que aportaron un toque distintivo. CEDIDA

Por primera vez un grupo de hermanas de mantilla acompañan al Cristo Yacente

El Viernes Santo Cristo Yacente estuvo acompañado por la Paderinha, las tradicionales hopas moradas y por hermanas ataviadas con la mantilla española negra en señal de respeto, aportando así mayor sobriedad, solemnidad y respeto a la estación de penitencia

Lunes, 6 de abril 2026, 18:57

Olivenza vivió en la noche del Viernes Santo uno de los momentos más solemnes y emotivos de su Semana Santa con la celebración de la ... procesión del Santo Entierro, que congregó a numerosos fieles, cofrades y visitantes en el casco histórico de la localidad.

El cortejo procesional partió desde la Plazuela de la Magdalena, punto de inicio y final del recorrido, y discurrió por diversas calles del centro, entre ellas Ruperto Chapí, Lope de Vega, Paseo Hernán Cortés, Ramón y Cajal, José Melero, Caridad y Constitución. A lo largo del trayecto, el silencio y el respeto marcaron el paso de las imágenes, creando una atmósfera de recogimiento compartido por los asistentes.

En la procesión participaron las imágenes del Cristo Yacente, la Exaltación de la Cruz, la Santísima Virgen de la Soledad y San Juan, que desfilaron acompañadas por cofrades y penitentes, en una manifestación de fe profundamente arraigada en la tradición local.

Por primera vez, el Cristo Yacente estuvo acompañado por la Paderinha, las tradicionales hopas moradas y por hermanas ataviadas con la mantilla española negra en señal de respeto, aportando así mayor sobriedad, solemnidad y respeto a la estación de penitencia.

La Junta Directiva de la Real Archicofradía del Señor de los Pasos informó que, por primera vez en su historia, la procesión del Santo Entierro contaría con la presencia de hermanas ataviadas con la tradicional mantilla española negra. Esta iniciativa nace de la petición que realizó un grupo de hermanas en la Junta General Ordinaria de 2025.

Publicidad

La Banda Filarmónica puso el acompañamiento musical al cortejo, interpretando marchas fúnebres que acentuaron el carácter sobrio y sobrecogedor del acto, contribuyendo a reforzar la intensidad emocional de la noche.

Como es tradición, tras la finalización de la procesión, el templo de Santa María Magdalena acogió el acto del traslado del túmulo al sepulcro. Este momento, cargado de simbolismo, puso el cierre a una jornada marcada por la devoción, el silencio y el recogimiento, consolidando al Santo Entierro como una de las celebraciones más significativas de la Semana Santa oliventina.

Este contenido es exclusivo para suscriptores

PRIMER MES GRATIS. Accede a todo el contenido

Publicidad